Petro pidió a EEUU un diálogo civilizado en lugar de derrocar a la dictadura en Cuba
El presidente colombiano, Gustavo Petro, aseguró en La Habana que viajó a la isla para “convocar a la humanidad a la solidaridad con Cuba”
El presidente de Colombia, Gustavo Petro, propuso desde La Habana el establecimiento de un canal de comunicación directo entre la administración de los Estados Unidos y el gobierno de Cuba, bajo la premisa de evitar escaladas de tensión militar en la región del Caribe. Durante su última visita oficial a la isla, el mandatario colombiano planteó esta iniciativa dirigida a la gestión del presidente Donald Trump y de su equipo de trabajo, en un contexto marcado por el próximo traspaso de mando en Colombia. Esta propuesta busca generar un espacio de interlocución política en medio de las diferencias ideológicas existentes entre Washington y La Habana, según reportaron los medios oficiales cubanos.
El planteamiento de un "diálogo de civilizaciones"
En sus declaraciones ante los medios estatales de la isla, Petro detalló que el propósito de su viaje se centró en convocar el apoyo internacional hacia Cuba y plantear alternativas diplomáticas frente a posibles escenarios de confrontación armada o bloqueos severos. El mandatario de Colombia hizo una mención directa al presidente estadounidense, Donald Trump, y al funcionario designado para la política exterior, Marco Rubio, sugiriendo que la diplomacia debe prevalecer a través de lo que denominó un diálogo entre civilizaciones, el cual debe desarrollarse bajo condiciones de igualdad a pesar de las divergencias políticas y sociales de cada nación. De acuerdo con las declaraciones recogidas por la prensa oficial de Cuba, Petro insistió en que el peligro que actualmente rodea al territorio cubano podría transformarse en un espacio propicio para el entendimiento y la diplomacia multilateral.
El mandatario de Colombia argumentó que este acercamiento bilateral podría constituir un punto de partida para la unidad regional en el continente americano, enfatizando la cercanía geográfica y la distancia política que separa al estado de Florida de la isla de Cuba. Asimismo, el gobernante extendió su análisis hacia el panorama internacional, señalando que la falta de entendimiento diplomático no solo afecta la estabilidad del Caribe, sino que también se refleja en los conflictos actuales de Oriente Medio. Según el presidente colombiano, la situación en esa región asiática representa un riesgo de escalada bélica global que requiere de una atención inmediata por parte de las potencias mundiales, incluyendo a la administración de los Estados Unidos, para evitar crisis humanitarias de mayor envergadura.
El contraste de la política exterior colombiana
Este viaje oficial de Gustavo Petro a La Habana representa uno de sus últimos actos internacionales en el cargo, configurando un claro contraste con la línea diplomática que adoptará la administración entrante en Colombia. El sucesor presidencial, Abelardo de la Espriella, ha manifestado de manera pública su intención de romper las relaciones diplomáticas con el gobierno cubano una vez asuma el poder, lo que incluirá el cierre definitivo de la embajada de Colombia en La Habana. Esta transición representa un giro radical en la política exterior del país suramericano, que bajo el mandato de Petro mantuvo una estrecha cooperación y afinidad política con la administración de Miguel Díaz-Canel.
La visita de Petro, realizada por invitación directa de Díaz-Canel según los reportes de la Cancillería de Cuba, funciona de este modo como un respaldo político final a la gestión cubana antes del cambio de gobierno en Bogotá. Durante su gestión, el mandatario colombiano ha mantenido una postura crítica frente a las sanciones económicas impuestas por los Estados Unidos, especialmente en lo referente al sector energético y petrolero de la isla. La administración de Petro no solo limitó su apoyo al ámbito discursivo, sino que también gestionó el envío de cargamentos de asistencia humanitaria destinados a aliviar las dificultades de abastecimiento y la crisis de servicios públicos que afecta a la población cubana, de acuerdo con los registros oficiales de ambos países.
La respuesta de La Habana y el histórico de relaciones
Por su parte, el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, expresó su agradecimiento a través de sus canales oficiales de comunicación, calificando el encuentro con Petro como un espacio de relevancia para la concertación política regional. El gobernante de la isla reconoció el respaldo del mandatario colombiano frente a las presiones externas, el cerco energético que afecta el suministro de electricidad en el país y los efectos del bloqueo económico implementado por las sucesivas administraciones de los Estados Unidos. En el marco de estas conversaciones, Díaz-Canel reafirmó el compromiso del Estado cubano con los procesos de pacificación interna que se desarrollan en Colombia, un área en la que Cuba ha servido históricamente como sede y facilitador de diálogos.
El historial de visitas de Gustavo Petro a territorio cubano durante su mandato presidencial evidencia la prioridad que su administración otorgó a la relación bilateral. En junio de 2023, el mandatario viajó a La Habana para presenciar la clausura de una de las fases de negociación de paz entre las delegaciones oficiales del Gobierno colombiano y el grupo guerrillero Ejército de Liberación Nacional (ELN). Posteriormente, en septiembre del mismo año, Petro retornó a la capital cubana para participar activamente en las deliberaciones de la Cumbre del Grupo de los 77 y China (G77), un foro de discusión enfocado en las necesidades de desarrollo de las naciones del Sur global. Esta última visita de trabajo, que concluyó el sábado según los informes de la Cancillería cubana, cierra un ciclo de intensa actividad diplomática bilateral que se verá modificada con el próximo cambio de gestión en la Casa de Nariño.