El Helicoide: Traslados Opacos No Disuelven la Sombra de la Tortura, Advierten Defensores de DDHH
Caracas, Venezuela – La reciente movilización de un grupo de privados de libertad desde El Helicoide, ejecutada bajo un manto de extrema opacidad, ha desatado una ola de críticas y denuncias por parte de organizaciones de derechos humanos. Apenas cuatro días después de los traslados, el Comité para la Liberación de Presos Políticos (Clippve) ha levantado la voz, señalando la alarmante falta de información oficial y la ausencia de listas verificables por parte del Estado sobre el destino y la identidad de los reubicados. Esta acción, lejos de ser un paso hacia la transparencia, es percibida como una maniobra que profundiza la incertidumbre y perpetúa la política de represión, desdibujando cualquier pretensión de un desmantelamiento genuino del centro de detención.
La Opacidad Como Herramienta de Represión
La preocupación central del Clippve radica en la manera clandestina en que se llevaron a cabo estas reubicaciones. La organización ha enfatizado que la movilización de personas detenidas no puede realizarse de forma arbitraria, como si se tratara de objetos inanimados. La ausencia de explicaciones, notificaciones a familiares y un control legal adecuado constituye una flagrante violación a los derechos fundamentales y al debido proceso. Esta práctica, lamentablemente recurrente en el sistema de justicia venezolano, sumerge a las familias en un angustiante peregrinaje en busca de información, recorriendo comandos y cárceles sin respuestas claras, una situación que el Clippve califica de inaceptable y que refleja una deshumanización de los individuos bajo custodia estatal.
La falta de una lista oficial de los trasladados no solo genera zozobra, sino que también obstaculiza la labor de monitoreo de las organizaciones de derechos humanos y de la defensa legal. En un contexto donde la información es vital para garantizar la integridad y el paradero de los detenidos, la opacidad se convierte en una herramienta para eludir la rendición de cuentas y perpetuar la impunidad. La experiencia histórica venezolana, marcada por casos de desapariciones forzadas y detenciones arbitrarias, subraya la gravedad de cualquier acción que carezca de la máxima transparencia y el escrutinio público.
El Helicoide: Más Allá de un Edificio, un Símbolo Persistente
La narrativa oficial, o la ausencia de ella, podría intentar presentar estos traslados como un indicio de un posible "cierre" de El Helicoide. Sin embargo, el Clippve desmiente categóricamente esta interpretación. "Vaciar las celdas no es cerrar un centro de tortura. Trasladar presos no desmonta una política de represión", sentencia la organización. Esta afirmación no es meramente retórica; apunta a una realidad estructural. El Helicoide, más que una edificación, se ha consolidado en el imaginario colectivo y en los informes de derechos humanos como un epicentro de violaciones sistemáticas, incluyendo torturas y tratos crueles, inhumanos y degradantes.
La verdadera "clausura" de un lugar con tal historial implicaría un desmantelamiento integral de sus funciones y su vinculación con los organismos de inteligencia y policiales que lo han utilizado para fines represivos. Mientras el recinto siga siendo parte de la infraestructura de seguridad del Estado sin una reconfiguración profunda y transparente, su esencia como centro de control y coerción permanece inalterada. El Clippve insiste en que no puede hablarse de un cierre efectivo o de un cambio de paradigma sin una reparación integral a las víctimas, un proceso que reconozca el daño causado, establezca responsabilidades y garantice la no repetición de tales abusos. La ausencia de estos elementos convierte cualquier vaciamiento de celdas en un mero movimiento logístico, sin impacto real en la política de Estado que ha permitido la existencia y operación de estos centros.
Reconciliación Genuina vs. Narrativas de Normalización Forzada
El Comité para la Liberación de Presos Políticos ha condenado con vehemencia los intentos de minimizar el sufrimiento de las víctimas o de deslegitimar los justos reclamos de sus familiares. En un país que anhela una verdadera reconciliación, esta no puede edificarse sobre la negación del dolor o la imposición de una "narrativa de normalización". La reconciliación auténtica, según el Clippve, exige pilares inquebrantables: la verdad sobre lo ocurrido, la garantía de que no se repetirán los errores, la administración de justicia para los responsables y la asunción de la responsabilidad estatal por los crímenes cometidos por sus funcionarios.
La sociedad venezolana no espera un relato edulcorado que intente borrar el pasado o maquillar la realidad. Lo que se demanda, con urgencia y firmeza, es que el Estado asuma su rol en la investigación y sanción de los culpables, asegurando que ningún funcionario que haya participado en torturas o tratos inhumanos quede impune. Solo a través de este proceso de rendición de cuentas y justicia se puede empezar a construir la confianza necesaria para sanar las heridas y garantizar que ninguna familia venezolana tenga que volver a experimentar la angustia de buscar a un ser querido desaparecido en el laberinto de la represión estatal. Ignorar estas demandas es condenar al país a un ciclo interminable de impunidad y resentimiento, socavando cualquier posibilidad de un futuro democrático y respetuoso de los derechos humanos.
El Desafío de la Justicia y la Transparencia en Venezuela
El contexto de los recientes traslados de El Helicoide es un microcosmos de un desafío mayor que enfrenta Venezuela: la necesidad urgente de reformar un sistema judicial y de seguridad que ha sido utilizado para la persecución política y la represión. Las denuncias del Clippve no solo se centran en un evento específico, sino que resuenan con una preocupación más amplia sobre la persistencia de una política de Estado que criminaliza la disidencia y utiliza la detención como un mecanismo de control social.
La comunidad internacional y las organizaciones de derechos humanos han documentado extensamente las sistemáticas violaciones en Venezuela. Las exigencias de transparencia, justicia y reparación son ecos de un clamor global que busca poner fin a la impunidad y sentar las bases para un futuro donde los derechos humanos sean el pilar fundamental de la convivencia. El caso de El Helicoide y la opacidad de sus traslados evidencian que el camino hacia una verdadera democracia y respeto por la dignidad humana en Venezuela aún está plagado de obstáculos, exigiendo una vigilancia constante y una presión sostenida para que el Estado asuma su responsabilidad y desmantele, de una vez por todas, las estructuras de represión que aún operan bajo su amparo.
Conclusión
Los traslados opacos desde El Helicoide no son un indicio de un cambio positivo, sino una clara señal de que las prácticas represivas y la falta de transparencia persisten en el sistema venezolano. El llamado del Clippve es un recordatorio contundente: la verdadera reconciliación y el desmantelamiento de un centro de tortura exigen mucho más que el simple vaciamiento de sus celdas. Demandan verdad, justicia, reparación y una firme voluntad política para garantizar que los crímenes del pasado no queden impunes y que las estructuras de represión sean eliminadas de raíz, sentando las bases para una Venezuela donde la dignidad humana sea innegociable.



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