Red Sismológica en Reducción Crítica
La Red Sismológica Nacional, encargada de registrar los temblores en Venezuela en tiempo real, opera actualmente con una cuarta parte de su capacidad de hace una década, según el reportaje. Esta debilidad se manifestó en el retardo de 4 horas y 26 minutos para informar sobre el doblete sísmico del 24 de junio. Para contextualizar, el Servicio Geológico de Estados Unidos procesa y publica información sobre terremotos fuera de su territorio en un promedio de 20 minutos, y entre 2 y 5 minutos para eventos en California, donde su red sísmica es más densa.
André Singer, quien presidió Funvisis entre 1996 y 2000, detalló que en 1999 se lograron los fondos para adquirir una red sismológica moderna, que comenzó a instalarse en el año 2000 y contaba con 35 estaciones de banda ancha. En ese mismo año, Funvisis pasó a ser un ente adscrito al entonces recién creado Ministerio de Ciencia y Tecnología. Para 2014, la página web de Funvisis indicaba que Venezuela poseía 40 estaciones distribuidas en zonas de alta actividad sísmica, complementadas por redes regionales como la Red Sismológica de los Andes Venezolanos (RedSAV) y el Centro de Sismología de la Universidad de Oriente (CSUDO). Curiosamente, en 2015, la memoria del Ministerio de Educación Universitaria, Ciencia y Tecnología reportó una expansión a 38 estaciones tras la puesta en funcionamiento de dos estaciones satelitales y la construcción de otras dos.
No obstante, la situación actual es de una red drásticamente reducida. Singer, en entrevista con Runrun.es, explicó que la red debe contar actualmente con al menos unas 10 estaciones, además de acelerómetros y estaciones GPS satelitales en funcionamiento, gracias a un reciente esfuerzo de restauración. El doctor Raúl Estévez, fundador del Laboratorio de Geofísica de la Universidad de Los Andes (ULA), afirmó en un foro el 2 de julio que esta reducción se debe a la "falta absoluta de presupuesto y soporte técnico". Estévez añadió que la red regional de occidente, gestionada por la ULA y que llegó a operar unas 25 estaciones propias, se encuentra completamente inoperativa por la misma razón.
En el estado Sucre, considerado de alto peligro sísmico, el Centro de Sismología de la UDO tampoco está activo. Janette Castillo, su directora, confirmó a Runrun.es que la institución, que contaba con una red de estaciones en la región nororiental, se vio afectada por el desmantelamiento del núcleo Sucre de la UDO y la disminución del presupuesto universitario. A pesar de esto, Castillo indicó que se están realizando esfuerzos para intentar recuperar la institución, subrayando la importancia de las redes locales para un monitoreo y estudio detallado de la actividad sísmica regional.
El Impacto en la Prevención y Educación Sísmica
Funvisis fue creada en julio de 1972, después del terremoto de Caracas de 1967, que dejó 283 fallecidos y 2000 heridos. Tras el sismo de Cariaco en 1997, que causó 73 víctimas fatales, la institución modernizó sus sistemas de registro sísmico, pasando del papel termosensible a un sistema digital satelital que aún se utiliza.
En 1998, se estableció uno de los programas más emblemáticos de Funvisis: el Aula Sísmica "Madeleilis Guzmán", nombrado en honor a una maestra fallecida en el sismo de Cariaco tras salvar a dos alumnas. Este programa consistía en un laboratorio diseñado para evaluar la respuesta de diversos segmentos de la población ante los temblores y adecuar las pautas de formación y prevención. A través de esta iniciativa, se crearon aulas sísmicas administradas por autoridades locales en varias zonas sísmicas del país, como Cariaco, Lagunillas de Mérida, El Tocuyo y el Observatorio Cagigal, antes de que este último cesara sus funciones como parte del ex-Museo de Caracas, según Singer.
Sin embargo, el programa Aula Sísmica cerró en 2018 bajo la administración del vicealmirante Roberto Antonio Betancourt Arocha. El espacio donde operaba se transformó en un salón de actos. Ben Quintero, exempleado de la institución con más de dos décadas de experiencia en Gestión Integral de Riesgos de Desastres Socionaturales y Tecnológicos, explicó que bajo esa gestión se intentó "industrializar la formación y cobrar por los talleres", lo que llevó al cierre del programa educativo.
La reducción de la red sismológica y el cierre de programas educativos como el Aula Sísmica, sumados a la pérdida de personal especializado y el cambio de enfoque institucional, plantean interrogantes sobre la capacidad actual de Venezuela para enfrentar futuros eventos sísmicos con la preparación y la información necesarias para proteger a su población.