Un nuevo estudio ha establecido un Índice de Riesgo Sísmico (IRS) para las entidades federales de Venezuela, buscando ofrecer una herramienta direccional para la gestión de desastres y la planificación territorial. El análisis, desarrollado por Nelson Hernández, subraya que el riesgo sísmico no es únicamente un fenómeno geológico, sino el resultado de la interacción entre amenazas naturales y las condiciones antrópicas, como la vulnerabilidad y la exposición demográfica de las poblaciones.
El IRS se presenta como un indicador sintético diseñado para facilitar la toma de decisiones y la priorización de recursos, sin pretender sustituir los mapas de amenaza y riesgo sísmico elaborados por instituciones científicas como la Fundación Venezolana de Investigaciones Sismológicas (FUNVISIS) o las normativas de ingeniería estructural (COVENIN 1756). Su valor principal radica en su capacidad para señalar las áreas donde la combinación de amenaza natural y factores humanos genera los mayores focos de riesgo integrado.
Metodología y Componentes del Índice de Riesgo Sísmico
El estudio define el riesgo como la interacción entre un fenómeno natural amenazante y una sociedad expuesta y vulnerable. Para ello, el IRS sintetiza tres componentes clave: la amenaza (o peligro), la exposición y la vulnerabilidad, utilizando variables a escala estatal que son normalizadas para generar un rango continuo de valores.
La amenaza se refiere a la probabilidad de ocurrencia de un evento físico potencialmente dañino, como un terremoto o el reajuste de fallas activas, en un lugar y período específicos. La exposición cuantifica la cantidad de personas, bienes, infraestructuras y sistemas que se encuentran en la zona de impacto del peligro. Finalmente, la vulnerabilidad describe la predisposición de estos elementos expuestos a sufrir daños o pérdidas ante la ocurrencia del evento.
Para integrar estas variables, el IRS incorpora tres factores principales:



