El Ministerio de Relaciones y Comercio Internacional de Venezuela entregó una nota de protesta formal al embajador de la República Islámica de Irán en Caracas, luego de que el canciller iraní, Abbas Araghchi, emitiera declaraciones que la administración de Nicolás Maduro consideró despectivas hacia las instituciones del país. El desencuentro diplomático, reportado por el portal El Pitazo, marca una tensión inusual en la alianza estratégica que ambas naciones han sostenido durante más de dos décadas.
La molestia de la administración venezolana se originó por unas declaraciones de Araghchi en las que comparaba la capacidad de respuesta de Irán frente a las presiones de Estados Unidos con lo ocurrido en Venezuela tras la detención y extracción de Nicolás Maduro y Cilia Flores, ocurrida el pasado 3 de enero. El diplomático iraní afirmó que su país no es Venezuela, argumentando que en la nación suramericana las autoridades se asustan y retroceden cuando se detiene a una figura de poder.
Ante este pronunciamiento, el ministro de Relaciones y Comercio Internacional, Félix Plasencia, informó a través de su canal oficial de Telegram sobre la convocatoria del representante diplomático de Teherán en Caracas. La entrega del documento estuvo a cargo de Andrea Corao Faría, viceministra para Asia, Medio Oriente y Oceanía de la Cancillería venezolana. En la comunicación oficial, el despacho exterior exigió el cese de cualquier alusión o comparación que afecte la soberanía, la institucionalidad o la reputación de la República Bolivariana de Venezuela. El documento subraya que las relaciones bilaterales deben fundamentarse en el respeto mutuo, la igualdad soberana y la no injerencia en los asuntos internos, principios que el chavismo asegura han guiado la cooperación mutua históricamente.
Por su parte, la representación de Irán ofreció una respuesta indirecta a través de sus canales digitales oficiales. En una publicación en la red social Instagram, fechada el 29 de julio, la delegación iraní evitó mencionar directamente la nota de protesta o los detalles de la queja venezolana. En su lugar, atribuyó la controversia a un supuesto sesgo y a una cobertura mediática fragmentada que, según su postura, no debería afectar las relaciones fraternales entre ambos Estados. La declaración de Teherán concluyó con una ratificación de la voluntad de preservar los lazos históricos y continuar con la cooperación bilateral.
Contexto histórico de la alianza entre Caracas y Teherán
Para comprender la dimensión de este roce diplomático, es necesario revisar la evolución de la relación bilateral, la cual se estrechó significativamente desde la llegada de Hugo Chávez a la presidencia en 1999. Bajo una narrativa común de confrontación hacia la política exterior de Estados Unidos, Caracas y Teherán consolidaron un eje de cooperación que trascendió la retórica política para abarcar acuerdos económicos, militares, tecnológicos y, fundamentalmente, energéticos.
Durante la última década, y ante el incremento de las sanciones financieras y comerciales impuestas por Washington al sector petrolero venezolano, Irán se convirtió en un socio clave para la operatividad de la industria estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA). De acuerdo con diversos informes técnicos y de seguimiento de comercio marítimo, la asistencia iraní incluyó el envío de diluyentes necesarios para procesar el crudo extrapesado de la Faja Petrolífera del Orinoco, así como el suministro de piezas y personal técnico para intentar reactivar el sistema de refinación nacional, con especial énfasis en el Complejo Refinador de Paraguaná, en el estado Falcón, y la Refinería El Palito, en el estado Carabobo.
Asimismo, en el año 2020, durante la crisis sanitaria global por la pandemia de COVID-19 y en medio de una severa escasez de combustible en el territorio nacional, Irán despachó varios buques cisterna con gasolina y componentes químicos para el mercado venezolano. Este evento coincidió con el inicio del proceso de dolarización de las tarifas de combustible en la mayoría de las estaciones de servicio del país, un cambio estructural en la economía interna que puso fin al subsidio casi total que existía previamente.


