Inameh advierte que El Niño elevará las temperaturas en diciembre
Caracas.- El fenómeno climático El Niño se acerca a su punto máximo de intensidad, previsto para diciembre de 2026, mientras continúan aumentando las temperaturas de la superficie del océano Pacífico tropical central y oriental, informó el Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología (Inameh). De acuerdo con el reporte difundido por el organismo en su cuenta
El fenómeno climático El Niño se aproxima a su etapa de mayor intensidad, con un incremento progresivo de las temperaturas en la superficie del océano Pacífico tropical central y oriental que incidirá en el patrón meteorológico de Venezuela durante los próximos meses. Según reportó el Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología (Inameh) a través de sus canales oficiales, las estimaciones ubican el punto máximo de este ciclo para diciembre de 2026, con proyecciones de permanencia hasta el primer trimestre de 2027.
De acuerdo con el informe divulgado por el organismo oficial y reseñado por el portal informativo El Pitazo, el calentamiento de las aguas del Pacífico ha registrado un ascenso sostenido. En junio de 2026, las anomalías térmicas en la franja ecuatorial se situaban en 1,6 °C por encima de la media climatológica. Para agosto del mismo año, este indicador subió a 2,5 °C. Las proyecciones meteorológicas señalan que entre noviembre de 2026 y enero de 2027 los valores podrían alcanzar un pico de hasta 3,8 °C sobre los promedios históricos.
El Inameh advirtió que la probabilidad de que el fenómeno se mantenga activo hasta febrero de 2027 es elevada. Por su parte, los registros climatológicos permiten anticipar que este evento se posicionará entre los episodios de mayor magnitud documentados desde 1950.
Comportamiento atmosférico y previsiones regionales
El diagnóstico institucional coincide con las evaluaciones presentadas por el meteorólogo Luis Vargas, quien, con base en modelos del Centro de Predicción Climática (CPC) y de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA), estimó un 81 % de probabilidad de que El Niño se manifestara con una intensidad calificada de muy fuerte durante el cierre del año. Conforme a las precisiones brindadas por el especialista en octubre de 2026, el fenómeno comenzó a incidir en el territorio venezolano desde finales de mayo.
Las proyecciones del CPC y la NOAA indican que las precipitaciones se mantendrán por debajo de los valores normales en la mayor parte de la geografía nacional. Las excepciones previstas corresponden a los Llanos Occidentales y a la región Centro Occidental, zonas donde se proyectan volúmenes de lluvia cercanos a los promedios históricos para la época.
La intensificación del evento coincide temporalmente con la entrada del período seco en Venezuela, un ciclo que habitualmente inicia a finales de noviembre y se prolonga hasta abril o mayo. Durante este lapso, la dinámica atmosférica nacional registra una reducción paulatina de la nubosidad y de los acumulados pluviométricos, lo que acentúa la radiación solar sobre la superficie del suelo.
Vulnerabilidad de la infraestructura hídrica y eléctrica
La confluencia entre la temporada de escasas lluvias y la fase intensa de El Niño genera repercusiones en la disponibilidad de recursos hídricos en el país. En períodos anteriores caracterizados por déficits pluviométricos prolongados, las cuencas hidrográficas del territorio nacional han experimentado disminuciones en sus caudales de escorrentía, afectando el nivel de reserva en los embalses encargados del suministro potable y de la generación de energía.
El sistema eléctrico venezolano mantiene una dependencia estructural de las centrales hidroeléctricas ubicadas en el bajo Caroní, en el estado Bolívar. Las variaciones en los aportes de lluvia hacia la cuenca alta y media de este río determinan los niveles operativos del embalse de Guri. La presencia de anomalías térmicas positivas y la consecuente evaporación acelerada en los cuerpos de agua representan variables de presión sobre los volúmenes almacenados en las presas del país.
En el ámbito de la distribución de agua potable, los sistemas de captación en los estados centrales, orientales y occidentales suelen registrar descensos en sus capacidades de procesamiento durante secuencias secas extremas. Esto condiciona la frecuencia de los ciclos de racionamiento y distribución por tuberías en los centros urbanos más poblados del país.
Implicaciones para el sector agropecuario y el entorno forestal
El déficit de precipitaciones proyectado para la mayor parte del territorio nacional altera los calendarios de siembra y la disponibilidad de humedad en los suelos agrícolas. Los productores de rubros de ciclo corto y los sectores dedicados a la ganadería extensiva enfrentan períodos de estrés hídrico que impactan la productividad por hectárea y la regeneración de pastizales.
Aun cuando las proyecciones le otorgan a los Llanos Occidentales y a la región Centro Occidental estimaciones de lluvia cercanas a los parámetros normales, la variación en la distribución del agua complica la planificación del ciclo de invierno y la preparación de tierras para las cosechas subsiguientes. En las áreas dedicadas al cultivo de granos y hortalizas, el aumento de las temperaturas incrementa los requerimientos de riego mecánico, lo cual eleva los costos operativos en zonas donde el combustible o la energía eléctrica para el bombeo presentan limitaciones de acceso.
Asimismo, la combinación de vegetación seca, altas temperaturas y baja humedad relativa eleva la probabilidad de incendios forestales y periurbanos. Las áreas protegidas y los parques nacionales del tramo central de la Cordillera de la Costa y de los Llanos Centrales se convierten en zonas de alto riesgo ante la propagación de fuego no controlado, circunstancia que deteriora la calidad del aire en las principales ciudades venezolanas durante el primer trimestre del año.
Perspectiva meteorológica para el arranque de 2027
El monitoreo continuo de la temperatura superficial del mar en el Pacífico por parte de agencias internacionales como la NOAA y el seguimiento local realizado por el Inameh determinan que las condiciones asociadas a El Niño se mantendrán como el factor predominante del clima regional durante el arranque de 2027. La gradual transición hacia una fase neutra o hacia el fenómeno opuesto, La Niña, dependerá de la velocidad con la que las aguas del océano recuperen sus patrones térmicos habituales a partir del segundo trimestre de ese año.
Hasta tanto no se registren cambios en la dinámica ecuatorial, la información oficial del Inameh enfatiza el seguimiento continuo de los mapas de anomalía térmica y la divulgación de boletines diarios de vigilancia meteorológica para prevenir afectaciones en los sectores productivos y en las comunidades vulnerables a las altas temperaturas.