El territorio venezolano registrará a finales de agosto el segundo pasaje perpendicular de los rayos solares del año, un evento astronómico cíclico que suele incidir en el incremento de las temperaturas de la región. Este fenómeno natural, que ocurre dos veces al año de manera regular, coincide con una agudización de las fallas en el Sistema Eléctrico Nacional (SEN), un escenario que la administración de Nicolás Maduro ha vinculado directamente con las condiciones climáticas para justificar la aplicación de planes de racionamiento en todo el país.
De acuerdo con un reporte del medio digital El Pitazo, la vicepresidenta ejecutiva, Delcy Rodríguez, utilizó este argumento meteorológico en marzo para establecer un Plan Especial de Ahorro Energético proyectado inicialmente para 45 días. No obstante, dicho esquema de racionamiento se ha prolongado por 90 días adicionales sin que las autoridades competentes hayan ofrecido una explicación técnica o administrativa sobre los motivos de la prórroga ni sobre los resultados obtenidos durante la fase inicial del programa.
La aplicación de cortes programados e imprevistos no comenzó con el anuncio oficial del plan de ahorro. Sectores de diversas regiones de Venezuela ya experimentaban interrupciones del servicio de aproximadamente cuatro horas diarias antes del 21 de marzo. Transcurridos casi tres meses desde el vencimiento del plazo original de la medida gubernamental, la situación del suministro eléctrico muestra un deterioro severo en la periferia del país, donde los ciudadanos reportan suspensiones del servicio que se extienden hasta por 15 horas continuas, especialmente en localidades rurales de la Guajira, en el estado Zulia, y en Rubio, estado Táchira.
El factor climático frente a la planificación técnica
El argumento oficial que atribuye las fallas del servicio al comportamiento del sol busca explicar las dificultades que enfrenta la Corporación Eléctrica Nacional (Corpoelec) para satisfacer la demanda interna. Según datos aportados por fuentes del sector, la demanda promedio del país se ubica en torno a los 13.000 megavatios (MW). Sin embargo, durante el mes de mayo, período en el cual también se registró el tránsito solar sobre el territorio, la demanda máxima superó los 15.000 MW, de acuerdo con las declaraciones del entonces ministro de Energía Eléctrica, Rolando Alcalá, citadas por El Pitazo.
El ingeniero José Aguilar, especialista en sistemas de generación eléctrica, detalló en una entrevista telefónica para el referido medio de comunicación que las variaciones de temperatura causadas por la posición solar son previsibles y no deberían traducirse en el colapso del suministro. Aguilar precisó que el año contempla cuatro momentos específicos de transición solar, divididos entre fases de angularidad y de perpendicularidad, un patrón constante en la geografía venezolana.
Conforme a las explicaciones del especialista, el segundo ciclo anual se inicia formalmente el 1 de agosto con un período de angularidad. Posteriormente, hacia finales de agosto y durante todo el mes de septiembre, los rayos solares inciden de forma completamente perpendicular sobre el territorio nacional, para luego retornar a la fase angular. Aguilar puntualizó que el incremento más agudo de las temperaturas suele registrarse precisamente cuando concluye el paso perpendicular y comienza la fase angular posterior, etapa en la que históricamente se produce el pico de demanda de potencia anual en megavatios.
Desde la perspectiva del análisis técnico, el comportamiento de las variables climáticas estacionales forma parte de los datos básicos con los que deben contar los planificadores de cualquier sistema eléctrico para programar el mantenimiento y la disponibilidad de las plantas generadoras, por lo que estas oscilaciones no constituyen una justificación válida para la insuficiencia de potencia y energía.


