Largas colas y desinformación: Así transcurrió el Registro Único de Vivienda en La Guaira
El Registro Único de Vivienda, que comenzó formalmente el pasado 19 de julio en La Guaira, ha logrado registrar hasta el mediodía de este domingo 26 de julio un total de 21.075 hogares afectados. La cifra la dio a conocer el gobernador de la entidad costera, José Alejandro Terán, quien puntualizó que «el propósito del
Un total de 21.075 viviendas afectadas fueron contabilizadas hasta el mediodía del domingo 26 de julio en el estado La Guaira, en el marco del Registro Único de Vivienda iniciado tras el doble sismo registrado el pasado 24 de junio. El balance, ofrecido por el gobernador de la entidad, José Alejandro Terán, contrasta con las múltiples denuncias de desorganización, falta de información previa y retrasos de hasta doce horas reportadas por los ciudadanos en los distintos puntos de atención habilitados en el litoral central, según un reporte del medio digital El Pitazo.
El operativo de registro, diseñado para evaluar los daños en la infraestructura habitacional de la región costera, ha puesto en evidencia las dificultades de coordinación logística y de comunicación institucional para atender una contingencia de esta magnitud en el estado.
Contexto y alcance del censo habitacional
El proceso de registro, que comenzó formalmente el 19 de julio, busca establecer un diagnóstico preciso sobre los daños estructurales causados por los eventos sísmicos de junio en la infraestructura residencial del estado. De acuerdo con las declaraciones de Terán recogidas por El Pitazo, el objetivo principal de esta jornada es cuantificar de manera exacta el nivel de afectación en los hogares de la región costera para coordinar las posteriores fases de atención y asignación de recursos.
La Guaira, una región históricamente vulnerable a eventos geológicos y climáticos debido a su geografía de montaña y costa, presenta un parque habitacional heterogéneo que incluye desde edificaciones multifamiliares de vieja data hasta construcciones populares autogestionadas en zonas de pendiente. El doble sismo del 24 de junio reavivó las alertas sobre las condiciones de seguridad estructural en diversas parroquias, lo que motivó la implementación de este censo de emergencia por parte de las autoridades regionales y el Ministerio de Vivienda y Hábitat.
Dificultades operativas y desinformación en los puntos de atención
A pesar de la movilización de funcionarios públicos y personal voluntario, los ciudadanos han reportado fallas de coordinación en el terreno. En recorridos realizados por El Pitazo, se constató que la falta de directrices claras y la exigencia de requisitos de difícil acceso inmediato generaron embotellamientos y malestar en los centros de registro.
Uno de los puntos críticos documentados fue la plaza Las Palmeras, ubicada en la avenida principal de Tanaguarena. En este lugar, la vecina Carolina Mora relató que debió esperar ocho horas para concretar su registro debido a la disparidad de criterios entre los operarios del censo. Mora señaló que, mientras en algunas mesas de atención se le exigía la cédula de identidad laminada como requisito obligatorio, en otras se permitía avanzar sin el documento. La ciudadana explicó que debió desalojar de emergencia su vivienda el día del sismo, lo que le impidió recuperar sus documentos personales a tiempo.
A este mismo centro acudió la ministra de Vivienda y Hábitat, Paola Posani, para atender de manera directa algunos de los reclamos de la comunidad. No obstante, las fallas de información persistieron, especialmente en lo relativo a datos catastrales y de parcelamiento de los inmuebles, requisitos que muchos de los afectados manifestaron desconocer al momento de presentarse en las filas.
Situaciones similares de lentitud y desinformación se registraron en otros puntos del litoral, tales como la Plaza Bolívar de Catia La Mar, la cancha de la Policía de La Guaira en la urbanización Week-End, los Campos de Golf en Caribe y la sede del Bowling La Guaira en la avenida José María España de Caraballeda.
La controversia por la clasificación de las viviendas
La división de los inmuebles afectados mediante un sistema de etiquetas de colores (rojo para pérdida total o riesgo inminente, y amarillo para daños moderados o parciales) ha sido una de las principales fuentes de confusión para los habitantes de La Guaira. La ausencia de campañas informativas previas e institucionales generó dudas sobre qué sectores debían acudir obligatoriamente a los centros de registro.
Margarita López, habitante de los bloques de Pariata (estructuras que recibieron la clasificación de etiqueta roja hace dos semanas), indicó a El Pitazo que la convocatoria inicial que recibieron los vecinos especificaba que el censo estaba dirigido exclusivamente a las familias en situación de riesgo crítico. Sin embargo, residentes de urbanizaciones como Guaracarumbo, Solidaridad Litoral y Marapa Marina, cuyas viviendas presentan daños menores catalogados con etiqueta amarilla, también se presentaron en los puntos de registro ante el temor de quedar excluidos de futuros planes de asistencia estatal.
Luis Bracho, residente del sector Marapa Marina en Catia La Mar, argumentó que la gran mayoría de las viviendas de la zona sufrieron algún tipo de afectación tras el sismo, y que la