Caracas, Venezuela – Mientras el país contenía el aliento ante la inesperada liberación de ocho militares, entre ellos siete sargentos y un general, después de casi una década tras las rejas, para la familia Baduel el alivio se entremezcló con un eco de dolor y una pregunta persistente: ¿y si Raúl Isaías Baduel, el general cuya sombra aún planea sobre esta causa, viviera? La excarcelación de estos hombres, acusados de una supuesta conspiración para atentar contra el presidente Nicolás Maduro, reaviva la herida profunda de una familia que perdió a su patriarca en circunstancias aún envueltas en un velo de misterio, mientras uno de sus hijos sigue esperando la libertad.
La noche del pasado martes trajo consigo una ráfaga de esperanza para muchas familias venezolanas, pero para Andreina, Margareth y Nayeska Baduel, hijas del fallecido general, la alegría fue agridulce. Los ocho militares liberados compartían un destino similar al de su padre, quien fue señalado como el cabecilla de aquella presunta trama. Sin embargo, para el general Baduel, el tiempo se detuvo abruptamente en octubre de 2021, cuando el entonces Fiscal General informó de su muerte bajo custodia del Estado. "Ayer fue un día en el que sentimos muchísima alegría, pero también muchísima tristeza", confesó Margareth, haciendo eco del sentir colectivo de sus hermanas. La noticia de las liberaciones, si bien representa un paso hacia la justicia para otros, les recuerda la justicia negada a su propio padre y la prolongada privación de libertad de su hermano Josnars.
El Helicoide: Un Silencio Inexplicable y una Muerte Dolorosa
La historia de Raúl Isaías Baduel es un capítulo sombrío en la crónica reciente de Venezuela. Ministro de Defensa durante el gobierno de Hugo Chávez, su posterior disidencia lo convirtió en un emblema de la persecución política. Su muerte en El Helicoide, uno de los centros de reclusión más temidos del país, no solo conmocionó a la nación sino que dejó un legado de interrogantes sin respuesta. La versión oficial, un "paro cardiorrespiratorio como consecuencia de la Covid-19", comunicada por un tuit, fue inmediatamente refutada por la familia, que había visto pruebas negativas de la enfermedad para el general.
Margareth Baduel rememora con una mezcla de rabia e incredulidad aquel 12 de octubre de 2021. La familia se enteró del fallecimiento de su padre de la misma manera que el resto del mundo: a través de las redes sociales. La negación inicial de Margareth se desmoronó con una llamada desgarradora de su hermano Josnars desde la misma prisión, confirmando la tragedia con un simple y doloroso "sí, es verdad". Los últimos trece días de vida del general los pasó en la misma celda que su hijo, quien fue testigo de su agonía y de sus desesperados gritos pidiendo atención médica que llegó trágicamente tarde.

