Gobierno inicia apertura del sistema eléctrico para facilitar la inversión extranjera
La Asamblea Nacional aprobó en primera discusión la reforma de la Ley Orgánica del Sistema Eléctrico y abrió la puerta al capital privado tras varios años de monopolio estatal. Caracas. Luego de 16 años de estricto control estatal sobre el Sistema Eléctrico Nacional (SEN) la Asamblea Nacional aprobó por unanimidad, y en primera discusión, el […]
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Crónica Uno
3 jun. 2026
En un paso que podría redefinir el futuro energético de Venezuela, la Asamblea Nacional ha aprobado en primera discusión una reforma parcial a la Ley Orgánica del Sistema y Servicio Eléctrico. Esta iniciativa, largamente esperada por un país sumido en la penumbra de constantes apagones, busca poner fin a 16 años de estricto monopolio estatal, abriendo las puertas a la inversión privada y mixta con la promesa de modernizar una infraestructura vital y profundamente deteriorada.
La Larga Sombra del Colapso Eléctrico
Durante años, el rugido de las plantas eléctricas y el titilar intermitente de las luces han sido una banda sonora triste para millones de venezolanos. La vida cotidiana, la productividad de las empresas y la tranquilidad de los hogares se han visto brutalmente interrumpidas por fallas eléctricas que se han convertido en la norma, no la excepción. Desde 2007, la Corporación Eléctrica Nacional (Corpoelec) consolidó bajo su paraguas a catorce empresas, antes estatales y privadas, ejerciendo un control monolítico sobre un sistema que, con el tiempo, se ha desmoronado bajo el peso de la falta de inversión, mantenimiento y una gestión ineficiente.
Este colapso ha tenido un impacto humano devastador. Familias enteras han visto cómo sus alimentos se echan a perder, cómo la educación de sus hijos se interrumpe y cómo la seguridad se vulnera en la oscuridad. Pequeños y medianos empresarios, columna vertebral de cualquier economía, han luchado por mantener sus negocios a flote, perdiendo producción y clientes. Es en este contexto de urgencia y desesperación que la propuesta legislativa emerge, no solo como un cambio técnico, sino como un grito de esperanza para una sociedad exhausta.
Un Nuevo Horizonte: Apertura y Corresponsabilidad
El proyecto de reforma, que consta de 42 artículos, se presentó ante la Comisión de Administración y Servicios con un objetivo claro: inyectar dinamismo y capital fresco en un sector paralizado. El diputado Orlando Miranda, del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), quien expuso los motivos de la propuesta, enfatizó que la ley busca abrir las puertas a un "sistema eléctrico moderno, mixto, autosustentable y responsable". La esencia de la reforma radica en diversificar los actores que participan en las distintas fases del servicio: generación, transmisión, distribución y comercialización.
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Esto significa que, por primera vez en más de una década y media, empresas privadas y mixtas podrían operar bajo un "régimen riguroso de concesiones", supervisión pública y, crucialmente, con una "corresponsabilidad civil y penal" por sus acciones. Esta última cláusula es un punto de inflexión, pues busca asegurar que los nuevos operadores no solo persigan el beneficio económico, sino que también asuman la responsabilidad por la calidad y continuidad del servicio, un aspecto que ha brillado por su ausencia.
La Voz del Consumidor: Protección y Tarifas Justas
Quizás uno de los elementos más significativos y sensibles de esta reforma, desde la perspectiva del ciudadano común, es el enfoque en la protección al consumidor. La propuesta establece que las empresas distribuidoras y comercializadoras estarán obligadas a indemnizar a sus clientes por cualquier daño material que pudiera ser causado por apagones o deficiencias en el suministro. Esta medida, de ser aprobada, representa un cambio paradigmático, pasando de la resignación ante las fallas a la posibilidad de una compensación real por los perjuicios sufridos.
Sin embargo, esta promesa de un mejor servicio y mayor responsabilidad viene acompañada de un aspecto que tocará directamente el bolsillo de los venezolanos: la reducción progresiva del subsidio eléctrico estatal. El objetivo es "sincerar las tarifas", lo que inevitablemente implicará un aumento en los costos para la población general. Este es un punto delicado, pues si bien el subsidio ha sido insostenible, la capacidad de pago de los ciudadanos, en un contexto de profunda crisis económica, es limitada. La clave estará en cómo se equilibra el incremento tarifario con una mejora tangible y sostenida del servicio, para que el sacrificio económico se traduzca en una mejor calidad de vida.
Blindando la Inversión: Seguridad Jurídica y Control
La atracción de capitales, tanto nacionales como internacionales, es el motor principal detrás de esta apertura. Sin embargo, la historia económica reciente de Venezuela, marcada por expropiaciones y cambios regulatorios abruptos, genera desconfianza. El diputado José Gregorio Correa, de Acción Democrática, subrayó la importancia de transformar el rol del Estado, no solo como proveedor, sino como un "ente netamente controlador y defensor" que garantice la seguridad jurídica necesaria para los inversionistas. Para ello, propuso la creación de la figura del "contralor o defensor de la eficiencia eléctrica", una suerte de guardián que vigilaría los compromisos de optimización asumidos por los operadores.
Un especialista en materia eléctrica, consultado bajo anonimato, calificó la iniciativa como positiva, pero advirtió sobre la necesidad imperiosa de "blindar la seguridad jurídica de los capitales". Recordó los "vacíos de la Ley de Hidrocarburos" que terminaron por ahuyentar a los inversionistas en el pasado, un error que no se puede repetir. "En Venezuela se necesita mucha inversión y las empresas requieren recuperar esos fondos a largo plazo", enfatizó. La frustración del experto era palpable al lamentar que las autoridades tuvieran que esperar "el colapso del sistema" para reaccionar, recordando que gremios como Fedecámaras ya habían presentado planes de inversión en el pasado sin obtener respuesta. "Esperemos que ahora sí se pueda trabajar de manera conjunta para mejorar la calidad de vida de los ciudadanos", dijo, expresando una cautelosa esperanza.
El Mecanismo de la Concesión: Detalles Operativos
El diputado Aníbal Sánchez profundizó en los detalles operativos que regirán este nuevo Sistema Eléctrico Nacional (SEN). Explicó que el modelo se articulará mediante concesiones reguladas en los artículos 29, 32 y 33 de la reforma. Si bien el Estado se ratifica como el "actor principal" y se reserva la potestad de revocar derechos, la Presidencia de la República podrá autorizar, mediante decreto, la constitución de empresas mixtas.
Estas entidades tendrán una duración de hasta 25 años, con la posibilidad de una prórroga de 15 años adicionales. Estarán sujetas a una "delimitación geográfica" específica y, al finalizar el contrato, sus activos deberán ser revertidos obligatoriamente al Estado. El artículo 37, por su parte, fijará las obligaciones específicas por área de operación. El ministerio de la materia mantendrá plenas facultades de supervisión e intervención, tanto preventiva como definitiva, y un punto clave es que se limitará el reconocimiento económico de inversiones no depreciadas al término de los acuerdos, lo que busca proteger los intereses del Estado.
Esta estructura de concesiones y empresas mixtas busca un equilibrio entre la apertura al capital privado y la soberanía estatal sobre un sector estratégico. La ejecución de estos mecanismos, sin embargo, será la verdadera prueba de fuego.
La reforma parcial de la Ley Orgánica del Sistema y Servicio Eléctrico representa un giro trascendental en la política energética venezolana. Tras años de un sistema eléctrico en agonía, que ha castigado duramente a la población y a la economía, esta apertura a la inversión privada y mixta ofrece una luz de esperanza. Sin embargo, la materialización de esta promesa dependerá de una implementación transparente, de la capacidad del Estado para garantizar una verdadera seguridad jurídica que atraiga y retenga la inversión, y de un compromiso inquebrantable con la protección del consumidor. Solo así, Venezuela podrá, quizás, dejar atrás la oscuridad y encender un futuro más brillante para todos sus ciudadanos.