Sector universitario se suma al paro educativo del 10 de junio para exigir mejoras salariales
La Asociación de Profesores Universitarios de la Universidad Central de Venezuela (Apucv) protestó frente al Ministerio de Educación Universitaria por segunda vez. Gregorio Afonso, presidente de la Apucv, aseguró que siguen a la espera de respuestas. Caracas. La Asociación de Profesores Universitarios de la Universidad Central de Venezuela (APUCV) anunció, este jueves, que los trabajadores […]
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Crónica Uno
4 jun. 2026
Las aulas universitarias de Venezuela, ya silenciadas por la precariedad y la diáspora, se preparan para un paro absoluto este 10 de junio. La Asociación de Profesores Universitarios de la Universidad Central de Venezuela (APUCV) ha anunciado que se unirán al llamado nacional de la Federación Venezolana de Maestros (FVM), en un grito unificado que resuena desde las bases de un sistema educativo en ruinas. Esta medida, drástica y desesperada, es el punto álgido de una lucha que los educadores venezolanos describen como décadas de trabajo "prácticamente gratuito", una dolorosa paradoja en la que, paradójicamente, sienten que pagan por el privilegio de enseñar.
Un Grito Unificado: El Paro del 10 de Junio
La decisión de sumarse al paro no es fortuita; es el resultado de un largo y frustrante diálogo de sordos con las autoridades gubernamentales. Los profesores universitarios, pilares de la formación de futuras generaciones, se sienten ignorados y desvalorizados. Gregorio Afonso, presidente de la APUCV, lo ha manifestado con una contundencia que duele: la paralización de la educación pública no es responsabilidad de los docentes, sino de un Gobierno que ha desatendido sistemáticamente sus compromisos. La frase "trabajando de gratis, pagando para trabajar" encapsula la cruda realidad de quienes, con vocación inquebrantable, se ven obligados a buscar alternativas para subsistir mientras intentan mantener viva la llama del conocimiento en un país sumido en la adversidad económica.
Esta movilización del 10 de junio no es un hecho aislado. Se inscribe en una serie de protestas y reclamos que han marcado la pauta del sector educativo en los últimos meses. Es la culminación de un ciclo de esperanzas frustradas, de mesas de diálogo que no arrojaron soluciones y de promesas incumplidas que han erosionado la confianza de los educadores en las instituciones. La dignidad salarial, el respeto por los contratos colectivos y la valoración de la labor docente son exigencias que trascienden lo económico; son un clamor por el reconocimiento de la importancia fundamental de la educación para el futuro de la nación.
La Indignación en las Calles: Un Testimonio de Abandono
La manifestación frente al Ministerio de Educación Superior, la segunda en apenas un mes, fue un espejo de la indignación acumulada. Allí, bajo el sol implacable de Caracas, los docentes alzaron sus voces, no solo por ellos, sino por el futuro de la educación venezolana. El eco de sus consignas era un lamento por un sistema que se desmorona, por la fuga de talentos y por la imposibilidad de ofrecer una enseñanza de calidad en condiciones de miseria.
Comentarios de la comunidad
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Afonso, con la autoridad que le confiere la representación de miles de profesores, fue enfático al señalar que la lucha se mantendrá firme, pero siempre dentro de los marcos constitucionales. "Nadie apuesta aquí a nada que no sea dentro de la Constitución, las leyes y los contratos colectivos", afirmó, desvirtuando cualquier intento de deslegitimar sus justos reclamos. Esta postura subraya la paradoja de un gremio que, aun en la adversidad, se aferra a la legalidad y al orden democrático, mientras percibe que sus derechos fundamentales son sistemáticamente vulnerados por quienes deberían garantizarlos. La lucha, entonces, no es solo por un salario digno, sino por la reivindicación del estado de derecho y el respeto a la palabra empeñada.
El Bono Fantasma: Una Promesa Incumplida y Discriminatoria
Una de las chispas que encendió la hoguera de la protesta fue la asignación del bono de "responsabilidad profesional", anunciado por la vicepresidenta Delcy Rodríguez el 30 de abril. Lo que en principio pudo haber sido un paliativo, se convirtió en una fuente de profunda frustración y resentimiento. La APUCV denunció que este bono fue entregado de manera discriminatoria, excluyendo a la vasta mayoría de los profesores universitarios. La promesa de un reconocimiento a la labor profesional se transformó en una herida abierta, profundizando la brecha entre quienes reciben y quienes quedan al margen, sin explicación alguna.
La indignación es palpable. ¿Cómo es posible que colegas con el mismo escalafón y los mismos años de servicio reciban tratos salariales diferentes? Esta pregunta, que resuena en los pasillos de las universidades, es el reflejo de una política de asignaciones arbitrarias que mina la moral del personal docente y genera una sensación de injusticia insoportable. El bono, lejos de ser un factor de motivación, ha exacerbado la percepción de un Gobierno que no solo ignora las demandas salariales, sino que además profundiza la desigualdad dentro de sus propias filas, creando categorías de "privilegiados" y "olvidados" sin criterios claros ni transparentes.
Cifras que Hablan de Exclusión y Desesperanza
Los datos proporcionados por la APUCV son desoladores y pintan un panorama de exclusión masiva. Revelan que un alarmante 96% de los profesores universitarios contratados activos no recibieron el prometido bono. La situación no mejora significativamente para los docentes fijos, de los cuales un 54% también fue excluido. Pero el golpe más duro lo reciben quienes dedicaron su vida a la docencia: un abrumador 95% del personal docente jubilado no vio un céntimo de este beneficio.
Estas cifras no son meros números; representan miles de historias de vida, de familias que contaban con ese ingreso extra para afrontar la hiperinflación y el costo de vida insostenible en Venezuela. Son el reflejo de la desesperanza de profesores que, día tras día, se esfuerzan por impartir conocimiento con salarios de miseria, viendo cómo un reconocimiento prometido les es negado. La exclusión del 96% de los contratados activos es particularmente grave, pues afecta a una parte vital de la fuerza laboral académica, a menudo conformada por jóvenes talentos que podrían ser el relevo generacional en las casas de estudio. La negación de este bono a la mayoría de los docentes, en un contexto de salarios mínimos que apenas alcanzan para subsistir, no solo es una afrenta económica, sino un profundo golpe a la moral y a la dignidad de la profesión.
El Legado Olvidado: La Angustia de los Jubilados
Dentro de este drama, la situación de los jubilados es la más desgarradora. Aquellos hombres y mujeres que dedicaron décadas de su vida a formar a las generaciones de profesionales que hoy construyen el país, se encuentran sumidos en el abandono más cruel. La exclusión del 95% de los docentes jubilados del bono de "responsabilidad profesional" no es solo un dato, es una tragedia humana. Es la historia de ancianos que, con enfermedades propias de la edad y sin acceso a un sistema de salud digno, ven cómo se les niega un ingreso vital para adquirir medicamentos, alimentos o simplemente para vivir con un mínimo de dignidad.
Para muchos de ellos, ese bono representaba una esperanza, un pequeño respiro en medio de una vejez marcada por la escasez y la precariedad. Su exclusión es un símbolo de la ingratitud y la omisión oficial hacia un sector que lo dio todo por Venezuela. Los jubilados, que deberían disfrutar de un merecido descanso y reconocimiento, se ven forzados a mendigar o a depender de la ayuda de sus familiares, un escenario que deshonra su legado y pone en entredicho los valores de una sociedad. Su angustia es un recordatorio constante del profundo deterioro social que atraviesa el país.
Más Allá de las Aulas: Un Eco Nacional de Descontento
La problemática de la exclusión y la precariedad salarial no es exclusiva del sector universitario. Se repite con una dolorosa similitud en otros pilares fundamentales del servicio público venezolano, como la salud y el magisterio. Médicos, enfermeras y maestros, héroes anónimos que sostienen la salud y la educación de la nación, enfrentan condiciones laborales igualmente precarias y la misma sensación de abandono.
Esta transversalidad del descontento ha llevado a que diversas organizaciones evalúen una movilización nacional aún mayor. El 9 de junio, un día antes del paro universitario, se contempla una gran marcha desde Plaza Venezuela hasta la Fiscalía, uniendo las voces de todos los gremios afectados. Esta convocatoria busca trascender los límites sectoriales y consolidar un frente común que exija al Gobierno una respuesta integral y un cambio de rumbo en sus políticas laborales y sociales. La unidad de los gremios es una señal inequívoca de que la paciencia se ha agotado y que la lucha por la dignidad se ha convertido en un imperativo nacional.
Un Llamado a la Constitución: La Lucha por la Dignidad
En medio de la desesperanza, los educadores venezolanos se aferran a la Constitución y a los contratos colectivos como sus herramientas de lucha. La insistencia de Gregorio Afonso en que "nadie apuesta aquí a nada que no sea dentro de la Constitución, las leyes y los contratos colectivos" es un potente mensaje. Subraya que su protesta no es una aventura política, sino una defensa legítima de derechos laborales y humanos fundamentales. Es una afirmación de que, a pesar de las adversidades, la vía institucional y legal sigue siendo el camino para la reivindicación.
Este apego a la legalidad contrasta con la percepción de un Gobierno que, según los gremios, ha incumplido reiteradamente los compromisos en materia de ingreso, no solo con el sector educativo, sino con todos los trabajadores del país. La lucha de los profesores universitarios y de todos los gremios afectados es, en esencia, una batalla por la dignidad, por el respeto a la ley y por el futuro de un país que ve cómo sus pilares fundamentales se resquebrajan bajo el peso de la indiferencia.
El paro del 10 de junio y las movilizaciones subsiguientes no son solo una protesta por mejoras salariales; son un clamor por el rescate de la educación, de la salud y de la función pública en Venezuela. Es un llamado a la conciencia nacional sobre el valor irremplazable de quienes dedican su