El cuerpo de Amir Ismael Infante Galván, un adolescente de 16 años que sobrevivió 14 horas sepultado bajo los escombros de un edificio colapsado en el estado La Guaira y falleció posteriormente en un centro asistencial, fue localizado en la morgue de Bello Monte, en Caracas, luego de una búsqueda de tres semanas provocada por un error de registro institucional. De acuerdo con una investigación publicada por el medio digital El Pitazo, los familiares del joven pudieron retirar los restos para proceder a su cremación el martes 28 de julio, poniendo fin a un período de desinformación por parte de los organismos forenses del Estado. El hallazgo se produjo tras la llamada de un funcionario policial que identificó el cadáver en la dependencia de la capital venezolana, un recinto que los parientes ya habían visitado sin éxito durante los primeros días del extravío.
El colapso en Playa Grande y el rescate civil
El origen de este caso se remonta al pasado 24 de junio, cuando el impacto de dos eventos sísmicos registrados en el territorio nacional provocó el colapso de la torre A de la urbanización Luisa Cáceres de Arismendi, ubicada en el sector Playa Grande de la costa guaireña. En ese momento, la estructura del apartamento donde residía la familia cedió, dejando al adolescente atrapado bajo el peso de las paredes de concreto y una nevera de doble puerta que sirvió de barrera frente a los escombros.
Ante la ausencia de equipos de rescate oficiales durante las primeras horas de la noche, el padre del menor, Jaime Infante, asumió las labores de auxilio de manera directa. Para intentar llegar hasta su hijo, Infante saltó al vacío desde la parte posterior de la edificación, un impacto que le ocasionó la fractura de ambos pies. A pesar de la gravedad de sus lesiones físicas y del dolor, el hombre coordinó y ejecutó las tareas de remoción de tierra y bloques con el apoyo exclusivo de los vecinos de la comunidad durante toda la madrugada.
A las seis de la mañana del 25 de junio, tras 14 horas de esfuerzo continuo, el grupo vecinal logró extraer a Amir Ismael del foso de escombros con la ayuda de un joven de la zona. Según los testimonios recabados por El Pitazo, el adolescente se encontraba consciente, pudo comunicarse con su padre y consumió agua de forma inmediata. Debido a la urgencia médica y ante la falta de ambulancias en el sitio, Jaime Infante cargó a su hijo y, aun con las fracturas en sus extremidades inferiores, lo trasladó a bordo de una motocicleta hacia el Hospital del Caney. Posteriormente, el joven fue remitido al Hospital Dr. Alfredo Machado, situado en Catia La Mar y conocido localmente como «el hospitalito», donde falleció poco después de su ingreso a causa de un cuadro de politraumatismo generalizado.



