En Venezuela, la libertad de expresión y el ejercicio del periodismo independiente se encuentran bajo un asedio sistemático que se intensifica mes a mes, según las alarmantes cifras de organizaciones defensoras de derechos humanos. Durante mayo, se registraron 13 nuevas violaciones a la libertad de prensa, elevando el total acumulado a 104 en lo que va de año, mientras que la represión estatal sumó 29 detenciones de ciudadanos hasta el quinto mes, promediando casi seis arrestos por mes. Este cerco no solo apunta a la prensa, sino que se extiende a una preocupante opacidad en torno a las muertes bajo custodia del Estado, evidenciando un patrón de negación y desinformación que socava la confianza pública y la rendición de cuentas.
La Tragedia Silenciada: Muertes Bajo Custodia Estatal
El caso de Víctor Hugo Quero Navas es un desgarrador testimonio de la falta de transparencia y el desprecio por los derechos humanos en el sistema penitenciario venezolano. Detenido en enero de 2025 y recluido en el Internado Judicial de El Rodeo I, estado Miranda, su muerte fue reconocida por el Ministerio del Poder Popular para el Servicio Penitenciario en mayo, aunque la fecha oficial de su deceso se estableció extrañamente el 24 de julio de 2025. Según la versión oficial, Quero Navas habría fallecido por una hemorragia digestiva y un cuadro febril agudo en el Hospital Militar Doctor Carlos Arvelo de Caracas.
Sin embargo, los detalles que rodean su muerte y manejo post-mortem pintan un cuadro de profunda irregularidad. Su madre, Carmen Navas, buscó incansablemente a su hijo, solo para que el Estado negara su presencia en centros de reclusión. Nueve días después de conocer la fatal noticia, Carmen Navas falleció, un desenlace que subraya el tormento y la angustia a los que son sometidos los familiares de los detenidos. Quero Navas fue trasladado a un hospital y posteriormente enterrado sin el consentimiento ni la notificación a sus seres queridos, privándolos del derecho a despedirse y a conocer la verdad sobre su fallecimiento.
La organización Espacio Público ha exigido una investigación independiente y exhaustiva sobre los funcionarios implicados en la custodia de Quero Navas y toda la cadena de mando. Además, ha demandado la publicación de un listado completo de todas las personas fallecidas bajo custodia del Estado desde el año 2002, así como un registro de quienes se mantienen detenidos en centros formales e informales a lo largo del país. Estas peticiones, recurrentes por parte de la sociedad civil, reflejan una profunda crisis de confianza y la necesidad imperiosa de luz sobre las condiciones de reclusión y la protección de la vida de los privados de libertad en Venezuela. La opacidad en estos casos no solo viola derechos fundamentales, sino que perpetúa un ambiente de impunidad que fomenta la repetición de estas tragedias.



