Smolansky acusa a Zapatero de extorsionar a familiares de presos políticos: «Fui testigo»
Caracas.- El exalcalde venezolano David Smolansky acusó el 27 de mayo al expresidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, de haber extorsionado a familiares y allegados de presos políticos venezolanos. A través de una publicación en la red social X, Smolansky afirmó que fue testigo directo de esos hechos y aseguró que los denunció […]
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El Pitazo
28 may. 2026
Grave Acusación: Smolansky Denuncia a Zapatero por Extorsión a Familiares de Presos Políticos en Venezuela
CARACAS, VENEZUELA – En una revelación que sacude los cimientos de la ya frágil confianza en la mediación internacional, el exalcalde venezolano David Smolansky lanzó una contundente acusación contra el expresidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, señalándolo directamente de extorsionar a familiares y allegados de presos políticos en Venezuela. Las declaraciones, hechas públicas el 27 de mayo, no solo reavivan el debate sobre el polémico papel de Zapatero en la crisis venezolana, sino que también lo conectan con una investigación judicial en curso en España que amenaza con desvelar una red de tráfico de influencias.
Smolansky, una figura destacada de la oposición venezolana y hoy comisionado de la OEA para la crisis de migrantes y refugiados, no se anduvo con rodeos. A través de la red social X, afirmó haber sido "testigo de primera mano" de estos hechos y aseguró haberlos denunciado en su momento. "Extorsionaba a familiares y entorno de presos políticos", sentenció, añadiendo que "su trama es tan extensa como la cantidad de dinero que ha recibido por petróleo y oro venezolano". Esta afirmación es particularmente explosiva, sugiriendo no solo un abuso de poder y una falta de ética en el papel de mediador, sino también un presunto enriquecimiento ilícito ligado a los recursos naturales del país.
El Patrón de un Mediador Cuestionado
Las acusaciones de Smolansky no surgen en el vacío. Durante años, diversos sectores de la oposición venezolana, organizaciones de derechos humanos y la sociedad civil han cuestionado la actuación de José Luis Rodríguez Zapatero como mediador en los asuntos políticos de Venezuela. Su intervención, que se remonta a 2016, fue inicialmente presentada como un esfuerzo para facilitar el diálogo entre el gobierno de Nicolás Maduro y la oposición, buscando una salida pacífica y democrática a la profunda crisis que aqueja al país. Sin embargo, desde el principio, la percepción de su imparcialidad fue puesta en entredicho.
Zapatero, en múltiples ocasiones, fue visto como un actor que tendía a favorecer la narrativa del régimen de Maduro, minimizando la gravedad de la crisis humanitaria, la represión política y la sistemática violación de derechos humanos. Sus gestiones, que incluyeron rondas de diálogo en República Dominicana, Oslo y México, a menudo terminaron en estancamiento o rupturas, sin lograr los avances sustanciales esperados por la oposición, como la liberación masiva de presos políticos, la celebración de elecciones libres y justas, o la apertura de un canal humanitario efectivo.
La crítica principal se centraba en su presunta "falta de transparencia e imparcialidad" en sus vínculos con el gobierno chavista. Smolansky va más allá al afirmar que Zapatero "traficaba con los detenidos del régimen", una acusación que implica una instrumentalización de la dolorosa realidad de los presos políticos venezolanos para fines que, según el exalcalde, habrían incluido el beneficio económico personal y de su entorno familiar, incluso mediante el uso de aplicaciones tecnológicas desarrolladas en China. Si estas acusaciones llegaran a probarse, representarían una de las traiciones más cínicas a la causa de la libertad y los derechos humanos en Venezuela.
La Plaga de los Presos Políticos en Venezuela: Un Contexto de Vulnerabilidad
Para comprender la gravedad de las denuncias de Smolansky, es crucial contextualizar la situación de los presos políticos en Venezuela. Desde la llegada del chavismo al poder, y de manera más acentuada durante el gobierno de Nicolás Maduro, la detención arbitraria de opositores, activistas, militares disidentes, periodistas y ciudadanos críticos se ha convertido en una herramienta sistemática de represión. Organizaciones como el Foro Penal Venezolano han documentado miles de casos, destacando la violación del debido proceso, las torturas y los tratos crueles e inhumanos.
Las familias de estos detenidos viven en un estado de constante angustia y desesperación. A menudo, carecen de recursos económicos para costear abogados, afrontar los viajes a prisiones remotas o simplemente sobrevivir mientras luchan por la libertad de sus seres queridos. En este escenario de vulnerabilidad extrema, cualquier figura que se presente como "mediador" o "facilitador" adquiere una influencia desproporcionada. La posibilidad de que un actor internacional de alto perfil, como un expresidente de gobierno, pudiera aprovecharse de esta desesperación para extorsionar a estas familias, ofreciendo una supuesta "gestión" para la liberación a cambio de favores o dinero, es una dimensión de crueldad que traspasa cualquier límite ético.
Las acusaciones de Smolansky sugieren que Zapatero no solo falló en su rol de mediador imparcial, sino que habría explotado activamente la tragedia de estas familias. La mención de "petróleo y oro venezolano" como fuente de financiamiento para esta "trama" enlaza directamente con las denuncias de corrupción endémicas que han caracterizado al régimen de Maduro, donde los recursos del Estado son a menudo desviados para beneficio de una élite y sus allegados, incluyendo, presuntamente, a facilitadores internacionales.
La Sombra de la Justicia Española: El Caso Plus Ultra
Las explosivas declaraciones de Smolansky no son un hecho aislado. Coinciden con un momento judicial delicado para Rodríguez Zapatero en su propio país. La Audiencia Nacional de España se encuentra investigando al exmandatario por un presunto caso de tráfico de influencias relacionado con el rescate de la aerolínea Plus Ultra. El juez José Luis Calama considera que existen indicios que sitúan a Zapatero como presunto "vértice" de una red de tráfico de influencias que habría favorecido a terceros.
El meollo del caso Plus Ultra radica en la concesión de un préstamo público de 53 millones de euros otorgado a la aerolínea en 2021, una cantidad significativa para una empresa con escasa trayectoria y que, según las denuncias, no cumplía los requisitos para ser considerada "estratégica". La comparecencia de Zapatero ante el juez, inicialmente prevista para principios de junio, fue aplazada hasta el 17 y 18 de junio, a petición de su defensa, que solicitó más tiempo para revisar el voluminoso sumario del caso.
Rodríguez Zapatero ha rechazado categóricamente las acusaciones, asegurando que nunca realizó gestiones ante ninguna administración pública relacionadas con el rescate de la aerolínea y prometiendo demostrar su inocencia. Sin embargo, la coincidencia temporal de estas investigaciones en España con las graves denuncias de Smolansky en Venezuela pinta un cuadro preocupante. La imagen de un expresidente envuelto en presuntas tramas de tráfico de influencias en su país, mientras es acusado de extorsionar a familiares de presos políticos en Venezuela y de beneficiarse de los recursos de la nación caribeña, crea un patrón de comportamiento que exige una investigación exhaustiva y transparente.
Implicaciones Políticas, Sociales y de Credibilidad
Las acusaciones de David Smolansky, si bien deben ser probadas, tienen profundas implicaciones en varios frentes.
En el ámbito político venezolano, estas denuncias profundizan la desconfianza en cualquier proceso de diálogo o mediación que involucre a figuras percibidas como comprometidas o corruptas. Para la oposición, que ya ha experimentado múltiples frustraciones con las mesas de negociación, la idea de que un "mediador" pudiera estar traficando con la libertad de sus compañeros presos políticos es devastadora. Esto podría endurecer las posturas de cara a futuras negociaciones y reforzar la demanda de una mediación genuinamente imparcial y transparente, quizás bajo el auspicio de organismos internacionales con una reputación intachable. Además, estas revelaciones nutren la narrativa de la corrupción endémica que rodea al régimen de Maduro, demostrando cómo su influencia podría extenderse a esferas internacionales.
Socialmente, el impacto en las familias de los presos políticos es incalculable. La esperanza, a menudo su único sustento, se ve brutalmente minada por la idea de que su dolor y su lucha puedan ser monetizados por terceros. Esto añade una capa más de trauma y cinismo a una población ya golpeada por la crisis humanitaria y la represión. Para la sociedad venezolana en general, la noticia es un recordatorio amargo de cómo los intereses económicos y políticos pueden pisotear la dignidad humana y la búsqueda de justicia.
A nivel internacional, la credibilidad de los procesos de mediación en conflictos complejos podría verse seriamente afectada. Si un expresidente de un país democrático como España puede ser acusado de tales prácticas, ¿qué garantía hay de la integridad de otros mediadores en el mundo? La comunidad internacional, especialmente aquellas naciones comprometidas con la restauración democrática en Venezuela, deben tomar nota de estas denuncias y reevaluar los mecanismos y los actores involucrados en futuros esfuerzos de mediación. La mención de "petróleo y oro venezolano" también subraya la necesidad de una mayor vigilancia sobre el flujo de recursos de países con regímenes autoritarios, que a menudo son utilizados para financiar redes de corrupción transnacional.
Conclusión: La Imperiosa Necesidad de Verdad y Justicia
Las acusaciones de David Smolansky contra José Luis Rodríguez Zapatero son de una gravedad extrema y no pueden ser ignoradas. En un país como Venezuela, donde la libertad de expresión es constantemente asediada y la justicia es una quimera para muchos, la revelación de supuestas extorsiones a familiares de presos políticos por parte de un mediador internacional exige la máxima atención y una investigación exhaustiva.
Como "Libertad VZLA", nuestro compromiso es y seguirá siendo con la verdad y la justicia para el pueblo venezolano. Es imperativo que estas denuncias sean investigadas a fondo, tanto en Venezuela como en España, para determinar la veracidad de los hechos y, en caso de comprobarse, asegurar que los responsables rindan cuentas. La dignidad de los presos políticos y la integridad de sus familias no pueden ser moneda de cambio en oscuras transacciones. La transparencia y la ética deben prevalecer sobre cualquier interés particular, especialmente cuando se trata de la búsqueda de la libertad y la democracia en Venezuela. Solo así se podrá restaurar la confianza y abrir caminos genuinos hacia una solución pacífica y justa para la nación.