La tragedia de Daniel, un ciudadano venezolano deportado de Estados Unidos que encontró la muerte en los sismos que sacudieron la región centro-norte de Venezuela el 24 de junio, ha puesto en el centro del debate público la dignidad y los protocolos de repatriación para migrantes. Su madre, Oswadeliz Núñez, ha alzado su voz para denunciar lo que considera un trato deshumanizado por parte de las autoridades venezolanas, enfatizando que los deportados "no son sacos de papas" sino seres humanos con derechos que merecen protección y un proceso de retorno seguro.
Daniel, de 28 años, acababa de ser repatriado en el vuelo 164, un vuelo semanal que formaba parte de las políticas migratorias de la administración de Donald Trump en Estados Unidos. Este vuelo transportaba a 120 hombres, 19 mujeres, 5 niños y 2 niñas, todos con la expectativa de reiniciar sus vidas en su país de origen. Sin embargo, el destino de Daniel y otros deportados se truncó cuando el hotel El Santuario de La Llanada, en La Guaira, donde se encontraban retenidos por las autoridades venezolanas, colapsó debido a los dos fuertes terremotos que impactaron la zona.
La Sra. Núñez, en declaraciones a CNN en Español, relató la angustia de la espera. Desde El Tigre, estado Anzoátegui, a casi siete horas de distancia de La Guaira, recibió la última llamada de su hijo. Daniel le comunicó, usando el teléfono de un funcionario del Servicio de Inteligencia y Seguridad de Venezuela (Sebin), que había aterrizado y que al día siguiente sería trasladado a casa. Aproximadamente 30 minutos después de esa conversación, la tierra tembló, y el edificio donde Daniel estaba retenido se derrumbó.
La búsqueda de Daniel y el reconocimiento de su cuerpo, desfigurado por la catástrofe, fue un proceso doloroso para su madre. Un tatuaje, que en su momento fue motivo de discusión entre ellos, se convirtió en la señal inequívoca que le permitió identificar a su hijo. Este hecho subraya la profunda crisis humana que se desata tras eventos de esta magnitud, donde la identidad se reduce a detalles físicos ante la pérdida de la fisonomía conocida.


