La muerte bajo custodia estatal de Víctor Hugo Quero Navas, cuyo deceso fue confirmado casi diez meses después de ocurrido y tras una incansable búsqueda de su madre octogenaria, ha vuelto a encender las alarmas sobre la opacidad y las graves deficiencias en el sistema penitenciario venezolano. El Comité por la Libertad de los Presos Políticos en Venezuela (Clippve) dedicó su vigilia número 119 frente a la cárcel de El Rodeo I a la memoria de Quero, exigiendo justicia y transparencia ante un caso que expone la vulnerabilidad de los detenidos y la angustia de sus familiares en un país donde la información oficial es a menudo un lujo inalcanzable.
Una Búsqueda Sin Respuesta y un Deceso Silencioso
Víctor Hugo Quero Navas, de 51 años, fue detenido el 3 de enero de 2025 y recluido en el Internado Judicial Rodeo I. Su muerte se produjo el 24 de julio de ese mismo año, según la información oficial divulgada por el Ministerio del Servicio Penitenciario el 7 de mayo del año en curso, casi diez meses después del fatal desenlace. Durante todo ese tiempo, Carmen Teresa Navas, su madre de 84 años, peregrinó por innumerables oficinas estatales, implorando información sobre el paradero y la condición de su hijo, sin recibir jamás una respuesta oficial. Esta prolongada agonía de la incertidumbre subraya un patrón recurrente de secretismo que caracteriza el manejo de casos de personas bajo custodia en Venezuela, especialmente aquellos con implicaciones políticas.
La versión ministerial, emitida tras meses de silencio, detalló que Quero Navas fue trasladado el 15 de julio de 2025 al Hospital Militar Dr. Carlos Arvelo, donde ingresó presentando un cuadro de hemorragia digestiva superior y síndrome febril agudo. Falleció diez días después, el 24 de julio, a causa de una insuficiencia respiratoria aguda secundaria a tromboembolismo pulmonar, según el certificado de defunción que su madre desconocía por completo. La justificación ofrecida por el organismo para el prolongado silencio y la falta de contacto con los familiares es, cuanto menos, inquietante: el Ministerio alegó que Quero "no suministró datos sobre vínculos filiatorios y ningún familiar se presentó a solicitar visita formal". Esta excusa contrasta brutalmente con el testimonio de Carmen Teresa Navas y las denuncias de organizaciones de derechos humanos, que afirman que la madre nunca cesó en su búsqueda, evidenciando una desconexión o, peor aún, una negligencia deliberada por parte de las autoridades.


