Zapatero viajó a Venezuela a vigilar limpieza de elecciones parlamentarias en 2020
Por Liz Gascón José Luis Rodríguez Zapatero, expresidente de España investigado por tráfico de influencias y blanqueo de capitales, viajó a Venezuela en diciembre de 2020 para vigilar la «limpieza» de las elecciones de la Asamblea Nacional (AN), revela un chat entre el hispano Rodolfo Reyes Rojas y el venezolano Julio Martínez Sola, accionistas de […]
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El Pitazo
26 may. 2026
La Sombra de la Duda: La Verdad Detrás de la "Vigilancia" Electoral de Zapatero en Venezuela
CARACAS, Venezuela – La fachada de neutralidad y mediación internacional que el expresidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, ha cultivado en Venezuela se desmorona ante revelaciones explosivas. Documentos judiciales obtenidos por el Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos (HSI) y entregados a las autoridades españolas, como parte de una investigación por tráfico de influencias y blanqueo de capitales, exponen un rol muy distinto: el de un operador político al servicio del oficialismo venezolano durante las controvertidas elecciones parlamentarias de diciembre de 2020. La implicación de Zapatero, lejos de ser un mero acompañamiento, sugiere una participación activa en la legitimación de un proceso electoral ampliamente cuestionado, profundizando la crisis de confianza en las instituciones democráticas del país.
La trama se desvela a través de conversaciones de chat entre Rodolfo Reyes Rojas y Julio Martínez Sola, accionistas de la aerolínea Plus Ultra, una compañía envuelta en su propio escándalo de rescate financiero en España. En estos mensajes, interceptados en 2021 y ahora parte de las evidencias analizadas por la Unidad Central de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) en el caso contra Zapatero, se confirma que el expresidente español viajó a Caracas en diciembre de 2020. Su misión, según los chats, era "vigilar la limpieza de las elecciones", una afirmación cargada de ironía y sarcasmo, como lo demuestran las respuestas de los interlocutores: "Jajajaja a limpiar. Zapatero aquí manda".
El viaje, que tuvo lugar el 5 de diciembre de 2020, implicó un vuelo de Air Europa de Madrid a República Dominicana, seguido de un avión privado hasta la capital venezolana. Zapatero no viajó solo; lo acompañaba su presunto testaferro, Julio Martínez Martínez, lo que añade una capa de complejidad y sospecha sobre la naturaleza de su visita. Esta no fue una incursión aislada, sino la tercera ocasión en que Zapatero fungía como "acompañante internacional" en procesos electorales venezolanos, una figura que, a lo largo de los años, ha sido objeto de severas críticas por parte de la oposición y organizaciones de la sociedad civil, quienes lo acusan de validar procesos viciados y de actuar como un lobista del gobierno de Nicolás Maduro.
El Contexto de unas Elecciones Cuestionadas
Las elecciones parlamentarias de 2020 se celebraron en un clima de profunda polarización y desconfianza. La abstención histórica del 69% fue un claro indicador del rechazo masivo de la ciudadanía y de la mayoría de la oposición democrática, que llamó a boicotear el proceso por considerarlo carente de garantías. El Consejo Nacional Electoral (CNE), un órgano cuya independencia ha sido recurrentemente cuestionada, adjudicó 253 de los 277 escaños al Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), consolidando el control del oficialismo sobre la Asamblea Nacional, que desde 2015 había estado en manos de la oposición.
La "limpieza" que Zapatero supuestamente fue a vigilar dista mucho de la realidad documentada por organizaciones no gubernamentales y misiones internacionales independientes. Se reportaron casos de violencia política, cambios inconsultos de centros de votación que dificultaron el ejercicio del sufragio, la coacción de votantes a través de los tristemente célebres "puntos rojos" instalados cerca de los centros electorales, y alteraciones en el listado de postulaciones. Un detalle particularmente revelador es cómo el CNE modificó los resultados para juramentar a dos candidatos opositores derrotados que participaron al margen de los partidos de la Unidad: Luis Parra y Timoteo Zambrano. Este último, un amigo cercano de Zapatero, fue beneficiado directamente por estas manipulaciones, lo que subraya la naturaleza sesgada del proceso y la presunta complicidad del "acompañante" español.
La recuperación del control parlamentario por parte de Maduro fue un golpe significativo para la oposición, que había utilizado la Asamblea Nacional como bastión institucional para la proclamación del gobierno interino de Juan Guaidó en enero de 2019. En aquel momento, Zapatero, haciendo caso omiso a las denuncias y a la condena internacional, defendió públicamente la legitimidad del proceso y sus resultados, alineándose con la narrativa oficialista y desestimando las graves irregularidades que empañaron la contienda. Esta defensa, a la luz de las recientes revelaciones, adquiere un matiz aún más inquietante, sugiriendo que su rol no era el de un observador imparcial, sino el de un actor con intereses definidos.
La Red de Influencia y el Escándalo Plus Ultra
Los mensajes interceptados no solo arrojan luz sobre el papel de Zapatero en las elecciones de 2020, sino que también confirman la percepción de que su participación en los diálogos entre el chavismo y la oposición desde 2016 no fue la de un interlocutor neutral, sino la de un operador al servicio del oficialismo. Las evidencias, contenidas en tres archivos judiciales, demuestran su considerable influencia en asuntos de Estado, cimentada en su estrecha relación con la vicepresidenta Delcy Rodríguez, a quien los intermediarios de Zapatero identifican en los chats como "La Dama" del petróleo. Esta cercanía, y el poder que ella ostenta, se habrían convertido en un canal para ejercer presión y obtener beneficios.
El caso Plus Ultra es el telón de fondo de estas revelaciones. Esta aerolínea, de capital hispano-venezolano, recibió un controvertido rescate de 53 millones de euros del gobierno español durante la pandemia, a pesar de que, según las investigaciones, no cumplía con los requisitos legales para optar a dicha ayuda. Las sospechas de tráfico de influencias y blanqueo de capitales, que ahora salpican a Zapatero y su círculo, sugieren que la red de contactos del expresidente se extendía más allá de la política venezolana, llegando a las altas esferas del poder en España y utilizando la "mediación" como una cortina de humo para operaciones menos transparentes. La intercepción de los teléfonos de los accionistas de Plus Ultra, implicados en esta red, fue lo que permitió destapar la verdadera naturaleza del viaje de Zapatero a Caracas.
Conexiones Inesperadas en la Oposición Venezolana
Las ramificaciones de esta red de influencia alcanzan también a figuras de la oposición venezolana, lo que añade otra capa de complejidad a la ya intrincada política del país. Carlos Ocariz, exdiputado de Sucre y dirigente del partido Primero Justicia, es mencionado en dos conversaciones extraídas del móvil de Martínez Martínez. En un intercambio de mensajes de abril de 2023 con Eudoro González Dellán, exdiputado de oposición radicado en España y vinculado a Zapatero, se lee una conversación que sugiere un rol de Ocariz como "representante" de Zapatero ante Edmundo González Urrutia, quien para esa fecha aún no era candidato presidencial.
Estos chats revelan que Ocariz visitó a González Urrutia en su casa en Caracas, informándole que estaba en Venezuela como "vuestro representante". Más adelante, González Dellán comunica a Martínez Martínez que se reunió con la "VP" (Delcy Rodríguez) y que tuvieron un "excelente encuentro". La reaparición de González Urrutia y Ocariz en los chats en julio de 2024, a pocos días de las elecciones presidenciales, es aún más impactante. Un mensaje atribuido a Zapatero, reenviado por González Dellán, califica a Ocariz de "osado, con dosis de ansiedad" y aclara que la interlocución oficial debe ser con Aveledo y con el propio González Dellán, no con Ocariz, buscando así "quitárselo de encima".
El equipo de Edmundo González Urrutia ha negado rotundamente cualquier conocimiento de estas referencias o la existencia de mediación, asegurando que el presidente González Urrutia no tiene relación con la investigación ni con las actuaciones descritas en el auto judicial. Sin embargo, un reportaje de TalCual reveló previamente que en las negociaciones para el asilo de González Urrutia en España participaron Delcy y Jorge Rodríguez, el embajador español en Venezuela, Ramón Santos, Zapatero y González Dellán. Este último habría dado garantías de que Edmundo no asumiría funciones como "presidente de papelito" desde España, lo que sugiere una coordinación de alto nivel que involucra a actores de ambos lados del espectro político, bajo la sombra de la influencia de Zapatero.
Implicaciones Profundas para la Democracia y la Confianza
Las revelaciones sobre el verdadero papel de José Luis Rodríguez Zapatero en Venezuela tienen implicaciones profundas y de largo alcance. En primer lugar, socavan aún más la ya frágil credibilidad de los procesos electorales venezolanos. La noción de "acompañamiento internacional" se ve deslegitimada cuando quienes la ejercen son señalados de actuar como operadores políticos al servicio del régimen, legitimando procesos fraudulentos a cambio de favores o intereses particulares. Esto agrava la desconfianza ciudadana en el voto como herramienta de cambio y en la posibilidad de elecciones limpias y transparentes en el futuro.
En el ámbito internacional, estas informaciones ponen en entredicho la ética y la transparencia de ciertos actores políticos europeos en su relación con regímenes autoritarios. La figura de Zapatero, que ha sido un habitual en la escena política venezolana, se ve ahora manchada por la sospecha de tráfico de influencias y una presunta instrumentalización de la mediación política para fines personales o de terceros. Esto podría generar una mayor cautela por parte de la comunidad internacional a la hora de aceptar mediaciones o acompañamientos sin una auditoría rigurosa de los antecedentes y motivaciones de los involucrados.
Internamente, para la oposición venezolana, estas revelaciones son un recordatorio doloroso de las divisiones y las infiltraciones que han afectado su coherencia y eficacia. La mención de figuras como Carlos Ocariz, y las complejas interacciones con Edmundo González Urrutia, obligan a una profunda reflexión sobre la necesidad de una mayor transparencia y cohesión interna. La lucha por la libertad y la democracia en Venezuela no solo se libra contra el régimen, sino también contra las sombras de la corrupción y el tráfico de influencias que pueden permear incluso a quienes se presentan como defensores del cambio.
En "Libertad VZLA", reafirmamos nuestro compromiso inquebrantable con la verdad y la libertad de expresión. Estas revelaciones, surgidas de una investigación judicial en España y Estados Unidos, son un testimonio de la importancia del periodismo independiente para desenmascarar las tramas de poder y corrupción que a menudo operan en la oscuridad. La transparencia es la base de cualquier sociedad democrática, y el pueblo venezolano