Más de 20 días después de los sismos que afectaron Caracas el 24 de junio, residentes de complejos habitacionales de la Misión Vivienda Venezuela continúan pernoctando en las calles debido a los daños estructurales sufridos por sus edificios. La situación evidencia las dificultades que enfrentan estas familias, quienes en algunos casos, como el de Génesis Rivera, deben conciliar la exposición a la intemperie con la atención a necesidades especiales y la incertidumbre sobre la seguridad de sus hogares.
La Realidad en Brisas del Ávila
Génesis Rivera y su hijo de 15 años, quien tiene una discapacidad motora y utiliza silla de ruedas, han estado durmiendo en una carpa improvisada en la plaza San Lorenzo. Su apartamento, ubicado en la planta baja del complejo OPP 2 Brisas del Ávila en la parroquia San José, al oeste de Caracas, fue uno de los más afectados por el doblete sísmico. La madre relató a Crónica Uno que debe trasladar a su hijo desde la plaza hasta el apartamento para asearse, subiéndolo por las escaleras debido a la ausencia de un ascensor operativo. La preocupación por una posible réplica y la dificultad para resguardarse rápidamente es una constante en su día a día.
El edificio Brisas del Ávila, que consta de dos torres de 12 pisos, mostró afectaciones significativas en los primeros seis niveles, con caída de paredes y techos, mientras que los pisos superiores presentaron daños en la mampostería. Génesis Rivera expresó su temor por la progresiva afectación de su vivienda: "Mi casa, cada día que pasa, cede más. Ya la puerta no me cierra. La gente está martillando y siento que cede más. No sé si será por el peso. Tengo miedo de verdad que sí". Su historia es un reflejo de experiencias anteriores, ya que fue reubicada en este complejo tras quedar damnificada por lluvias en Antímano.
Este conjunto habitacional forma parte de los 856 edificios que, según cifras oficiales, sufrieron daños a raíz de los sismos, de los cuales 190 habrían colapsado. De las aproximadamente 235 familias que residen en Brisas del Ávila, unas 90 pernoctan en la plaza San Lorenzo, mientras que el resto se ha trasladado a viviendas de familiares o conocidos en zonas cercanas, de acuerdo con Luis Bastardo, vocero del consejo Comunal de Brisas del Ávila, en declaraciones a Crónica Uno.




