Claves | El informe que mide la brecha de la respuesta estatal al doblete sísmico
La organización Transparencia Venezuela publicó la evaluación técnica de la capacidad de la respuesta estatal al doble terremoto del 24 de junio de 2026. Un análisis de brechas frente a estándares internacionales y comparadores históricos, un estudio elaborado con un modelo metodológico mixto basado en el Índice de Brecha de Despliegue (IBD) y con corte
La respuesta estatal venezolana al doble terremoto del 24 de junio de 2026 mostró una brecha significativa en comparación con estándares internacionales y casos históricos de gestión de desastres. Un informe técnico de Transparencia Venezuela, con datos recopilados hasta el 12 de julio, 18 días después del sismo, evalúa la capacidad de despliegue y organización frente a una emergencia de gran magnitud, señalando deficiencias en la velocidad de movilización de recursos y la transparencia en la gobernanza del riesgo.
Evaluación de la Capacidad de Respuesta
El estudio de Transparencia Venezuela, basado en un modelo metodológico mixto que utiliza el Índice de Brecha de Despliegue (IBD), examinó la actuación del Estado venezolano en contraste con protocolos internacionales de gestión de desastres, como los de INSARAG, Sphere, el Marco de Sendai y metodologías de Naciones Unidas y el Banco Mundial. Además, se comparó con las respuestas desplegadas en terremotos de gran magnitud ocurridos en Turquía, Japón, Chile, China y Haití. El objetivo del análisis no fue cuantificar víctimas o edificaciones afectadas, sino determinar la eficacia de la reacción estatal ante la emergencia.
La principal conclusión del informe apunta a una deficiencia crucial en la celeridad con la que se movilizaron los recursos humanos, logísticos y de rescate. Según los autores, esta lentitud marcó la diferencia más notable entre la respuesta venezolana y la de los países de referencia. La oportunidad más crítica para salvar vidas tras un terremoto se concentra en las primeras 72 horas posteriores al evento. Mientras que las naciones comparadas lograron gran parte de su capacidad operativa en este periodo inicial, Venezuela alcanzó su máximo despliegue nacional 18 días después del sismo, lo que, de acuerdo con el estudio, limita la efectividad de las labores de búsqueda y rescate, cuyo rendimiento disminuye considerablemente tras el tercer día.
Dimensionamiento del Impacto y Subregistro Potencial
El informe dedica un segmento a la dificultad de establecer una dimensión precisa del impacto del terremoto. Los autores de Transparencia Venezuela compararon cifras oficiales con datos proporcionados por Naciones Unidas, registros ciudadanos e imágenes satelitales de diversas plataformas internacionales. Aunque reconocen el carácter preliminar de algunas estimaciones y la necesidad de validación en terreno, la convergencia de estas fuentes sugiere un posible subregistro tanto en el número de edificaciones afectadas como en la cantidad de personas impactadas por el desastre. Esta discrepancia resalta la importancia de una evaluación exhaustiva y transparente para comprender la verdadera magnitud de la emergencia y planificar una recuperación adecuada.
La falta de una dimensión plenamente establecida del impacto puede obstaculizar la planificación de la fase de recuperación y la asignación de recursos. La disparidad entre las fuentes de información subraya la necesidad de un sistema robusto de recolección y verificación de datos en situaciones de crisis, que permita una comprensión clara y consensuada de los daños y las necesidades. Un subregistro, sea cual sea su causa, puede llevar a una distribución ineficiente de la ayuda y a una subestimación de los desafíos que enfrenta la población afectada.
Gobernanza del Riesgo y Transparencia en la Reconstrucción
Más allá del despliegue de personal, el análisis de Transparencia Venezuela también abordó la organización de la respuesta institucional. El informe señala que la creación de instancias para atender la emergencia y liderar la reconstrucción se produjo sin mecanismos públicos y verificables de rendición de cuentas. Esta observación es relevante, ya que la gobernanza del riesgo, según los autores, debería ser una parte integral de la respuesta desde el inicio, y no una etapa posterior, especialmente cuando se prevé la administración de recursos sustanciales para la reconstrucción.
La ausencia de mecanismos de rendición de cuentas puede generar opacidad en la gestión de fondos y en la toma de decisiones, afectando la confianza pública y la eficacia de los esfuerzos de recuperación. El documento enfatiza que una gestión transparente es fundamental para asegurar que los recursos se utilicen de manera eficiente y lleguen a quienes más los necesitan. La gobernanza del riesgo implica no solo la capacidad de respuesta, sino también la planificación anticipada, la coordinación interinstitucional y la participación ciudadana, elementos que, según el informe, mostraron debilidades.
Transición a la Recuperación y Lecciones Aprendidas
Los autores de Transparencia Venezuela indican que Venezuela ha pasado de la fase de búsqueda y salvamento a una etapa de recuperación, enfocada en la rehabilitación de viviendas, infraestructura y servicios públicos. En este contexto, el informe subraya que las lecciones derivadas del doble terremoto deberían ser la base para la formulación de planes de reducción del riesgo. Esto incluye el fortalecimiento institucional, la actualización de protocolos de Protección Civil y un incremento en la transparencia sobre el uso de los recursos destinados a financiar la reconstrucción.
El informe concluye que, de no implementarse estas recomendaciones, las deficiencias identificadas durante la emergencia podrían repetirse ante un futuro evento sísmico. La inversión en prevención, la mejora de los sistemas de alerta temprana, la capacitación del personal de emergencia y la implementación de marcos de gobernanza transparentes son pasos fundamentales para construir una capacidad de respuesta más resiliente y efectiva frente a desastres naturales. La fase de recuperación, por tanto, representa una oportunidad crítica para corregir las brechas y fortalecer la preparación del país.