Alrededor del 90% de las personas fallecidas en los terremotos del pasado 24 de junio, que impactaron principalmente el estado La Guaira, fueron trasladadas directamente desde el Servicio Nacional de Medicina y Ciencias Forenses (Senamef) hacia el cementerio o el crematorio, sin la posibilidad de realizar velatorios ni ceremonias de despedida. Esta situación ha impedido que miles de familias venezolanas honren a sus allegados según las costumbres funerarias tradicionales del país, debido a las condiciones de los cuerpos y la urgencia logística.
La imposibilidad de un adiós tradicional
Las magnitudes de los sismos, de 7,2 y 7,5, generaron un escenario de emergencia donde la prioridad de los familiares se ha centrado en la recuperación de los cuerpos para proceder a una sepultura o cremación. Tres semanas después del evento, el estado en que muchos cuerpos continúan siendo hallados ha hecho inviable la realización de velatorios, un rito profundamente arraigado en la cultura venezolana para el duelo.
Davenio Velásquez, presidente de la Asociación de Profesionales del Sector Funerario (Asoproinfu), estimó que aproximadamente el 90% de los casos fueron gestionados de manera directa, sin velación. Velásquez indicó que, en los primeros días posteriores a los terremotos, se autorizaron algunos procesos de velación dependiendo del estado de conservación de los cuerpos. Sin embargo, precisó que estas situaciones fueron excepcionales. La Asoproinfu, junto con la Cámara Nacional de Empresas Funerarias (Canadefu), coordinaron la respuesta del sector durante la emergencia, que sigue activa.
Con el transcurso de los días, una vez que las personas logran identificar a sus familiares a través del proceso en Senamef y obtienen el certificado de defunción, las familias proceden directamente a la disposición final del cuerpo, ya sea para inhumación o cremación. Velásquez explicó que las condiciones actuales no permiten un acto velatorio extendido, lo que requiere que el proceso se realice de la manera más expedita posible, también para atender la logística del sector funerario. En algunas circunstancias iniciales, se permitieron breves despedidas con el ataúd completamente cerrado, pero estas fueron limitadas.


