La Conversa | Andrés Velásquez: “La prioridad son las elecciones presidenciales”
Para el exgobernador del estado Bolívar, Andrés Velásquez, la prioridad democrática de Venezuela en este momento es una elección presidencial que abra la vía hacia un proceso de transición. El también exdiputado de la Asamblea Nacional dijo en La Conversa de la Alianza Rebelde Investiga (ARI) que los comicios para elegir alcaldes, gobernadores y miembros […]
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Fuente Original
Runrun.es
4 jun. 2026
Elecciones Presidenciales: La Vía Ineludible para la Transición Venezolana, Según Andrés Velásquez
La prioridad democrática de Venezuela debe ser, sin lugar a dudas, la celebración de elecciones presidenciales que abran una senda hacia una verdadera transición, relegando a un segundo plano los comicios regionales o legislativos. Así lo ha enfatizado Andrés Velásquez, exgobernador del estado Bolívar y dirigente de La Causa R, quien sostiene que cualquier otra aproximación desvirtúa el objetivo central de recuperar la institucionalidad del país. Esta visión se alinea con los consensos emergidos de recientes encuentros de la oposición, que buscan presionar por un cronograma electoral claro y transparente.
Velásquez, en una reciente conversación con directores de medios independientes, destacó que la búsqueda de una elección presidencial es un punto cardinal, incluso plasmado en el "Manifiesto de Panamá", un documento que consolida la postura de diversos sectores de la oposición y la disidencia chavista. Para el experimentado político, resulta "insólito" escuchar propuestas que dilaten este proceso hasta el año 2030, pues sin la renovación del liderazgo en Miraflores, cualquier intento de transición es inviable. La urgencia radica en establecer un cronograma electoral definido, incluso si no se concreta en el presente año, para ofrecer una hoja de ruta clara a la ciudadanía y a la comunidad internacional.
El Manifiesto de Panamá y la Apuesta por la Negociación
Uno de los aspectos más reveladores que Velásquez extrae de la reunión en Panamá, donde dirigentes opositores y disidentes chavistas se encontraron con María Corina Machado, es la disponibilidad para establecer una negociación con el "gobierno interno" que encabeza Delcy Rodríguez. Esta apertura desarticula, a juicio del exmandatario regional, la narrativa de aquellos que tildan a Machado de intransigente o extremista. La capacidad de diálogo, incluso en un contexto de profunda polarización, emerge como una herramienta necesaria para desatascar la crisis.
Velásquez no escatimó críticas hacia lo que denominó "alacranes", "normalizadores" y aquellos que, desde supuestos espacios de oposición, han ejercido lobby a favor del gobierno. Para él, es imperativo que estos sectores reconozcan el liderazgo que ha logrado consolidar Machado. El Manifiesto de Panamá, en este sentido, no es solo un mensaje dirigido a la dinámica política interna de Venezuela, sino también una señal inequívoca para el gobierno de los Estados Unidos, a quien el dirigente atribuye un rol de "tutelaje" sobre la administración actual. La presión internacional, particularmente desde Washington, es vista como un factor crucial para propiciar un cambio de rumbo.
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El exgobernador sentenció que tanto la cúpula oficialista como algunos actores que se autodenominan opositores comparten un interés velado en prolongar el statu quo. Esta estrategia busca ganar tiempo, consolidar posiciones y evitar cualquier proceso que implique una verdadera rendición de cuentas o una alternancia en el poder. La postura del oficialismo, encarnada por figuras como Delcy y Jorge Rodríguez, y Diosdado Cabello, apunta a una "normalización sin transición", donde ellos permanezcan en el poder, mientras se simula una estabilidad que dista mucho de la realidad social y económica del país.
La Urgencia de un CNE Independiente y la Depuración Electoral
Un elemento no negociable para Velásquez es la conformación de un nuevo Consejo Nacional Electoral (CNE). La actual directiva, con Elvis Amoroso a la cabeza, carece de la credibilidad y la independencia necesarias para garantizar comicios justos y transparentes. El dirigente de La Causa R recordó cómo recientes designaciones en instituciones clave, como la Fiscalía General de la República y la Defensoría del Pueblo, resultaron en perfiles que replicaron a sus antecesores (Tarek William Saab y Alfredo Ruiz, respectivamente), evidenciando una falta de verdadera renovación y pluralidad.
En este sentido, Velásquez subraya la necesidad de que la influencia de la Casa Blanca se traduzca en una presión efectiva sobre el oficialismo para que acepte una "depuración" del CNE. Solo así se podrá avanzar hacia elecciones libres, confiables y transparentes. La solicitud de comicios limpios ha sido un clamor constante, incluso expresado por figuras internacionales como el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio. Pero la depuración va más allá de la directiva del CNE; implica una revisión exhaustiva del Registro Electoral, la habilitación de partidos políticos y sus respectivas tarjetas, así como la posibilidad de postular candidatos sin restricciones arbitrarias, como la inhabilitación que actualmente pesa sobre María Corina Machado. Estos cambios son, para Velásquez, imprescindibles para restaurar la confianza en el sistema democrático.
Economía, Corrupción y la Falsa Narrativa de la Normalización
Abordando la esfera económica, Velásquez se mostró abierto a la privatización o a la participación del sector privado en las empresas estatales, pero con una condición inquebrantable: el actual gobierno no puede liderar ese proceso. Su argumento es contundente: el modelo implementado por el oficialismo ha derivado en "control social y ruina general", un "estado de corrupción generalizado" que ellos mismos habrían admitido al reconocer que no les interesa sacar a la gente de la pobreza, bajo la premisa de que una población próspera podría volverse en su contra. La democratización del país, según el exgobernador, es la única vía para una mejora económica genuina.
Sin embargo, esta visión contrasta con ciertas narrativas internacionales. Luis Blanco, director de Runrunes, criticó afirmaciones de figuras como el expresidente Donald Trump, quien habló de venezolanos "bailando en las calles", o de Rubio, refiriéndose a ingresos petroleros "sin precedentes". Blanco considera que estas declaraciones buscan mantener una "narrativa ganadora" por parte de Estados Unidos, especialmente después de la fallida "Operación del 3 de enero". Para el periodista, es una contradicción flagrante hablar de mejoras económicas cuando la realidad cotidiana de los venezolanos sigue marcada por la precariedad, salarios mínimos irrisorios y bonos gubernamentales insuficientes para cubrir las necesidades básicas.
La Persistencia de la Persecución y la Impunidad
La directora de ARI, Ronna Rísquez, añadió una capa de cruda realidad al debate, al recordar que en Venezuela persisten los presos políticos, la persecución selectiva y la angustia de madres que buscan a sus hijos encarcelados y desaparecidos. Rísquez trajo a colación el preocupante caso de José Faustino Hermoso García, quien presuntamente estaría siendo sometido a un proceso de cambio de identidad para mantenerlo desaparecido y bajo custodia.
Asimismo, calificó de "mamarrachada" el comunicado del Ministerio Público sobre la desaparición y posterior muerte del preso político Víctor Hugo Quero Navas. A pesar de que el caso ha sido oficialmente cerrado, la periodista señaló la falta de transparencia en el documento, que carece de firma y del nombre del fiscal a cargo, a diferencia de los casos de imputación. Esta opacidad genera una legítima sospecha sobre los intereses ocultos detrás de la gestión de estos expedientes.
Rísquez también se mostró crítica con la reciente activación de la línea telefónica 0800 EXTORSIÓN, anunciada por Delcy Rodríguez para combatir la "matraca" policial, judicial y fiscal. Para la directora de ARI, esta iniciativa no ataca la raíz del problema, que reside en la profunda falta de institucionalidad policial y la corrupción sistémica que permea todo el aparato judicial. Es una medida superficial que no resuelve la crisis estructural de un sistema que, lejos de proteger, a menudo victimiza a los ciudadanos.
En definitiva, el panorama venezolano, según las voces expertas, se caracteriza por una compleja interconexión de desafíos políticos, electorales, económicos y de derechos humanos. La insistencia en elecciones presidenciales como motor de cambio, la necesidad de instituciones creíbles y la denuncia de la corrupción y la impunidad, marcan la pauta para una sociedad que clama por una verdadera transición democrática y no una mera "normalización" que perpetúe el statu quo.