Dinorah Figuera invita a sectores democráticos a participar en la transición de Venezuela
Caracas.- La presidenta de la Asamblea Nacional electa en 2015, Dinorah Figuera, respaldó el anuncio del secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, sobre el inicio de un proceso de transición en Venezuela. “Gracias, Secretario Marco Rubio. La participación activa de Estados Unidos será fundamental para impulsar este proceso y generar avances concretos”, escribió
La presidenta de la Asamblea Nacional electa en el año 2015, Dinorah Figuera, formalizó una convocatoria dirigida a todos los sectores democráticos de Venezuela para incorporarse activamente en la construcción de una propuesta que facilite una transición política, electoral y pacífica en el país. Este pronunciamiento, difundido a través de sus canales oficiales y del cual informó el portal informativo El Pitazo, surge como respaldo directo a las declaraciones del secretario de Estado de los Estados Unidos, Marco Rubio, quien anunció el inicio de un proceso de acercamiento político programado para el próximo 1 de agosto.
La postura de Figuera, expresada el lunes 20 de julio, enfatiza que la participación de la administración estadounidense resulta un factor clave para otorgar viabilidad y dinamismo a las negociaciones. De acuerdo con la información provista por el medio de origen, la agenda de trabajo que promueve la representación parlamentaria de 2015 contempla reformas estructurales en el sistema de justicia, la revisión del árbitro electoral y la restitución de garantías ciudadanas fundamentales como pilares para viabilizar cualquier acuerdo político de envergadura.
El origen del nuevo proceso de negociación
El anuncio de esta nueva etapa de conversaciones fue detallado inicialmente por el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, antes de emprender un viaje oficial a Filipinas. Según las declaraciones recogidas por medios de comunicación, un equipo delegado por la Asamblea Nacional de 2015 sostuvo encuentros preliminares con el propósito de diseñar un espacio formal no solo para la reconciliación política, sino para sentar las bases de una transición institucional coordinada.
Este proceso contempla un encuentro directo entre los delegados del parlamento de 2015, reconocido por Washington como una instancia legítima de interlocución, y representantes del Poder Legislativo controlado por el oficialismo. Fuentes periodísticas señalan que estas conversaciones preliminares involucran directamente a la administración de Delcy Rodríguez, lo que marca un punto de inflexión en la dinámica de contactos entre la oposición parlamentaria y el Ejecutivo nacional.
La fecha del 1 de agosto se proyecta así como el inicio de un cronograma de trabajo bilateral que busca destrabar la crisis política venezolana mediante el reconocimiento mutuo de las partes en conflicto, bajo el auspicio y la observación de actores de la comunidad internacional, con el gobierno de los Estados Unidos en un rol de facilitador clave.
La hoja de ruta institucional y las reformas planteadas
La propuesta que la Asamblea Nacional de 2015 pretende someter a consulta de las fuerzas democráticas venezolanas no se limita a un acuerdo de coexistencia, sino que apunta a modificaciones profundas en la arquitectura institucional del Estado. La presidenta del parlamento, Dinorah Figuera, delineó los aspectos fundamentales que integran esta hoja de ruta, orientada a recuperar la confianza en los procesos electorales y en el sistema de justicia.
Entre los puntos prioritarios de esta agenda se encuentra la reestructuración del Consejo Nacional Electoral (CNE) y del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ). La oposición venezolana ha sostenido históricamente que la falta de independencia de estos organismos impide el desarrollo de comicios competitivos y transparentes. Por tanto, la renovación de sus integrantes mediante mecanismos constitucionales consensuados se presenta como una condición indispensable para avanzar.
Asimismo, la propuesta contempla la reforma integral del sistema electoral vigente y la derogación de un conjunto de instrumentos legales y administrativos que, según denuncias de diversas organizaciones de derechos humanos, han sido utilizados de manera sistemática para inhabilitar políticamente a dirigentes opositores y restringir las actividades de los partidos políticos independientes. La restitución plena de las libertades civiles y políticas, junto con el cese de la persecución judicial, forman parte de las garantías mínimas exigidas para dar legitimidad al proceso.
Desafíos de la articulación interna y el panorama internacional
La convocatoria de Figuera a "todos los sectores democráticos" expone uno de los retos más complejos de la política venezolana actual: la unificación de criterios y estrategias dentro de las diversas corrientes de la oposición. La fragmentación interna ha sido un obstáculo recurrente en procesos de negociación previos, por lo que la búsqueda de consensos en torno a una hoja de ruta única resulta prioritaria para otorgar fuerza representativa a la delegación que asista a las reuniones de agosto.
Por otra parte, el involucramiento directo de la diplomacia estadounidense, representada por el secretario Marco Rubio, añade una capa de complejidad y peso geopolítico al escenario. El reconocimiento continuo de la Asamblea Nacional de 2015 por parte de Washington sigue siendo una de las principales herramientas de presión internacional de la oposición, lo que obliga al gobierno venezolano a evaluar el costo y beneficio de mantener canales de comunicación abiertos con esta instancia.
Históricamente, los procesos de diálogo en Venezuela han transitado por fases de estancamiento debido a la falta de incentivos reales para el cumplimiento de los acuerdos. No obstante, la definición de una fecha concreta para el inicio de las conversaciones y la delimitación de una agenda de reformas institucionales sugieren un intento de establecer un método de trabajo más estructurado y con metas verificables a corto y mediano plazo.
El desarrollo de los acontecimientos a partir del 1 de agosto determinará si este nuevo intento de acercamiento cuenta con la solidez necesaria para generar transformaciones políticas reales o si se sumará a los esfuerzos previos de negociación que no lograron alterar la estructura del poder en el país. La respuesta de los diferentes partidos de oposición y de la sociedad civil organizada a la convocatoria de la Asamblea Nacional de 2015 será el primer indicador de la viabilidad de esta iniciativa.