La Federación Médica Venezolana (FMV) ha denunciado presuntas irregularidades en el Hospital Universitario Dr. Miguel Oráa de Guanare, estado Portuguesa, que incluyen un supuesto caso de intrusismo profesional y acusaciones de hostigamiento contra médicos que laboran en el centro asistencial. La situación ha generado preocupación en el gremio, que exige la intervención de las autoridades regionales para investigar y resolver lo que consideran una violación de la normativa legal y de las prácticas profesionales.
Según Francisco Rivas, secretario de Relaciones Laborales de la FMV, la dirección del Hospital Universitario Dr. Miguel Oráa estaría a cargo de Gilberto Torres, un licenciado en Enfermería con especialización en Cuidados Intensivos, egresado de la Universidad de Los Andes (ULA). Esta designación, para la FMV, constituye un presunto caso de intrusismo, dado que las normativas y los convenios colectivos que rigen la administración de hospitales tipo II establecen que el cargo de director debe ser ocupado por un médico.
Rivas ha señalado que la legislación vigente y las regulaciones que clasifican los hospitales en Venezuela delinean claramente los perfiles profesionales requeridos para cada posición directiva. En el caso de un hospital tipo II, la complejidad de la gestión clínica, administrativa y la supervisión de los actos médicos demandan, según la FMV, la experticia y la formación integral de un profesional de la medicina. La ausencia de un médico al frente de la dirección no solo contravendría la normativa, sino que también podría, a juicio del gremio, comprometer la calidad de la atención y la supervisión adecuada de los procedimientos médicos, además de violar los principios establecidos en el Código de Deontología Médica.
Más allá de la cuestión del intrusismo, la FMV ha recibido múltiples reportes de profesionales que afirman ser víctimas de acoso y persecución por parte de la dirección del hospital. Estas denuncias verbales, según Rivas, se refieren a presuntos actos de hostigamiento que inciden directamente en el ambiente laboral y en la autonomía profesional de los galenos. Se ha mencionado que el director estaría interviniendo en actividades inherentes al ejercicio médico, como las revistas clínicas, un espacio tradicionalmente dedicado a la discusión y evaluación de casos entre especialistas para garantizar la mejor atención al paciente. La FMV subraya que el ejercicio de la medicina posee un carácter celoso y resguardado en su relación con los pacientes, y cualquier intromisión externa en la toma de decisiones clínicas o en la supervisión de los procedimientos podría socavar la confianza y la efectividad del sistema de salud.




