Cobertura de emergencia en curso. Reporta daños o busca personas en SOSIr a SOS →Cobertura de emergencia en curso. Reporta daños o busca personas en SOSIr a SOS →Cobertura de emergencia en curso. Reporta daños o busca personas en SOSIr a SOS →
Cobertura de emergencia en curso. Reporta daños o busca personas en SOSIr a SOS →Cobertura de emergencia en curso. Reporta daños o busca personas en SOSIr a SOS →Cobertura de emergencia en curso. Reporta daños o busca personas en SOSIr a SOS →
Libertad VZLA LogoLibertadVZLA
Inicio
SOS
Análisis
Investigaciones
Memoria Viva
Reportar
Quiénes somos
Libertad VZLA LogoLibertadVZLA
ContactoQuiénes somosCómo trabajamosTransparenciaPrivacidadTérminos
Volver a NoticiasEconomía
“Nada ha bajado”: compradores y vendedores desconfían de la estabilidad de precios en mercados

“Nada ha bajado”: compradores y vendedores desconfían de la estabilidad de precios en mercados

En Caracas, los precios de algunos alimentos básicos muestran estabilidad parcial en mercados municipales, aunque los consumidores mantienen cautela ante la inflación y la devaluación. El costo de la canasta alimentaria y los bajos ingresos amplían la brecha económica. Caracas. A pesar de la aparente estabilidad en productos básicos como carne, pollo, harina de maíz […] La entrada “Nada ha bajado”: compradores y vendedores desconfían de la estabilidad de precios en mercados aparece primero en Crónica Uno - Los hechos como son

Redacción Libertad VZLA
Por

Redacción Libertad VZLA

Equipo editorial21 may. 2026

En los mercados municipales de Caracas, un respiro tenue y cargado de incertidumbre se asoma entre anaqueles de alimentos, donde algunos precios parecen haber encontrado una pausa inusual. Sin embargo, esta aparente estabilidad es una ilusión frágil para los caraqueños, quienes, día tras día, enfrentan la implacable erosión de sus ingresos por la inflación y la constante devaluación del bolívar, haciendo de la canasta alimentaria un lujo inalcanzable para la mayoría.

El Espejismo de la Calma: Voces desde Quinta Crespo

Bárbara, una compradora habitual del mercado de Quinta Crespo, observa con una mezcla de sorpresa y escepticismo cómo algunos productos básicos han mantenido sus precios en las últimas semanas. "Estoy asombrada, el kilo de cebolla sigue en 900 bolívares. Hace casi un mes pagué lo mismo, y eso es algo que no suele pasar aquí", comenta, señalando la naturaleza volátil de los precios en un entorno económico tan inestable. Para ella, la norma es llegar al mercado y encontrarse con un presupuesto que ya no alcanza para lo mismo que el día anterior.

Aunque reconoce que ciertos artículos han frenado su ascenso desenfrenado, o incluso se han estancado, Bárbara es categórica: "Nada ha bajado". La carne, por ejemplo, se mantiene en 11 dólares el kilo, pero el verdadero desafío surge al pagar en bolívares. La continua devaluación de la moneda nacional convierte ese precio en dólares en una cifra prohibitiva para el bolsillo venezolano. El pimentón, con un valor cercano a los 5 dólares el kilo (unos 3000 bolívares), es un lujo que muchos han dejado de lado. "Uno agradece que no lo sigan aumentando, pero sigue siendo incomprable", suspira Bárbara, reflejando el sentir de miles de familias que deben sacrificar la variedad y la nutrición en sus mesas.

Este breve "respiro" inflacionario es percibido por muchos como un alivio momentáneo, pero no como una solución duradera. La desconfianza es palpable. "Muchos esperábamos un aumento del salario mínimo, y eso no sucedió; solo ajustaron el bono de guerra", explica Bárbara. Su situación personal ilustra la complejidad del panorama: trabajando en una pequeña empresa, recibe 200 dólares mensuales más 40 dólares por ticket de alimentación, lo que la excluye de los beneficios de ese bono. "El dólar sigue subiendo, por eso no podemos fiarnos de una supuesta normalización", sentencia, encapsulando la profunda incertidumbre que permea el día a día.

Libertad VZLA es periodismo ciudadano para Venezuela. Un equipo pequeño procesa reportes con apoyo de IA: verificamos lo que podemos y lo decimos. Cómo trabajamos

Comentarios de la comunidad

Inicia sesión para comentar y sumarte a la conversación.

Cargando comentarios…

Más en Economía

Canasta alimentaria en bolívares registró en Maracaibo un aumento de más de 90 % entre enero y junio
Economía hace 4 d

Canasta alimentaria en bolívares registró en Maracaibo un aumento de más de 90 % entre enero y junio

En su más reciente estudio de precios de los alimentos, la Cámara de Comercio de Maracaibo (CCM) determinó que durante junio pasado, la cesta

Envía dinero a Venezuela al instante y sin comisiones con Bancamiga
Economía hace 4 d

Envía dinero a Venezuela al instante y sin comisiones con Bancamiga

La distancia se acorta cuando la solidaridad y la tecnología se unen. Pensando en estrechar los lazos entre quienes están lejos y sus seres

Comerciantes en La Guaira reabren entre la tragedia de los terremotos para salvar sus negocios
Economía hace 4 d

Comerciantes en La Guaira reabren entre la tragedia de los terremotos para salvar sus negocios

En Macuto, la localidad aledaña a Caraballeda que no sufrió tantos daños, los pequeños comercios ya llevan días que han retomado cierta normalidad.

El Abismo entre Ingresos y Necesidades

La realidad que describe Bárbara encuentra un eco desolador en las cifras macroeconómicas. Según el Centro de Documentación y Análisis de la Federación Venezolana de Maestros (Cendas-FVM), la canasta alimentaria para una familia de cinco personas alcanzó en abril los 730,59 dólares, lo que representa un aumento del 5,5% respecto al mes anterior. Este monto, que cubre los alimentos básicos para un mes, contrasta brutalmente con los ingresos de la mayoría de los venezolanos.

El llamado "ingreso mínimo integral", que combina el salario mínimo con bonificaciones y ayudas sociales, apenas llega a los 240 dólares mensuales. Esto significa que solo cubre un escaso 32,8% del costo de la canasta alimentaria. La situación es aún más dramática para los pensionados, cuya pensión mínima de 70 dólares apenas alcanza para cubrir el 29,17% de las necesidades básicas de alimentación. Estas cifras no son meros números; son el reflejo de una lucha diaria por la supervivencia, donde cada familia debe estirar al máximo un presupuesto que se encoge sin cesar, dejando una estela de carencias y sacrificios.

Comerciantes al Límite: Reduciendo Ganancias para Sobrevivir

En los pasillos de Quinta Crespo y Guaicaipuro, la supervivencia es una estrategia de doble vía. No solo los compradores ajustan sus bolsillos, sino que los vendedores también se ven obligados a tomar medidas drásticas para mantener sus negocios a flote. Muchos han optado por reducir sus márgenes de ganancia al mínimo, una decisión dolorosa pero necesaria para no perder clientes y mantener un volumen de ventas que les permita subsistir.

"La mayoría de los negocios aquí ganan lo mínimo", explica un vendedor de pollo. "Los mayoristas nos mantienen el costo de despacho. Si nos ponemos creativos y aumentamos para tener más margen, la gente simplemente no nos compra. Preferimos ganar poco y salir rápido del producto". Esta confesión revela la fragilidad de un sistema donde la oferta y la demanda se mueven en un equilibrio precario, y donde cualquier ajuste al alza puede significar la pérdida de un cliente, condenando al comerciante a ver su mercancía dañarse.

Máximo, quien vende hortalizas en las cercanías de Quinta Crespo, va más allá y propone una solución radical: la dolarización formal de la economía. "En Venezuela el gran problema es el bolívar, porque pierde valor constantemente. Aquí lo que debemos hacer es dolarizar todo formalmente; con eso se acaba la especulación y los problemas económicos de raíz", afirma con convicción. Sus propias ganancias son un reflejo de la inestabilidad; varían constantemente y apenas le permiten "vivir y tener algo de comida". Para sortear los altos costos, Máximo ha dejado de ofrecer productos como aguacates, pimentones y tomates, que se han vuelto prohibitivos. En su lugar, se enfoca en artículos más accesibles como papas, cebollas, pepinos, calabacines y berenjenas, que han mantenido precios más estables este año.

La Ilusión de la Estabilidad: Un Recuerdo Amargo

La sensación de "estabilidad" es una palabra que resuena con amargura para Marcos, un joven mototaxista que también se abastece en Quinta Crespo. Él recuerda que ni siquiera en 2022, cuando el tipo de cambio del dólar se contuvo por varios meses, los hogares venezolanos percibieron una mejora real en su calidad de vida. "La comida aumenta todas las semanas, las medicinas van para el cielo, la ropa, el aseo personal, todo sube porque cada quien cobra como le da la gana", se queja.

Marcos pone de relieve una práctica que desangra el bolsillo de los consumidores: la manipulación de las tasas de cambio. "Muchas veces ves un precio de 5 dólares, pero cuando llegas a la caja te dicen que el cobro es a tasa euro o tasa Binance, y ahí te desangran. Mientras eso no se controle, no habrá estabilidad real", denuncia. Esta arbitrariedad en los puntos de venta es un golpe constante a la planificación económica de las familias, que ven cómo el valor real de su dinero se desvanece en el momento de pagar.

La situación impacta directamente en la vida cotidiana: los hogares deben priorizar alimentos más económicos, a menudo dejando de lado productos esenciales que se vuelven inalcanzables. Esta dinámica subraya cómo la inflación y la devaluación no son conceptos abstractos, sino fuerzas que moldean las decisiones más básicas sobre alimentación y, en última instancia, la calidad de vida de millones de venezolanos.

Un Futuro Condicionado: La Urgencia de un Plan Real

Tanto compradores como comerciantes coinciden en un punto crucial: mientras no exista un plan económico integral que controle la inflación, que se traduzca en ajustes salariales reales y que garantice el abastecimiento constante de alimentos, cualquier estabilidad de precios observada será efímera. Será solo una pausa en medio de la tormenta, incapaz de cerrar la brecha entre los ingresos y el costo de la vida.

La población venezolana sigue atrapada en un ciclo de incertidumbre, obligada a depender de estrategias de mercado informal y de un ahorro improvisado para enfrentar la volatilidad incesante del bolívar. La esperanza de una vida digna, con acceso a alimentos nutritivos y variados, permanece condicionada a la implementación de medidas económicas profundas y sostenibles, que brinden una verdadera estabilidad y no solo un espejismo en los anaqueles de un mercado.