En el estado Portuguesa, la muerte de Francia Maholy Pérez Mendoza, de 35 años, el pasado 14 de julio en el Hospital Universitario Dr. Miguel Oráa de Guanare, se convirtió en el segundo femicidio registrado en la entidad en menos de una semana. Este suceso ocurrió días después del asesinato de Brithanny Alexandra Zarismar Velásquez Zárate, una estudiante universitaria de 20 años. Ante esta situación, diversas organizaciones de mujeres han elevado su voz para exigir investigaciones exhaustivas y oportunas, justicia para las víctimas y sus familias, y la implementación de medidas preventivas más robustas contra la violencia de género en el país.
El caso de Francia Maholy Pérez Mendoza inició el sábado 11 de julio, cuando fue atacada a tiros dentro de su residencia en el barrio Ajuro del caserío Tucupido, municipio Guanare. Según reportaron los organismos de seguridad, un hombre ingresó a su vivienda y le disparó en varias ocasiones antes de huir del lugar. Francia Maholy fue trasladada de emergencia al principal centro asistencial de Guanare, donde los médicos le diagnosticaron heridas por arma de fuego en la región craneal y abdominal. A pesar de haber sido sometida a una intervención quirúrgica y permanecer en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI), falleció debido a la gravedad de sus lesiones. Las investigaciones, a cargo de la Coordinación de Investigaciones de Delitos Contra las Personas del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc), delegación Guanare, llevaron a la detención de una mujer presuntamente vinculada con el crimen. El supuesto autor material del homicidio, identificado como la pareja de la mujer detenida, se encuentra prófugo y es activamente buscado por las autoridades.
El asesinato de Brithanny Velásquez y la implicación de su abuelo
Apenas seis días antes del fallecimiento de Francia Maholy, el 8 de julio, Brithanny Alexandra Zarismar Velásquez Zárate, estudiante de Informática de la Universidad Politécnica Territorial del Estado Portuguesa Juan de Jesús Montilla, fue reportada como desaparecida. Dos días después, el 10 de julio, funcionarios del Cicpc y del Servicio Nacional de Medicina y Ciencias Forenses (Senamecf) localizaron su cuerpo enterrado en una vivienda del barrio Araguaney, en Acarigua. La investigación policial, según lo reseñado por El Pitazo, comenzó tras la denuncia presentada por Alexander Sadel Zárate Pérez, de 63 años, abuelo materno de la joven, quien inicialmente declaró desconocer el paradero de su nieta.



