El dólar BCV salta 13,89% en menos de dos semanas y mantiene tendencia al alza
El BCV abandona el esquema de devaluación controlada para intentar cerrar la brecha con el dólar paralelo. Mientras que el economista Alejandro Grisanti percibe señales de flexibilización y avance hacia la normalización del mercado cambiario, por otro lado, José Guerra advierte que la medida es “ineficaz” y disparará la inflación a un “doble dígito”. Caracas. […]
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El Banco Central de Venezuela (BCV) ha modificado su estrategia cambiaria, abandonando el sistema de flotación administrada conocido como crawling-peg, que estuvo vigente desde el 2 de julio. Este esquema buscaba una devaluación predecible y controlada del bolívar. La nueva orientación implica movimientos diarios del tipo de cambio superiores al 2%, con el objetivo de reducir la brecha entre el dólar oficial y el paralelo, asumiendo el impacto inflacionario que esto pueda generar.
Impacto en el Tipo de Cambio Oficial y el Consumo
En un período de 13 días, la cotización oficial del dólar experimentó un incremento del 13,89%, pasando de 633,36 bolívares a 721,34 bolívares. Este ajuste repercute directamente en el poder adquisitivo interno, dado que una parte significativa de los bienes y servicios en el país indexa sus precios al tipo de cambio. La variación, según el reporte, se traduce en un deterioro del consumo.
Alejandro Grisanti, economista y socio director de Ecoanalítica, observa que, a pesar de una devaluación más pronunciada en los últimos días, también se ha registrado una mayor oferta de divisas, una mejora en la disponibilidad de efectivo y una continuidad en la normalización del mercado cambiario. El BCV ha anunciado la combinación de intervenciones tradicionales con ventas de divisas en efectivo y ha retomado el uso del tipo de cambio promedio de las mesas cambiarias como referencia para sus operaciones. Se prevé una inyección de más de 1.869 millones de dólares durante el mes de julio, una de las cifras más altas de los últimos años.
Estas acciones, según Grisanti, han contribuido a que la brecha cambiaria se sitúe por debajo del 20%, el nivel más bajo desde 2024, cuando Venezuela operó con una unificación cambiaria de facto. El analista destaca que las mesas de cambio del sistema financiero han estado operando con mayor autonomía, y el BCV ha respetado los precios resultantes, sin anular operaciones como ocurría anteriormente. Esto sugiere un avance hacia una mayor normalización del mercado.
Propuestas para la Estabilización del Mercado
Grisanti plantea que el siguiente paso para completar este proceso no reside en incrementar las intervenciones, sino en permitir que la banca pueda vender libremente las divisas que recibe en todos los segmentos del mercado. Un mercado más profundo, con una mayor oferta y menor segmentación, podría contribuir de manera más eficaz a la estabilización del tipo de cambio y a la reducción de la inflación, según su análisis.
Como medida complementaria, el especialista propone la eliminación o, al menos, la suspensión temporal del Impuesto a las Grandes Transacciones Financieras (IGTF) sobre los pagos en dólares. La finalidad de esta medida sería incentivar que el efectivo permanezca dentro del sistema financiero y no se retire de la banca. Grisanti concluye que, si bien la dirección de la política cambiaria ha mostrado mejoras, el desafío actual es completar la transición hacia un mercado único, profundo, transparente y plenamente convertible.
Críticas a la Política de Devaluación Agresiva
En contraste con la visión anterior, José Guerra, economista y profesor de la Universidad Central de Venezuela (UCV), califica la política de devaluación del bolívar aplicada por el Gobierno y el BCV como "ineficaz" para cerrar la brecha cambiaria. Durante los primeros 10 días de julio, el precio del dólar se incrementó casi un 14%, lo que se traduce en un alza cercana a los 10 bolívares diarios. Guerra explica que el objetivo de esta política es alinear el tipo de cambio de intervención, próximo a los 800 bolívares, con la tasa del mercado paralelo.
Guerra describe esta situación como una "carrera por dos carriles": el BCV intentando alcanzar al dólar paralelo para reducir la brecha, mientras que esta política genera un impacto directo sobre los precios. Estima que la inflación podría superar el 12% como resultado de estas acciones, llevando a la economía a un escenario de "más inflación y más devaluación".
El economista, quien fue funcionario del BCV, argumenta que, sin un programa económico respaldado por organismos financieros multilaterales, la política actual continuará generando una "destrucción de riquezas físicas y financieras". Insiste en la necesidad del apoyo del Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y otras instituciones internacionales para asistir a la economía venezolana. Advierte que, con la política en curso, los activos pierden valor, el salario disminuye su poder de compra y los ahorros se ven afectados.
Guerra reitera que la solución no es una devaluación constante, sino un programa económico que armonice la política cambiaria con la política fiscal. Señala que Venezuela está recibiendo un volumen considerable de dólares por exportaciones petroleras y asistencia internacional, recursos que, a su juicio, deberían contribuir a la apreciación de la moneda en lugar de su depreciación. Esta situación, según un usuario citado en el reporte, genera una percepción de "terremoto económico permanente".