Del "gringo go home" al "bienvenidos a Caracas": así el chavismo terminó arrodillado ante el Pentágono
El chavismo pasó años vendiéndole al país el cuento del “antiimperialismo”, las cadenas contra el “imperio” y las consignas histéricas de “gringo go home”. […]
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Fuente Original
La Patilla
24 may. 2026
Caracas fue escenario el pasado sábado de una serie de movimientos militares estadounidenses que han generado un amplio debate y análisis en el panorama político venezolano. Aeronaves militares de Estados Unidos sobrevolaron la capital y personal del Comando Sur aterrizó en la embajada estadounidense, un hecho que contrasta marcadamente con la retórica antiimperialista que ha dominado el discurso oficial venezolano durante años.
Un Despliegue Inusual en la Capital Venezolana
El 22 de junio, dos aeronaves MV-22B Osprey, aparatos de transporte militar con capacidad de despegue y aterrizaje vertical, fueron avistadas cruzando el cielo caraqueño, procedentes de La Guaira. Simultáneamente, más de veinte efectivos militares estadounidenses, acompañando al jefe del Comando Sur, general Francis Donovan, participaron en un operativo táctico dentro de las instalaciones de la Embajada de Estados Unidos en Caracas. Este despliegue, inusual por su naturaleza y visibilidad en el contexto de las tensas relaciones bilaterales, se llevó a cabo con la aparente autorización y coordinación de las autoridades venezolanas, según se desprende de la ausencia de cualquier objeción oficial.
La presencia de personal y equipos militares de una potencia extranjera, especialmente de Estados Unidos, en el corazón de Caracas, representa un punto de inflexión significativo. La capital venezolana, a diferencia de zonas de conflicto como Kabul o Bagdad, no es un teatro de operaciones militares activas, lo que subraya la particularidad de este acontecimiento. Los movimientos incluyeron no solo el sobrevuelo de aeronaves, sino también el desembarco de tropas y equipos en la sede diplomática, sugiriendo una operación cuidadosamente planificada y ejecutada.
El Contraste con la Retórica Histórica
Durante más de dos décadas, el discurso oficial en Venezuela ha estado firmemente anclado en principios de "antiimperialismo", denunciando repetidamente lo que describía como injerencia de potencias extranjeras, particularmente de Estados Unidos. Consignas como "gringo go home" y referencias a "el imperio" han sido pilares de la narrativa gubernamental, permeando cadenas nacionales, discursos políticos y la propaganda oficial. Se ha advertido constantemente sobre supuestas "invasiones imaginarias" y se ha prometido una resistencia inquebrantable frente a cualquier amenaza externa.
En este contexto, la presencia de aeronaves y personal militar estadounidense en Caracas, con la aparente anuencia de las autoridades, plantea interrogantes sobre la coherencia de esta política exterior. La facilitación de ejercicios tácticos del Pentágono en territorio venezolano, incluso si se limitan a las instalaciones diplomáticas, contrasta fuertemente con la imagen de una nación que se posiciona como baluarte contra la hegemonía extranjera. Este evento podría ser interpretado como una señal de pragmatismo en la política exterior venezolana, o como una reevaluación de sus principios ideológicos frente a las realidades geopolíticas.
Silencio Oficial y Confirmación Externa
Un aspecto notable de los acontecimientos fue el silencio prolongado de Miraflores. A pesar de la visibilidad de los movimientos aéreos y la presencia militar, no hubo declaraciones oficiales inmediatas por parte de la presidencia ni de otros altos funcionarios del gobierno venezolano. Esta ausencia de una respuesta contundente o de una condena pública se diferencia de reacciones pasadas ante situaciones de menor envergadura percibidas como injerencia extranjera. La falta de una postura pública oficial sugiere, al menos, un grado de coordinación o aquiescencia tácita.
La confirmación de los hechos provino del propio Comando Sur de Estados Unidos. A través de sus canales oficiales, se informó que el general Francis Donovan no solo supervisó las operaciones, sino que también sostuvo reuniones con "autoridades del régimen". Esta declaración es crucial, ya que valida la interacción directa de alto nivel entre representantes militares estadounidenses y funcionarios venezolanos. El Comando Sur también reiteró el respaldo de Washington al "plan de tres fases" impulsado previamente por la administración de Donald Trump para Venezuela. Este plan, aunque no detallado en la declaración, ha sido históricamente asociado con una hoja de ruta para una transición democrática, incluyendo elementos como elecciones libres y justas, un gobierno de unidad y la salida de actores específicos del poder.
La mención de este plan en el contexto de las reuniones de Donovan con autoridades venezolanas es particularmente significativa. Sugiere que las conversaciones no se limitaron a aspectos logísticos o de seguridad consular, sino que abordaron temas de mayor calado político y estratégico, implicando una posible negociación o al menos un diálogo sobre la futura dirección política del país.
Implicaciones Estratégicas y Percepciones de Soberanía
Los eventos del sábado invitan a una profunda reflexión sobre la dinámica de poder y la autonomía de la política exterior venezolana. La facilitación de operaciones militares estadounidenses en Caracas, sumada a las reuniones de alto nivel y la referencia al plan de Washington, puede ser interpretada de diversas maneras. Para algunos analistas, podría evidenciar una flexibilización de la postura anti-estadounidense del gobierno venezolano, impulsada por necesidades pragmáticas o por una reevaluación de sus alianzas internacionales. Para otros, podría sugerir una influencia externa más pronunciada en las decisiones estratégicas del país.
La ausencia de una respuesta soberanista o de una condena enérgica, en contraste con la retórica habitual, podría generar interrogantes sobre la verdadera capacidad de control del gobierno sobre su territorio y su política exterior. La situación plantea la posibilidad de que el gobierno venezolano esté operando bajo nuevas directrices o acuerdos que implican una cooperación o al menos una tolerancia hacia ciertas acciones de Estados Unidos, lo cual marcaría un cambio sustancial en su posicionamiento histórico.
Desde una perspectiva geopolítica, la interacción directa y de alto nivel entre el Comando Sur y el gobierno venezolano, junto con la mención del "plan de tres fases", podría indicar un canal de comunicación o negociación que busca destrabar la compleja situación política y económica de Venezuela. Sin embargo, la naturaleza exacta de estos acuerdos o entendimientos permanece en la esfera de la especulación, dada la discreción con la que se manejaron los eventos desde el lado venezolano.
Un Futuro Incierto en las Relaciones Bilaterales
Los acontecimientos del pasado sábado en Caracas representan un hito en las relaciones entre Venezuela y Estados Unidos. Marcan un notable alejamiento de las confrontaciones retóricas y las tensiones diplomáticas que han caracterizado la interacción entre ambos países durante años. La visible presencia militar estadounidense y las confirmadas reuniones de alto nivel sugieren una nueva fase de relacionamiento, que podría ir más allá de la mera distensión y adentrarse en áreas de cooperación o negociación estratégica.
La ausencia de una explicación oficial detallada por parte del gobierno venezolano sobre estos eventos ha dejado un vacío informativo que ha sido llenado por diversas interpretaciones. Este episodio invita a una reevaluación de las percepciones sobre la soberanía, la autonomía y la dirección futura de la política exterior venezolana. El contraste entre la retórica histórica y las acciones recientes plantea la pregunta de si el país está entrando en una era de pragmatismo diplomático, redefiniendo sus alianzas y su postura en el escenario internacional. Las implicaciones de estos movimientos militares y diplomáticos probablemente se sentirán en el panorama político venezolano y en sus relaciones internacionales en los próximos meses.