El economista venezolano Asdrúbal Oliveros señaló este lunes que la estabilidad cambiaria en el país es improbable mientras no se aborde la problemática fiscal, anticipando que el bolívar continuará su proceso de depreciación. Oliveros manifestó que el tipo de cambio actúa como un indicador de una situación más profunda, cuya causa principal reside en la persistencia de un Estado con un gasto superior a sus ingresos.
La relación entre el déficit fiscal y la depreciación monetaria
El análisis de Oliveros subraya una conexión fundamental en la macroeconomía: la relación entre las finanzas públicas y la estabilidad de la moneda nacional. Cuando un gobierno incurre en un déficit fiscal, es decir, gasta más de lo que recauda a través de impuestos y otras fuentes de ingreso, a menudo recurre a diversas estrategias para financiar esa brecha. Una de estas estrategias puede ser la emisión de dinero inorgánico, lo que incrementa la oferta monetaria sin un respaldo equivalente en la producción de bienes y servicios. Este aumento en la cantidad de dinero en circulación, sin un crecimiento proporcional de la economía real, tiende a diluir el valor de la moneda.
La depreciación del bolívar, en este contexto, no sería un fenómeno aislado, sino la manifestación de este desequilibrio fiscal. Oliveros describe el tipo de cambio como un "síntoma", sugiriendo que las fluctuaciones en el valor de la moneda reflejan la salud subyacente de las cuentas fiscales del país. La inestabilidad cambiaria, por tanto, se convierte en una consecuencia directa de una gestión fiscal que no logra equilibrar ingresos y egresos. Este ciclo puede generar una espiral inflacionaria, donde la pérdida de valor de la moneda impulsa un aumento generalizado de los precios, afectando el poder adquisitivo de los ciudadanos y la planificación económica de las empresas.
La persistencia del problema fiscal implica que las soluciones superficiales o temporales al tipo de cambio no abordarán la raíz del inconveniente. Para lograr una estabilidad duradera, sería necesario implementar reformas estructurales que permitan al Estado alinear su capacidad de gasto con sus fuentes de ingreso, o bien encontrar mecanismos de financiamiento que no generen presiones inflacionarias ni depreciación monetaria. La ausencia de tales medidas, según el economista, perpetúa la vulnerabilidad del bolívar ante las presiones del mercado y la política económica.




