Vecinos en cabildo sobre apagones: «Ya no aguantamos más esto»
Táchira.- Los residentes del municipio Panamericano, en la zona norte del Táchira, realizaron un cabildo para debatir sobre la crisis eléctrica que viven y los mantiene hasta 22 horas continuas sin electricidad, lo que ha causado pérdidas económicas, protestas y cambios en la calidad de vida de los ciudadanos. Durante el cabildo, realizado el 10
La crisis del sistema eléctrico en el estado Táchira ha llevado a las comunidades a organizarse para exigir soluciones ante la prolongación de los cortes de energía. Los habitantes del municipio Panamericano, ubicado en la zona norte de la entidad andina, celebraron un cabildo abierto el pasado 10 de septiembre con el propósito de debatir las consecuencias de racionamientos que alcanzan hasta las 22 horas continuas, según reportó el medio digital El Pitazo.
El municipio Panamericano se caracteriza por registrar temperaturas elevadas que oscilan regularmente entre los 32 y los 38 grados centígrados. La ausencia del suministro eléctrico durante la mayor parte del día impide el uso de equipos de refrigeración básicos, tales como ventiladores y acondicionadores de aire. Esta situación incide directamente en las condiciones de vida de los ciudadanos, quienes manifestaron su descontento portando carteles para visibilizar el agotamiento de la población ante la falta de respuestas institucionales.
El impacto en el sistema educativo regional
Uno de los puntos de mayor preocupación expuestos durante la asamblea de ciudadanos es el próximo inicio del año escolar. Profesionales de la docencia que asistieron al encuentro señalaron que las condiciones climáticas de la zona norte del Táchira dificultan el desarrollo de las actividades académicas sin suministro eléctrico.
Una educadora local advirtió que impartir clases en aulas que albergan entre 35 y 38 estudiantes bajo temperaturas cercanas a los 40 grados centígrados resulta inadecuado para el rendimiento escolar y la salud de los menores. El desempeño de los estudiantes se ve condicionado por las condiciones físicas de las aulas. La falta de ventilación en zonas de clima cálido suele provocar fatiga y dificultades de concentración en los alumnos.
De acuerdo con los testimonios recogidos por El Pitazo, el gremio docente teme que el bajo rendimiento académico resultante sea atribuido a deficiencias pedagógicas, omitiendo la responsabilidad que tiene el colapso de los servicios públicos en el proceso de enseñanza.
La dolarización de facto y el costo de los transformadores
La falta de mantenimiento e inversión en la red de distribución eléctrica se traduce en fluctuaciones diarias de voltaje que dañan los electrodomésticos y los transformadores comunitarios. Ante la falta de respuesta rápida por parte de la Corporación Eléctrica Nacional (Corpoelec), los propios vecinos han tenido que asumir los costos de sustitución de estos equipos para poder recuperar el servicio.
Durante el cabildo, los residentes denunciaron que en sectores como El Polvorín y San Isidro, la avería de transformadores ha obligado a las comunidades a realizar colectas de dinero. En El Polvorín, cada grupo familiar debió aportar una cuota de 400.000 pesos colombianos, una cifra que equivale aproximadamente a 130 dólares estadounidenses. La utilización del peso colombiano como unidad de cuenta y pago es una práctica común en el estado Táchira debido a su proximidad geográfica con Colombia y a la dinámica económica de la zona fronteriza.
Para muchas familias de la zona, reunir 130 dólares representa un obstáculo económico difícil de superar, considerando el rezago de los ingresos formales frente al costo de la vida. Vecinos de San Isidro relataron que debieron realizar recorridos casa por casa para intentar recaudar los fondos necesarios, una situación que evidencia cómo los ciudadanos terminan financiando de manera directa la reparación de la infraestructura pública.
Ausencia institucional y articulación municipal
A pesar de que la convocatoria al cabildo abierto estaba dirigida a todos los sectores involucrados en la gestión pública y el suministro de energía, la representación estatal fue limitada. Al encuentro asistieron únicamente el alcalde del municipio Panamericano, Yonathan Rangel, y los integrantes del Concejo Municipal. Las autoridades de Corpoelec, los representantes de los consejos comunales vinculados al oficialismo y los militantes locales del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) no acudieron a la cita, a pesar de haber sido invitados para canalizar las demandas ante las instancias regionales y nacionales.
La ausencia de los funcionarios de la empresa eléctrica estatal y de los líderes del partido de gobierno limitó la posibilidad de establecer un diálogo directo con los responsables de la administración del servicio. No obstante, la articulación entre los vecinos y las autoridades municipales presentes permitió definir una ruta de acción común. Se acordó la redacción de un documento que detalle el diagnóstico de la crisis eléctrica en el municipio Panamericano para ser presentado ante las instancias competentes.
Movilización hacia la capital del estado
Como medida de presión y búsqueda de soluciones formales, una delegación de vecinos y concejales tiene previsto trasladarse hasta San Cristóbal, capital del estado Táchira, para consignar el documento directamente en la sede principal de Corpoelec. Esta iniciativa busca elevar el reclamo más allá del ámbito local, donde las oficinas comerciales suelen carecer de capacidad técnica y financiera para resolver fallas de gran envergadura.
La situación que atraviesa el municipio Panamericano no es un hecho aislado en la región andina. Los estados Táchira, Mérida y Trujillo, ubicados en el extremo occidental del Sistema Eléctrico Nacional (SEN), registran desde hace años esquemas de racionamiento severos. La insuficiencia de generación termoeléctrica local y las limitaciones en las líneas de transmisión desde el centro del país hacen que el occidente venezolano sea una de las regiones más expuestas a las fallas del sistema interconectado.
Los ciudadanos del Táchira enfrentan diariamente una dinámica que afecta la actividad comercial, interrumpe el suministro de agua potable (cuyos sistemas de bombeo dependen de la electricidad) y dificulta el acceso a las redes de telecomunicaciones. La organización de cabildos abiertos se presenta así como uno de los mecanismos de participación ciudadana empleados para visibilizar el estado de los servicios públicos y gestionar colectivamente soluciones ante la administración del Estado.