Iniciativa comunitaria en Aragua da cobijo a 11 familias damnificadas de La Guaira

Iniciativa comunitaria en Aragua da cobijo a 11 familias damnificadas de La Guaira

Al menos 38 adultos y 24 niños y niñas sobrevivientes de La Guaira se refugiaron en el sector El Triángulo, en el municipio Libertador, Aragua, donde habitan familiares que sobrevivieron al deslave de Vargas de 1999. Maracay. María Gabriela llegó a Palo Negro, ubicado en el municipio Libertador de Maracay, tres días después del doble […] La entrada Iniciativa comunitaria en Aragua da cobijo a 11 familias damnificadas de La Guaira aparece primero en Crónica Uno - Los hechos como son

Redacción Libertad VZLA
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Equipo editorial30 jul. 2026

La movilización de familias afectadas por el doble sismo en el estado La Guaira ha encontrado un punto de recepción en el estado Aragua, donde diversas comunidades organizadas han coordinado esfuerzos para ofrecer refugio y asistencia. De acuerdo con el balance oficial ofrecido por la administración de Delcy Rodríguez con fecha del 24 de julio, los movimientos telúricos han dejado un saldo de 17.907 personas damnificadas, 5.546 fallecidos y 16.740 heridos. Ante la magnitud de la contingencia, la sociedad civil aragüeña ha estructurado redes de apoyo independiente para albergar a los sobrevivientes que se trasladaron fuera de la zona del desastre.

Solidaridad vecinal en Palo Negro

En el municipio Libertador del estado Aragua, específicamente en el sector El Triángulo de Palo Negro, se ha registrado la llegada de al menos 11 familias procedentes de las zonas afectadas en La Guaira. Este urbanismo, construido originalmente para albergar a sobrevivientes del deslave de Vargas del año 1999, sirve nuevamente como punto de recepción para personas desplazadas por desastres naturales.

Gilssy Mata, habitante de Palo Negro y sobreviviente de las inundaciones de 1999, explicó que la dinámica de recepción no corresponde a la de un albergue público formal, sino a una iniciativa autogestionada por los propios residentes. Los vecinos han tomado la decisión de recibir a sus familiares directos e indirectos en sus hogares particulares para brindarles un espacio seguro tras la pérdida de sus viviendas.

Según el registro llevado por la propia comunidad de El Triángulo, hasta la fecha han ingresado 62 personas al sector, distribuidas en 38 adultos y 24 niños. Mata precisó que todos los menores de edad que han llegado a la localidad se encuentran acompañados por sus representantes legales o familiares directos, por lo que no se registran casos de niños en situación de orfandad dentro de este grupo de desplazados.

Historias de supervivencia y necesidades inmediatas

Entre las personas que se trasladaron a Palo Negro se encuentra María Gabriela, quien llegó a la vivienda de su madre tres días después de los sismos, luego de que su residencia en el sector Guanape I de La Guaira sufriera daños estructurales severos. María Gabriela logró salir de la zona de desastre junto a sus cuatro hijos. Sin embargo, reportó la pérdida de 43 familiares indirectos, en su mayoría primos de su padre, debido a los colapsos originados por los temblores.

A pesar del apoyo habitacional recibido por parte de sus allegados y de los vecinos de El Triángulo, las necesidades básicas de las familias refugiadas persisten. María Gabriela señaló que los requerimientos más urgentes en este momento se centran en el acceso a proteínas alimentarias y en la obtención de medicamentos específicos para el tratamiento de la hipertensión arterial, condición que padece su abuelo.

Otro de los testimonios registrados en la comunidad es el de Guillermo Torres, quien se trasladó desde el sector Los Corales en La Guaira junto a su esposa y sus tres hijos. Tras la pérdida total de su vivienda, la familia decidió refugiarse en la casa de la hermana de Torres en Aragua. El ciudadano explicó que la decisión de abandonar la entidad costera se aceleró debido a las alertas y rumores sobre un posible tsunami, lo que motivó el desalojo preventivo hacia las zonas montañosas antes de emprender el viaje hacia el estado Aragua.

Movilización civil y apoyo institucional en Aragua

La respuesta de apoyo a los damnificados se ha extendido a diferentes localidades del estado Aragua mediante la recolección de insumos y la organización de actividades de acompañamiento. En el sector El Triángulo, ciudadanos procedentes de Maracay y de otros municipios de la entidad han acudido para entregar donaciones directas. Durante la celebración del Día del Niño, un grupo de voluntarios civiles organizó una jornada recreativa dirigida a los menores desplazados, la cual incluyó actividades lúdicas, servicios de recreación y distribución de alimentos.

Este modelo de recepción comunitaria se ha replicado en otras zonas de la entidad aragüeña:

  • Municipio Santiago Mariño: En el sector Los Laureles de Montaña Fresca, los residentes organizados recibieron a un grupo de 25 familias procedentes de La Guaira.
  • Municipio Mario Briceño Iragorry: Se reportaron iniciativas similares de acogida vecinal en el sector Caña de Azúcar.
  • Sur de Aragua: Familias damnificadas han sido recibidas por redes comunitarias en la población de San Francisco de Asís.

Por su parte, la gestión de las autoridades locales se ha concentrado en puntos específicos de la región. En el municipio San Sebastián de los Reyes, al sur de Aragua, las instituciones gubernamentales recibieron a un contingente de 108 personas procedentes de La Guaira, quienes fueron reubicadas en 13 comunidades de esa jurisdicción. Asimismo, en la ciudad de Maracay, se acondicionaron las instalaciones del Instituto Regional del Deporte de Aragua (IRDA) para funcionar como refugio temporal, brindando alojamiento a 12 familias que perdieron sus hogares durante la emergencia sísmica.

Desafíos de la reubicación a mediano plazo

La transición de las familias afectadas hacia una situación de estabilidad residencial representa el principal reto para las comunidades receptoras y las autoridades en Aragua. Aunque la respuesta inicial ha estado marcada por la solidaridad familiar y vecinal, la presión sobre los servicios públicos básicos y la economía doméstica de los hogares que hospedan a los damnificados plantea la necesidad de una planificación estructurada.

La escasez de medicamentos para tratamientos crónicos y la limitación en el acceso a alimentos específicos son factores que requieren atención continua por parte de las organizaciones de asistencia y los organismos competentes. La evolución de la situación habitacional de las más de 17.000 personas damnificadas en todo el país sigue dependiendo de la coordinación entre los censos oficiales y la capacidad de respuesta de la infraestructura pública en las regiones de acogida.

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