Consumidores migran a los supermercados en busca de carne más barata
La carne de res es hasta cuatro dólares más barata en las cadenas de supermercados que en los tradicionales mercados municipales de Quinta Crespo y Guaicaipuro. Caracas. “Desde hace más de tres años compro la carne en el supermercado. A Quinta Crespo solo vengo por charcutería, más que nada por fidelidad, porque llevo años comprándole […]
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En Caracas, un número creciente de consumidores está optando por adquirir carne de res en supermercados en lugar de los mercados municipales tradicionales, como Quinta Crespo o Guaicaipuro. Esta migración se debe principalmente a las diferencias de precio que, según reportó Crónica Uno, pueden oscilar entre dos y cuatro dólares por kilogramo en la mayoría de los cortes, favoreciendo a las grandes cadenas de retail.
La Búsqueda de Precios Competitivos
Ángela Huerta, residente de El Paraíso, ejemplifica esta tendencia. A pesar de su cercanía con el mercado de Quinta Crespo, donde aún compra charcutería, ha optado por buscar la proteína en supermercados de distintas zonas de la ciudad. "Desde hace más de tres años compro la carne en el supermercado", afirmó Huerta, quien encuentra en estos establecimientos una mayor rentabilidad para su presupuesto. Actualmente, prefiere adquirir el bistec en el supermercado Páramo, ubicado en la avenida Libertador, donde lo encontró a 8,99 dólares por kilo, en contraste con los casi 12 dólares que, según su experiencia, se cotiza en Quinta Crespo. Este ahorro de casi tres dólares por kilogramo representa una opción significativa para su economía.
La consumidora también mencionó que cadenas como Fórum o Punto Mayor son alternativas cuando presentan promociones atractivas. Esta práctica de comparar precios y aprovechar ofertas es una respuesta directa a la disparidad de costos observada en el mercado. Huerta destacó que, mientras en los mercados municipales los precios de las carnicerías suelen ser similares, los supermercados exhiben una competencia más dinámica, lo que permite a los compradores ahorrar uno o dos dólares adicionales por kilo de carne.
Factores Detrás de la Disparidad de Precios
La marcada diferencia en los precios de la carne entre los mercados municipales y los supermercados no es aleatoria. Varios factores contribuyen a esta situación, entre ellos la distorsión cambiaria, los elevados costos de reposición de inventario que enfrentan los pequeños comerciantes, las tarifas de los servicios públicos, y las tasas de mantenimiento o arrendamiento de locales. A estos se suman las agresivas estrategias de oferta implementadas por las grandes cadenas de supermercados, que han logrado invertir la lógica tradicional de precios en varios rubros alimenticios, con un impacto particular en la carne de res.
Según la constatación de Crónica Uno en un recorrido por Caracas, el kilo de ganso se cotiza entre 11,50 y 12,80 dólares en la mayoría de las carnicerías de Quinta Crespo, y entre 11 y 11,80 dólares en Guaicaipuro. En contraste, el supermercado Páramo ofrecía el mismo corte a 8,99 dólares, y Fórum a 9,99 dólares. Sin embargo, en otros supermercados como Plansuárez, el precio ascendía a 11,27 dólares, y Gama registraba la cotización más alta con 12,99 dólares.
En el caso de la costilla de res, tradicionalmente uno de los cortes más económicos, los mercados municipales la vendían entre 6,50 y 6,80 dólares el kilo. En supermercados como Fórum, el costo descendía a 5,99 dólares, mientras que en PlanSuárez y Gama se elevaba a 7,48 y 7,99 dólares, respectivamente.
El muchacho redondo fue el único corte evaluado que resultó más económico en los mercados tradicionales que en las cadenas de retail. Este corte, comúnmente utilizado para el asado negro, se cotizaba en Quinta Crespo y Guaicaipuro entre 10,80 y 11,50 dólares el kilo, mientras que en supermercados como Plansuárez y Gama rondaba entre 12,35 y 13,49 dólares.
La Perspectiva de los Comerciantes Tradicionales
Un propietario de una carnicería en un mercado municipal, cuya identidad se mantuvo en reserva, explicó a Crónica Uno la imposibilidad de equiparar los precios de su negocio con los de los supermercados. El comerciante argumentó que manejan estructuras operativas "radicalmente distintas". "Ellos, por lo general, tienen múltiples sucursales y compran directamente al gran mayorista. Nosotros le compramos a distribuidores medianos a un costo más alto y por eso debemos ajustar el precio de venta", detalló.
El carnicero señaló que las grandes cadenas poseen un margen de maniobra que los comercios especializados no tienen. Explicó que los mercados municipales, al depender exclusivamente de la venta de carne de res, cerdo y algunos embutidos, tienen una estructura de costos que se basa enteramente en estos productos. Un supermercado, en cambio, puede ajustar el precio de la carne, incluso rebajándolo uno o dos dólares por kilo, y compensar esa reducción de margen incrementando los precios de otros productos, como los de limpieza o los congelados, sin incurrir en pérdidas globales.
Para poder competir con las grandes cadenas, el comerciante propuso la necesidad de reformas estructurales, incluyendo una reducción de impuestos, acceso a financiamiento comercial y medidas para recuperar el poder adquisitivo de los ciudadanos. "Con mejores condiciones económicas y un apoyo real para los comerciantes de los mercados municipales, podríamos equiparar e incluso mejorar los precios de los supermercados", concluyó.
La situación actual refleja cómo la dinámica económica y las estructuras de costos impactan directamente en las decisiones de compra de los ciudadanos, quienes buscan las opciones más favorables para su presupuesto en un entorno de desafíos económicos constantes.