Ramón Carretero y el negocio de la escasez en Cuba
El empresario panameño, uno de los proveedores favoritos desde el comienzo de su mandato en 2013, fue uno de los intermediarios en el abastecimiento de productos para los cubanos en su peor momento de pobreza. Con el régimen cubano montó una compleja trama internacional que cruza medio mundo, le permite facturar millones, y comercializa desde camionetas de lujo a equipados de aire acondicionado y sucedáneos de la leche.
Una investigación conjunta realizada por Armando.info, Diario de Cuba, el Centro Latinoamericano de Investigación Periodística (CLIP), Transparencia Venezuela y La Prensa de Panamá revela que el empresario panameño Ramón Carretero Napolitano consolidó una red comercial internacional que movilizó más de 11 millones de dólares en exportaciones hacia Cuba entre los años 2021 y 2025. El esquema, estructurado mediante empresas intermediarias en la Zona Libre de Colón en Panamá, aplicó sobreprecios de hasta el 300% en productos destinados a empresas del Estado cubano y a sectores de la élite gobernante. Esta actividad comercial se desarrolló de manera paralela al crecimiento de los negocios del empresario con la administración de Nicolás Maduro en Venezuela, donde obtuvo contratos de infraestructura y participación en la comercialización de petróleo.
El esquema de triangulación y los sobreprecios en el Caribe
De acuerdo con los registros de aduanas analizados por la alianza de medios en las plataformas comerciales ImportGenius y Panjiva, las empresas vinculadas a Carretero Napolitano diseñaron una arquitectura comercial triangular para abastecer el mercado cubano. El flujo de mercancías se originaba principalmente en fábricas ubicadas en China y Turquía. Una parte de estos cargamentos era trasladada físicamente a la Zona Libre de Colón, en Panamá, desde donde se reexportaba hacia Cuba, mientras que otra porción de los bienes se despachaba de forma directa a los puertos de la isla, utilizando firmas panameñas únicamente para la intermediación de la facturación y los pagos.
Durante el período comprendido entre 2021 y 2025, las transacciones documentadas superaron los 11 millones de dólares. Estos suministros abarcaron una docena de sectores de la economía de la isla, incluyendo áreas como la energía, la construcción y los servicios. Las mercancías comercializadas por la red de Carretero incluían insumos de consumo básico como papel higiénico y sucedáneos de leche, bienes de equipamiento doméstico como sistemas de aire acondicionado, vehículos de carga y camionetas de alta gama, además de los vehículos eléctricos de la marca Rali, los cuales se integraron al sistema de transporte urbano en Cuba ante la escasez de combustible. El análisis de los documentos de embarque arrojó que la intermediación de estas sociedades panameñas permitió aplicar márgenes de sobreprecio de hasta el 300% sobre el valor original de los productos antes de ser entregados a las corporaciones estatales cubanas.
La conexión financiera con el gobierno de Venezuela
El posicionamiento de Ramón Carretero Napolitano como proveedor de la administración cubana se desarrolló de forma simultánea con la expansión de sus operaciones financieras en Venezuela. Según los datos recopilados por el CLIP y los medios asociados a la investigación, el grupo empresarial de Carretero obtuvo, desde el año 2014, contratos con el gobierno venezolano que sumaron más de 800 millones de dólares para la ejecución de diversos proyectos de infraestructura pública.
La investigación periodística determinó que, al mismo tiempo que se ejecutaban estos contratos estatales, corporaciones bajo el control del empresario panameño realizaron transferencias financieras dirigidas al entorno familiar de Cilia Flores, esposa de Nicolás Maduro. Adicionalmente, el empresario se posicionó como uno de los intermediarios en el comercio exterior de hidrocarburos de la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA). A través de tres sociedades de carácter offshore vinculadas a su control operativo, la red de Carretero coordinó exportaciones de crudo venezolano por un valor aproximado de 2.600 millones de dólares, lo que muestra el alcance de su estructura corporativa en el flujo de recursos públicos venezolanos.
Sanciones internacionales y la estructura corporativa
Las actividades de intermediación comercial y financiera de Carretero Napolitano generaron medidas restrictivas por parte de organismos de control internacional. El 11 de diciembre de 2025, el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos sancionó al empresario panameño, junto a integrantes de la familia Maduro-Flores, bajo el cargo de operar una red destinada a facilitar la evasión de las sanciones internacionales impuestas sobre las operaciones petroleras de la administración venezolana.
Posteriormente, el 19 de diciembre de 2025, la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) extendió estas sanciones a Vicente Carretero Napolitano y Roberto Carretero Napolitano, hermanos de Ramón. Los registros mercantiles analizados por la alianza de medios confirman que los tres hermanos alternaron cargos de dirección en las diferentes empresas del grupo familiar durante años, aunque Ramón Carretero fue quien asumió el rol principal en la articulación de los contratos con las administraciones de Cuba y Venezuela.
Para canalizar el flujo de mercancías hacia la isla caribeña, la red utilizó como pieza fundamental a la empresa Corporación Logística ZLC SA. Esta sociedad, registrada en el año 2019 en la Zona Libre de Colón, figura repetidamente en cientos de conocimientos de embarque ("bill of lading") revisados para la investigación. La firma operaba como el nodo de conexión administrativa entre los fabricantes de Asia y Europa y las entidades importadoras del Estado cubano.
El mercado dolarizado de la escasez minorista
La actividad de la red de Carretero Napolitano en Cuba no se limitó a las compras gubernamentales de insumos industriales y vehículos, sino que se extendió al comercio minorista de bienes de consumo masivo. La investigación de los medios independientes constató la creación de una plataforma de comercio electrónico administrada por la red del empresario, dedicada a la venta directa de alimentos, productos de aseo personal y artículos de limpieza.
Esta tienda digital comercializaba los productos en dólares estadounidenses, estableciendo precios que resultaban inaccesibles para los ingresos formales de la población residente en Cuba. El modelo de negocios estaba diseñado para captar divisas desde el exterior, permitiendo que los ciudadanos cubanos pertenecientes a la diáspora adquirieran los productos mediante tarjetas de crédito internacionales para que estos fuesen entregados a sus familiares dentro de la isla. De este modo, la red comercializadora aprovechó las condiciones de desabastecimiento interno para captar recursos financieros directamente de los flujos de remesas familiares.
Proyección de las redes de intermediación
El análisis de las operaciones de Ramón Carretero Napolitano expone el funcionamiento de los canales de triangulación comercial que operan en el Caribe para abastecer a administraciones bajo restricciones económicas. El uso de la Zona Libre de Colón como plataforma de reexportación y el establecimiento de empresas intermediarias permitieron el flujo constante de mercancías con altos márgenes de ganancia. A pesar de las medidas sancionatorias aplicadas por el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos a finales de 2025 contra los directivos del grupo empresarial, la estructura corporativa descrita en los registros aduaneros evidencia la complejidad de las redes financieras que conectan los mercados estatales de Cuba y Venezuela con proveedores internacionales.