El Calvario de Carmen Teresa: La Verdad Oculta Tras la Muerte de Víctor Hugo Quero Bajo Custodia Estatal
Caracas, Venezuela – Después de dieciséis meses de una búsqueda incansable y desgarradora, el dolor de Carmen Teresa Navas, una madre de 81 años, se transformó en la más cruda de las confirmaciones: su hijo, Víctor Hugo Quero Navas, falleció bajo custodia del Estado venezolano, envuelto en una densa niebla de contradicciones, silencio y presuntas irregularidades. La confirmación de su muerte, que se hizo oficial este 8 de mayo, ha destapado una trama de opacidad que no solo profundiza el luto de una familia, sino que también expone graves fallas en el sistema de justicia y protección de derechos humanos del país.
Desde aquel 3 de enero de 2025, fecha en que Víctor Hugo fue aprehendido y que su madre recuerda como el inicio de su desaparición, Carmen Teresa emprendió una odisea que la llevó a recorrer los pasillos de un laberinto burocrático y carcelario. Su peregrinaje la condujo por innumerables centros de reclusión, hospitales, sedes policiales y oficinas gubernamentales en Caracas y sus alrededores. Con la esperanza aferrada a su corazón, acudió al Ministerio Público, a la Defensoría del Pueblo, a la Asamblea Nacional y hasta al Ministerio de Servicio Penitenciario, implorando una respuesta sobre el paradero de su hijo. Sin embargo, durante más de un año, su voz se encontró con un muro de silencio, suplicas desatendidas y, en el mejor de los casos, la negación de información. Fue solo a principios de 2026, cuando el caso de Víctor Quero comenzó a resonar en redes sociales y medios de comunicación, que algunos organismos estatales parecieron prestarle atención, ya de forma tardía e ineficaz. Incluso la organización Foro Penal intentó sin éxito interponer un recurso de habeas corpus en su favor, una acción que los tribunales ni siquiera se dignaron a recibir.
La revelación oficial de su fallecimiento, que llegó con más de diez meses de retraso, no solo fue un golpe devastador, sino también un detonante de nuevas preguntas y sospechas. El Estado admitió que Víctor Hugo había muerto en julio de 2025 y que había sido sepultado sin el conocimiento de ningún familiar. La justificación oficial era que el detenido no había proporcionado datos filiatorios ni había recibido visitas. Una afirmación que choca de frente con la desesperada y pública búsqueda de Carmen Teresa, quien, a pesar de su avanzada edad, nunca dejó de indagar sobre el destino de su hijo. El viernes 8 de mayo, la señora Navas pudo finalmente corroborar que el cuerpo enterrado en una tumba en Hoyo de la Puerta correspondía al de su hijo, pero la paz de saber dónde reposa está lejos de llegar ante el cúmulo de inconsistencias.

