Tras más de un año y medio de búsqueda incansable, la desgarradora verdad ha emergido para Carmen Teresa Navas: su hijo, Víctor Hugo Quero, falleció bajo custodia del Estado venezolano. La confirmación oficial, emitida por el Ministerio para el Servicio Penitenciario, ha puesto fin a una desaparición forzada que mantuvo en vilo a una familia y a organizaciones de derechos humanos, pero ha abierto nuevas y profundas heridas de dolor e indignación. Este jueves, 7 de mayo, la certeza de la muerte de Víctor Hugo se posó sobre Carmen Teresa, un golpe devastador que llegó casi un año después de que su hijo perdiera la vida en circunstancias que aún claman por una investigación exhaustiva y transparente.
El Calvario de Una Madre Contra el Silencio del Estado
La historia de Carmen Teresa Navas es un espejo de la tenacidad y el amor inquebrantable de una madre, pero también un crudo reflejo de la opacidad y la indiferencia institucional. Desde principios del año 2025, cuando Víctor Hugo, un comerciante informal de 51 años, fue detenido el 3 de enero por funcionarios de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (Dgcim), su vida se transformó en una incansable peregrinación. Acusado de los graves delitos de terrorismo, asociación para delinquir y traición a la patria –cargos que su madre solo pudo recabar a través de sus propios y desesperados esfuerzos–, Víctor Hugo simplemente desapareció tras las rejas.
Carmen Teresa recorrió el laberinto burocrático venezolano, tocando puertas en cada institución que pudiera ofrecerle una pista: el Ministerio Público, la Defensoría del Pueblo, las sedes del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc), la Dgcim, la Asamblea Nacional y los tribunales. Pasó incontables noches a las puertas de la cárcel de El Rodeo, donde versiones de excarcelados confirmaban que su hijo había estado recluido, sometido a torturas y trasladado en condiciones deplorables. Cada visita era una esperanza frustrada, cada pregunta un eco en el vacío, cada amanecer una renovada angustia. La información oficial sobre el paradero de Víctor Hugo le fue negada sistemáticamente, e incluso la posibilidad de un habeas corpus para su hijo se le cerró.
La Versión Oficial: Un Frío Comunicado Ante la Tragedia
Finalmente, la respuesta llegó, no como un alivio, sino como una puñalada. El Ministerio para el Servicio Penitenciario emitió un comunicado admitiendo que Víctor Hugo Quero había estado bajo su custodia y que falleció el 24 de julio de 2025, a las 11:25 p. m., en el Hospital Militar Dr. Carlos Arvelo. Según la versión ministerial, Víctor Hugo fue trasladado al centro hospitalario el 15 de julio de 2025, presentando "hemorragia digestiva superior y síndrome febril agudo". Tras diez días de atención médica, su vida se apagó a causa de una "insuficiencia respiratoria aguda secundaria y tromboembolismo pulmonar". Su cuerpo fue sepultado el 30 de julio de 2025.

