Apagones de hasta 15 horas exponen la crisis eléctrica en Venezuela: Caracas sigue excluida de los cortes
De Oriente a Occidente, millones de hogares en Venezuela se quedan a diario sin electricidad. Sólo Caracas, donde se concentran los Poderes Públicos, sigue privilegiada sin padecer de apagones que en las regiones alcanzan hasta las 15 horas al día y generan indignación, impotencia y empeora la calidad de vida de los venezolanos Habitantes de
El suministro de energía eléctrica en Venezuela mantiene una profunda brecha territorial que aísla a la capital del resto de las regiones. Mientras la ciudad de Caracas, sede de las instituciones de la administración pública y los poderes del Estado, permanece al margen de los planes de racionamiento prolongados, los estados del interior del país registran interrupciones del servicio que se extienden hasta por 15 horas diarias. Esta disparidad en la distribución del servicio eléctrico ha sido documentada en un reporte del medio digital El Pitazo, el cual detalla cómo el deterioro de la infraestructura afecta la vida cotidiana, la salud y la economía de millones de ciudadanos fuera de la región capital.
Los cortes de luz más severos se concentran en los extremos geográficos del país. De acuerdo con los datos recopilados por el mencionado medio, los habitantes de la península de la Guajira, en el estado Zulia, y de la localidad de Rubio, en el estado Táchira, enfrentan suspensiones del flujo eléctrico que alcanzan las 15 horas por jornada, aplicadas frecuentemente en múltiples bloques horarios. En el resto del territorio nacional, excluyendo a Caracas, el promedio de los racionamientos oscila de manera regular entre las 5 y las 8 horas diarias, lo que condiciona el desarrollo de las actividades comerciales, educativas y domésticas.
El impacto en las regiones y la paralización cotidiana
La persistencia de los apagones ha generado un escenario de paralización parcial en diversas entidades. En el estado Lara, los ciudadanos reportan suspensiones diarias de al menos 5 horas continuas. Habitantes de la localidad de Cabudare, en el municipio Palavecino, han acudido a las sedes de la Corporación Eléctrica Nacional (Corpoelec) para exigir soluciones y denunciar la pérdida de equipos electrodomésticos esenciales, como neveras y bombas de agua, sin que existan mecanismos estatales de compensación por los daños sufridos.
El colapso del servicio eléctrico arrastra consigo a otros servicios públicos básicos. La falta de energía interrumpe el bombeo y la distribución de agua potable, debilita las señales de telefonía móvil e internet, suspende las transacciones comerciales mediante puntos de venta electrónicos y paraliza el despacho de combustible en las estaciones de servicio.
Esta situación adquiere una gravedad particular en el ámbito de la salud. Familiares de pacientes con enfermedades crónicas en Barquisimeto señalan que la ausencia de electricidad impide que las personas que reciben tratamientos complejos, como hemodiálisis, dispongan de un entorno adecuado para su recuperación en el hogar. Las altas temperaturas características de las regiones del occidente del país, combinadas con la imposibilidad de refrigerar medicamentos o mantener sistemas de ventilación activos, elevan los riesgos de complicaciones médicas e infecciones en los accesos vasculares de los pacientes.
En el estado Zulia, históricamente afectado por la crisis energética, las temperaturas suelen superar los 38 grados centígrados, lo que agrava la situación de los ciudadanos de la tercera edad y de los sectores vulnerables. Los testimonios recogidos por El Pitazo en Maracaibo coinciden en que la problemática se arrastra desde el año 2009, acumulando tres lustros de inestabilidad en el servicio sin que las inversiones anunciadas hayan logrado estabilizar la red regional.
La paradoja de la capacidad instalada y la generación real
La crisis del Sistema Eléctrico Nacional (SEN) no responde a una falta de planificación teórica o de infraestructura nominal. Según los datos técnicos recopilados en el informe, desde el año 2007 se instalaron en el país más de 14,5 gigavatios (GW) de potencia, lo que elevó la capacidad instalada teórica del sistema a 36,5 GW. Esta cifra representa casi el doble de la demanda nacional actual, la cual se estima en unos 13.000 megavatios (MW).
Sin embargo, la operatividad real de estas instalaciones es mínima. La generación termoeléctrica del país genera actualmente cerca de 2.400 MW, lo que representa apenas el 12% de la capacidad instalada en plantas térmicas. El 88% restante de este parque de generación se encuentra fuera de servicio debido a la falta de mantenimiento correctivo y preventivo, averías estructurales y, en menor medida, a las dificultades en el suministro de combustibles como gasoil y gas natural para alimentar las turbinas.
A esta debilidad estructural se suman eventos coyunturales que agravan el déficit de generación. El sismo registrado en el país el pasado 24 de junio afectó las instalaciones de la planta termoeléctrica Termocarabobo, restando 600 MW al sistema de transmisión central. De esa cantidad perdida, las cuadrillas de la estatal Corpoelec solo han logrado recuperar 150 MW, lo que mantiene una brecha de generación que se traduce directamente en mayores horas de racionamiento para los estados del centro e interior del país.
Protestas ciudadanas y la respuesta institucional
La prolongación de los cortes de energía ha reactivado la conflictividad social en el interior de Venezuela. Se han registrado manifestaciones públicas de rechazo en estados como Zulia, Carabobo, Táchira, Cojedes, Lara y Bolívar. En la comunidad de Banco Obrero, ubicada en San Carlos, estado Cojedes, los vecinos recurrieron a protestas sonoras nocturnas para exigir la restitución del servicio y un cronograma claro de administración de cargas que les permita planificar sus rutinas.
En algunas regiones, la respuesta a las demandas ciudadanas ha estado marcada por la violencia. En la población de Guasipati, en el estado Bolívar, una manifestación pacífica en reclamo por las fallas eléctricas fue disuelta mediante el uso de armas de fuego por parte de grupos armados no estatales, según reportaron testigos locales al medio de origen.
La respuesta por parte de las autoridades de la administración de Nicolás Maduro se ha centrado en el anuncio de proyectos a mediano y largo plazo. La vicepresidenta ejecutiva, Delcy Rodríguez, ha informado sobre la firma de memorandos de entendimiento con corporaciones internacionales para la rehabilitación de la infraestructura del SEN. No obstante, los análisis técnicos y las proyecciones de las propias empresas involucradas indican que la recuperación efectiva de las plantas y las líneas de transmisión requerirá de inversiones multimillonarias y de trabajos de ingeniería que se prolongarán por meses e incluso años. Mientras tanto, la ausencia de información oficial y de cronogramas de racionamiento predecibles mantiene a la población del interior del país en un estado constante de incertidumbre operativa y doméstica.