La confirmación oficial de la muerte de Víctor Hugo Quero Navas bajo custodia estatal, revelada casi diez meses después de su deceso y más de un año después de su detención, ha desatado una ola de indignación en Venezuela. La líder opositora María Corina Machado ha condenado vehementemente el hecho, calificándolo de asesinato y tortura, y exigiendo la liberación inmediata de todos los presos políticos en el país para evitar más tragedias.
El Luto de una Madre y el Silencio Oficial
El 7 de mayo de 2026, el Estado venezolano rompió un prolongado silencio para informar a Carmen Teresa Navas que su hijo, Víctor Hugo Quero Navas, de 51 años, había fallecido el 24 de julio de 2025, mientras se encontraba bajo su custodia. Esta revelación llegó después de dieciséis meses de una búsqueda incansable por parte de la señora Navas, quien recorrió tribunales y centros de reclusión, aferrándose a la esperanza de encontrarlo con vida y denunciando públicamente su desaparición.
Víctor Hugo Quero Navas fue detenido el 3 de enero de 2025. Según la información oficial tardíamente suministrada por el Ministerio para el Servicio Penitenciario, Quero estuvo recluido en el Internado Judicial Rodeo I. La justificación ofrecida por el organismo para la falta de comunicación y el prolongado mutismo fue que el detenido "no suministró datos sobre vínculos filiatorios y ningún familiar se presentó a solicitar visita formal". Esta declaración contrasta de manera flagrante con el testimonio de Carmen Navas, quien durante más de un año buscó activamente a su hijo, enfrentándose a la burla, el silencio y la indiferencia de las autoridades. La narrativa oficial, en este contexto, no solo carece de credibilidad sino que profundiza el dolor y la sensación de desamparo de las víctimas y sus familiares.



