De Gazprombank a Trump: las conexiones de Alejandro Betancourt
Un informe elaborado por investigadores venezolanos radicados en Washington y divulgado por el diario español ABC reconstruye los vínculos financieros que Alejandro Betancourt mantuvo durante años con entidades relacionadas con el Estado ruso. La relación adquirió relevancia por el nuevo papel que el empresario desempeña en el negocio petrolero venezolano. Betancourt es uno de los
Un informe elaborado por investigadores venezolanos establecidos en Washington, difundido por el diario español ABC, expone la trayectoria financiera de Alejandro Betancourt y sus nexos históricos con corporaciones controladas por el Estado ruso. El documento detalla cómo estas relaciones del pasado convergen con su actual participación en la comercialización de crudo entre Venezuela y Estados Unidos, donde figura como un actor relevante a través de la firma North American Blue Energy Partners (NABEP). Esta reactivación comercial ocurre en un contexto de reorganización de las operaciones petroleras en el país suramericano.
La estructura financiera con Gazprombank y los orígenes en el Lago de Maracaibo
El ingreso de Alejandro Betancourt al sector petrolero venezolano se remonta a más de una década, tras su participación previa en proyectos de infraestructura eléctrica durante la administración de Hugo Chávez. De acuerdo con las investigaciones difundidas por ABC, la plataforma operativa utilizada para acceder al negocio de los hidrocarburos estuvo estrechamente vinculada a Gazprombank, una entidad financiera rusa bajo el control estatal que posteriormente recibió sanciones por parte del gobierno de Estados Unidos.
La alianza se materializó mediante la sociedad Gazprombank Latin America Ventures BV, una entidad jurídica registrada en los Países Bajos. A través de este vehículo financiero, se estructuró una participación del 40% en Petrozamora, una empresa mixta constituida en sociedad con la estatal Petróleos de Venezuela (Pdvsa) para la explotación de yacimientos petrolíferos en la cuenca del Lago de Maracaibo, específicamente en el estado Zulia.
Los documentos analizados por los investigadores también vinculan a Betancourt con Derwick Oil & Gas Corporation, una firma constituida en Barbados. Según los reportes citados, esta corporación terminó integrada en los esquemas de inversión diseñados por Gazprombank. Por su parte, la organización no gubernamental Transparencia Venezuela determinó en sus informes que Betancourt operaba y comercializaba crudo en territorio zuliano desde el año 2013 utilizando la estructura de Gazprombank Latin America Ventures. Las indagaciones de esta organización señalan que tanto la entidad financiera rusa como Derwick Oil & Gas fueron las piezas clave en la arquitectura corporativa que facilitó el ingreso del empresario a Petrozamora.
El origen de esta relación con el sector público venezolano se remonta a la crisis del sistema eléctrico nacional en 2010. En ese período, la empresa Derwick Associates obtuvo múltiples contratos estatales para la instalación de turbinas y plantas de generación termoeléctrica. De acuerdo con informes internos de la entidad financiera suiza Compagnie Bancaire Helvetique (CBH) fechados en 2013, la posterior adjudicación de los campos petroleros de Petrozamora a las firmas asociadas con Betancourt estuvo directamente relacionada con los servicios y gestiones que el grupo empresarial había ejecutado previamente en el área eléctrica.
Cabildeo político y gestiones de influencia entre Washington y Moscú
La trayectoria de Betancourt no se ha limitado a la estructuración de consorcios financieros, sino que ha incluido gestiones de alto nivel en las capitales de Estados Unidos y Rusia. En el año 2017, la empresa de anteojos de sol Hawkers, de la cual Betancourt es inversionista, contrató los servicios de la firma de cabildeo Ballard Partners. En esa compañía trabajaba Susie Wiles, quien posteriormente fue designada como jefa de Gabinete de la Casa Blanca en la administración estadounidense.
Dos años después, en 2019, el empresario contrató de manera directa al exalcalde de Nueva York, Rudy Giuliani. El propósito de esta contratación, según los datos publicados por el diario ABC, era contar con representación legal ante el Departamento de Justicia de los Estados Unidos en el contexto de las investigaciones federales que se desarrollaban en su contra.
Paralelamente, durante la crisis política venezolana del año 2019, Betancourt intentó ejercer un rol de intermediación diplomática indirecta. Utilizando sus contactos en los círculos financieros y gubernamentales de Moscú, presentó ante las autoridades de la Federación de Rusia una propuesta formulada por sectores de la oposición venezolana. El planteamiento buscaba convencer al gobierno ruso de retirar el apoyo político y económico a la administración de Nicolás Maduro. No obstante, las gestiones diplomáticas no prosperaron, lo que coincidió con la pérdida temporal de su participación accionaria en los activos de la empresa mixta Petrozamora.
El retorno a Petrozamora y la alianza con capital estadounidense
Tras varios años de repliegue en el mercado local, Betancourt concretó su regreso al negocio de los hidrocarburos en Venezuela en el año 2024. Esta nueva etapa se desarrolló en alianza con el empresario estadounidense Harry Sargeant III. Ambos unieron capitales e intereses en la firma North American Blue Energy Partners (NABEP).
En abril de 2024, en un contexto de flexibilización y emisión de licencias específicas, NABEP suscribió un Contrato de Participación Productiva (CPP) con Pdvsa. Este acuerdo otorgó a la compañía el derecho de operar y gestionar los activos de producción que anteriormente pertenecían a Petrozamora. Según los registros de Transparencia Venezuela, luego de que Sargeant obtuviera la adjudicación de los campos, Betancourt hizo valer sus derechos y reclamos como antiguo socio minoritario de la operación original para reincorporarse formalmente al consorcio.
La reactivación de los campos petroleros bajo la dirección de NABEP provocó un incremento notable en los volúmenes de extracción de crudo. Diversas investigaciones del sector energético señalan que la producción en las áreas operadas por la compañía pasó de un promedio de 20,000 barriles diarios a una cifra cercana a los 200,000 barriles por día. Este incremento operativo consolidó a NABEP como uno de los actores privados con mayor volumen de producción en el actual esquema de asociaciones de la industria petrolera venezolana.
Investigaciones judiciales activas y posición de la defensa
A pesar de su consolidación comercial en la industria energética, las actividades financieras de Alejandro Betancourt continúan bajo evaluación por parte de distintas jurisdicciones europeas. En la actualidad, el empresario es objeto de investigaciones formales por presunto lavado de dinero en la Audiencia Nacional de España. Asimismo, la Fiscalía de Zúrich, en Suiza, mantiene abiertos expedientes de indagación sobre el origen y movimiento de sus fondos en el sistema bancario de ese país.
En el ámbito de la justicia estadounidense, los informes señalan que Betancourt no enfrenta acusaciones ni imputaciones formales ante los tribunales federales de esa nación, a pesar de las investigaciones previas que motivaron la contratación de asesores legales en Washington.
Ante los señalamientos acumulados en los informes de los investigadores en Washington y las publicaciones de Transparencia Venezuela, que incluyen un reporte detallado proyectado en sus análisis de gestión, los representantes legales de Alejandro Betancourt han rechazado las acusaciones de irregularidades. La defensa sostiene de manera sistemática que todas las operaciones comerciales, contratos eléctricos, transacciones petroleras y adquisiciones de activos financieros se han realizado bajo el estricto cumplimiento de las normativas legales vigentes y que el patrimonio del empresario proviene de actividades lícitas y auditables.