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Manual para la incapacidad revolucionaria= víctimas a granel, por José Gregorio "El Gato" Briceño

Manual para la incapacidad revolucionaria= víctimas a granel, por José Gregorio "El Gato" Briceño

Hay asesinatos que matan dos veces. La primera con la premeditación de quien tiene cargos públicos y responsabilidades de vida o muerte y la segunda

Luis Sambrano
Por

Luis Sambrano

Fundador y editor5 jul. 2026

Caracas, Venezuela – La tierra tembló en Venezuela el pasado 24 de junio, y con ella, no solo se desplomaron estructuras físicas, sino también la fachada de una promesa revolucionaria que, según el análisis de José Gregorio "El Gato" Briceño, ha operado bajo un "manual de incapacidad" con un costo humano incalculable. Los sismos no solo revelaron la fragilidad de un país azotado por la crisis, sino que expusieron la cruda realidad de una corrupción sistémica que ha transformado la necesidad de vivienda en una trampa mortal, dejando, como bien apunta Briceño, "víctimas a granel".

La tragedia de los edificios colapsados, muchos de ellos parte de la emblemática Gran Misión Vivienda (GMVV), es un testimonio desgarrador de lo que Briceño describe como "asesinatos que matan dos veces". La primera muerte ocurre con la premeditación de quienes, ostentando cargos públicos y responsabilidades vitales, consienten contratos amañados y obras de ínfima calidad. La segunda, y quizás más cruel, se materializa cuando la realidad cobra su precio, transformando los sueños de un techo digno en escombros y miles de vidas en estadísticas de damnificados. Este patrón, lejos de ser un mero delito de cuello blanco, se consolida como un crimen con víctimas reales y una dolorosa estela de impunidad.

La Promesa Fallida de la Gran Misión Vivienda: Un Contexto de Engaño

Lanzada con gran pompa por el entonces presidente Hugo Chávez el 30 de abril de 2011, la Gran Misión Vivienda Venezuela se presentó como la solución definitiva al déficit habitacional del país, una bandera social que prometía dignificar la vida de los más vulnerables. La iniciativa, que movilizó más de 100.000 millones de dólares según investigaciones independientes, se convirtió en el buque insignia de la política social del Gobierno. Sin embargo, lo que los recientes terremotos han puesto en evidencia es que, detrás de la nobleza del gesto, se gestó una red de irregularidades que violó las más elementales normas de construcción, sacrificando la seguridad por la rapidez y el beneficio ilícito.

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El recorte de noticias de Briceño subraya la ironía brutal: "Qué noble gesto el de construirle viviendas al pueblo pobre, especialmente cuando los ladrillos vienen mezclados con arena, las varillas son de decoración y los contratos los firma el primo del cuñado del comisario político del barrio". Esta descripción, aunque cargada de sarcasmo, encapsula la esencia de un modelo que prometió inclusión social pero entregó precariedad estructural. Mientras la retórica oficial exaltaba el "socialismo del siglo XXI", la realidad mostraba una desigualdad abismal: las viviendas de los pobres se desmoronaban, mientras las mansiones de los jerarcas del régimen, tanto en Venezuela como en el extranjero, permanecían incólumes.

Los ejemplos son contundentes y dolorosos. El urbanismo "Hugo Chávez", un complejo de 192 edificios con 3.400 apartamentos que albergaba a unas 7.000 personas, quedó totalmente inhabitable. Durante más de una década, se advirtió sobre la dudosa calidad de estas construcciones, pero las alertas fueron ignoradas hasta que el 24 de junio se confirmó la tragedia. Aún más dramático es el caso de las Torres OPE en Playa Los Cocos, Caraballeda. Estas estructuras, conocidas como "Oasis del Caribe", fueron erigidas precisamente para albergar a las familias víctimas de la Tragedia de Vargas de 1999. Con los recientes sismos, tres de sus cuatro torres colapsaron, dejando a cientos de personas atrapadas y repitiendo el ciclo de victimización. Es la quintaesencia de la "ineptitud revolucionaria": un estado que promete protección y termina convirtiéndose en el principal arquitecto de la desgracia.

El Andamiaje de la Corrupción: Leyes Habilitantes y Socios Internacionales

La magnitud de la corrupción en la GMVV no puede entenderse sin analizar los mecanismos que la hicieron posible. Briceño destaca el uso recurrente de la Ley Habilitante, una herramienta que permitió a la Asamblea Nacional ceder potestades extraordinarias al Ejecutivo. Este mecanismo, que despoja al poder legislativo de su capacidad de control y fiscalización, es calificado por el autor como "muy similar al utilizado por otras dictaduras históricas: la Italia fascista y la Alemania nazi emplearon exactamente las mismas leyes habilitantes para consolidar el poder absoluto de sus líderes". La similitud, advierte, "no es casualidad, es el manual".

Bajo este manto de discrecionalidad, se tejieron redes de contratación opacas que involucraron a socios internacionales. El urbanismo "Hugo Chávez" fue construido mediante convenios con Bielorrusia y Turquía entre 2012 y 2013. Es aquí donde emerge la figura de Alex Saab, el presunto testaferro de Nicolás Maduro, cuya empresa habría recibido cerca de 159 millones de dólares para importar kits de viviendas prefabricadas. La trama se extendió a China, Rusia, Irán y Turquía, naciones que recibieron contratos millonarios para proyectos públicos —trenes, autopistas, puertos, aeropuertos, y por supuesto, viviendas— que en muchos casos nunca se terminaron o se ejecutaron con materiales de pésima calidad, pero sí fueron cobrados. Las investigaciones, como señala Briceño, apuntan a un esquema de sobreprecios, sobornos, robo de materiales y redes de nepotismo de "dimensión industrial".

La ironía es mordaz: "construyeron un sistema de corrupción tan sólido y bien estructurado como nunca lo fueron los edificios que supuestamente financiaban". Mientras las varillas de los apartamentos se oxidaban y las estructuras se convertían en trampas mortales, las cuentas en paraísos fiscales de los involucrados permanecían "perfectamente blindadas". Esta "ingeniería de primer nivel" no fue aplicada a la construcción, sino al desfalco.

Implicaciones: Un País Entero Bajo los Escombros de la Corrupción

Las consecuencias de esta "incapacidad revolucionaria" van mucho más allá de las cifras de edificios colapsados y damnificados. Las implicaciones son profundas y multifacéticas, afectando el tejido social, la estructura política y la ya devastada economía venezolana.

Implicaciones Sociales: La pérdida de vidas humanas es la tragedia más evidente y dolorosa. Cada edificio desplomado representa no solo una falla estructural, sino el quiebre de la confianza en el Estado, la pérdida de hogares, de recuerdos y de la dignidad de miles de familias. La "doble victimización" —primero por la promesa incumplida y luego por la catástrofe— genera un trauma colectivo que se suma a la ya pesada carga de la crisis humanitaria. Los sobrevivientes no solo enfrentan el duelo y la reconstrucción material, sino también una profunda cicatriz psicológica y la desesperanza de saberse abandonados por quienes debían protegerlos. La comunidad, el sentido de pertenencia y la cohesión social se ven erosionados cuando las bases mismas de la seguridad y la estabilidad son traicionadas.

Implicaciones Políticas: El uso de la Ley Habilitante para consolidar el poder y evadir la rendición de cuentas es una clara señal de la deriva autoritaria del régimen. Al emular tácticas de dictaduras históricas, el gobierno venezolano ha socavado los pilares democráticos, concentrando el poder en el Ejecutivo y silenciando cualquier voz disidente. La denuncia de Briceño, hecha desde el "exilio", es un recordatorio constante de la represión a la libertad de expresión y la persecución política. La cúspide de la inhumanidad y la incompetencia, como relata el autor, se alcanzó cuando se impidió el acceso a rescatistas extranjeros, especialmente a médicos e ingenieros estructurales. Esta acción no solo obstaculizó las labores de salvamento, sino que buscó encubrir la magnitud del fraude y la negligencia, priorizando la opacidad sobre la vida humana. La confusión de banderas por parte de militares venezolanos, aunque anecdótica, subraya la profunda desprofesionalización y el aislamiento del Estado.

Implicaciones Económicas: Los más de 100.000 millones de dólares desviados de la Gran Misión Vivienda representan una sangría colosal para las arcas de una nación rica en recursos pero empobrecida por la corrupción. Este dinero, que podría haber sido invertido en infraestructura duradera, salud, educación o diversificación económica, fue dilapidado en un esquema de enriquecimiento ilícito. El costo de oportunidad es inmenso: cada dólar robado es un hospital que no se construyó, una escuela que no se equipó, una empresa que no generó empleo. La corrupción sistémica ha contribuido directamente a la hiperinflación, la devaluación de la moneda y la emigración masiva, perpetuando un ciclo de miseria y dependencia. Además, la falta de transparencia y la impunidad en estos contratos millonarios erosionan la credibilidad internacional de Venezuela, dificultando cualquier intento de recuperación económica futura.

La Exigencia de Justicia y la Resiliencia del Pueblo

José Gregorio "El Gato" Briceño concluye su contundente análisis con una clara exigencia: "Definitivamente, estos monstruos incapaces, corruptos e inhumanos tienen que salir del poder por cualquier vía legal, democrática y legítima que el pueblo venezolano y la comunidad internacional dispongan". Venezuela, afirma, no puede seguir pagando con vidas el costo de la ineptitud, el odio y la impunidad.

Sin embargo, en medio de la desolación y la indignación, surge un rayo de esperanza y dignidad. Briceño rinde un emotivo homenaje a los rescatistas y voluntarios: "Mis más sinceras e infinitas gracias a todos los que sin herramientas, sin protección ni logística, han dado esta lección de empatía y solidaridad inmensa". Es en esos "brazos y corazones" de la gente común, que arriesgan sus propias vidas para ayudar al prójimo, donde reside verdaderamente la patria.

La tragedia de los edificios colapsados en Venezuela es un espejo de la profunda crisis que atraviesa la nación. Es la evidencia más cruda de un sistema que, bajo la bandera de una revolución social, ha construido un manual de incapacidad y corrupción, dejando a su paso solo dolor y escombros. Desde "Libertad VZLA", reafirmamos nuestro compromiso inquebrantable con la verdad y la libertad de expresión, convencidos de que solo a través de la denuncia y la exigencia de justicia se podrá reconstruir el país sobre cimientos firmes, éticos y, sobre todo, humanos. La memoria de las víctimas y la resiliencia del pueblo venezolano demandan un futuro donde la dignidad y la seguridad no sean promesas vacías, sino realidades tangibles.