Cómo se vive vulnerable ante las lluvias 

Cómo se vive vulnerable ante las lluvias 

Pese a que las lluvias son predecibles, cada año en Venezuela se producen estragos por los eventos de la naturaleza. Las autoridades tienen la costumbre de reaccionar, algunas veces con acción retardada, y casi nunca prevenir.   A Ricardo lo agarró el “palo de agua” el pasado sábado 22 de agosto tomándose un café en la

Redacción Libertad VZLA
Por

Redacción Libertad VZLA

Equipo editorial4 sept. 2026

Las precipitaciones registradas en Venezuela durante los meses de agosto y septiembre han vuelto a exponer la vulnerabilidad de la infraestructura nacional y la falta de políticas de prevención por parte del Estado. A pesar de que los ciclos de lluvias corresponden a fenómenos estacionales previsibles, la respuesta gubernamental continúa centrada en la reacción posterior a los desastres antes que en la mitigación de riesgos. Esta situación ha dejado un saldo de pérdidas materiales, colapso de servicios públicos y víctimas mortales en distintas regiones del país, según reportes de comunidades afectadas y evaluaciones de especialistas en la materia.

El impacto de las crecidas en la región central

El pasado 22 de agosto, un intenso aguacero evidenció la fragilidad de la red de drenajes en el área metropolitana de Caracas y sus zonas adyacentes. De acuerdo con un reporte del portal web Runrun.es, el desbordamiento del río Valle generó situaciones de emergencia en la autopista Valle-Coche, donde al menos sesenta vehículos quedaron atrapados por la corriente, según los datos suministrados en su momento por el jefe de gobierno del Distrito Capital, Nahun Fernández. El aumento del caudal también afectó a sectores como Los Símbolos, La Vega y Coche, mientras que el río Guaire alcanzó niveles cercanos al desborde total.

Las consecuencias de este evento meteorológico no se limitaron a daños materiales. En el sector de La Rinconada, detrás del estadio Monumental, una mujer y su hijo perdieron la vida al caer en una alcantarilla tras perder el control de la motocicleta en la que se trasladaban. Asimismo, el colapso de los servicios públicos se agudizó en las zonas afectadas. Ricardo, un residente de la zona de El Valle entrevistado por Runrun.es, relató que debió hospedarse en un hotel debido a que las inundaciones le impidieron llegar a su hogar, y añadió que días antes un transformador eléctrico explotó tras lluvias de menor intensidad, dejando a su comunidad sin suministro eléctrico durante casi una semana.

La inestabilidad climática también afectó a los estados Miranda y Aragua, registrándose al menos cuatro fallecimientos adicionales en estas entidades. En Los Teques, capital mirandina, una pareja falleció luego de que el vehículo en el que viajaban fuera arrastrado por la corriente de agua. Por su parte, en el estado Aragua, el alcalde del municipio José Félix Ribas, Juan Carlos Sánchez, confirmó la desaparición de dos personas debido al incremento del caudal del río Aragua. De acuerdo con la información difundida por el Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología (Inameh), estas precipitaciones fueron originadas por el paso de la onda tropical número 40, la cual interactuó con la zona de convergencia intertropical. Ante esta coyuntura, la vicepresidenta del gobierno de Nicolás Maduro, Delcy Rodríguez, anunció a través de la señal de Venezolana de Televisión (VTV) la activación del sistema de Protección Civil, aunque omitió ofrecer un balance detallado de los daños materiales y humanos.

Afectaciones en el occidente y centro-occidente del país

La vulnerabilidad ante las lluvias se extiende a lo largo del territorio nacional. El 3 de septiembre, el estado Lara experimentó los efectos de la inestabilidad atmosférica. Según información publicada por el diario El Impulso, el desbordamiento de una quebrada en el sector La Montañita del municipio Palavecino inundó diversas vías públicas. Además, habitantes de Barquisimeto reportaron la formación de una tromba marina en el cielo y la caída de al menos 16 árboles en los municipios Iribarren y Palavecino, varios de los cuales colapsaron sobre el tendido eléctrico, interrumpiendo el servicio de energía.

Testimonios recogidos en la entidad larense reflejan la preocupación de los ciudadanos. Airevlis Medina, residente de Barquisimeto, explicó a Runrun.es que en la quinta etapa de la urbanización Valle Hondo una palmera derribó el cableado eléctrico, mientras que en la avenida Lara las raíces de un árbol levantaron la acera. Medina también señaló que la fuerza de los vientos desprendió las tapas de los tanques de agua en varios hogares de la zona.

En entidades vecinas como Yaracuy y Falcón, la falta de mantenimiento vial e hidráulico agrava los efectos de las lluvias. Eglée Ruiz, habitante de Yaritagua en el estado Yaracuy, denunció que las precipitaciones ensancharon una fosa ubicada cerca del Liceo Cocorote, un problema de infraestructura que tiene más de un año sin ser atendido por las autoridades locales. En Coro, estado Falcón, Ignacio Sarmiento describió un panorama similar al señalar que, aunque la pluviosidad en la zona suele ser baja, cualquier precipitación provoca el anegamiento de las calles debido a la ausencia de desagües adecuados, lo que se traduce de inmediato en fallas eléctricas y en la posterior proliferación de vectores de enfermedades como los zancudos.

Datos meteorológicos frente a la realidad estructural

El contraste entre la cantidad de agua caída y los daños ocasionados pone de manifiesto que el problema principal no radica en la severidad inusual de las lluvias, sino en el deterioro de la infraestructura urbana. Datos de la estación meteorológica de la Universidad Central de Venezuela (UCV) revelan que el mes de agosto registró una precipitación acumulada de 110,4 milímetros de agua por metro cuadrado, una cifra que se ubica dentro de los promedios normales para esa época del año. A pesar de ser un período estándar, el balance incluyó inundaciones, pérdidas de vidas humanas, deslizamientos de tierra y viviendas afectadas.

Para el mes de septiembre, las proyecciones de la estación meteorológica de la UCV señalan que históricamente es uno de los lapsos con mayor acumulación de lluvias en el año, estimando entre 22 y 24 días de precipitaciones variables a nivel nacional. Los especialistas prevén que los registros de este mes oscilen entre los 100 y 125 milímetros de agua, manteniéndose cerca del promedio histórico de 116,3 milímetros. Este escenario está influenciado por el tránsito continuo de ondas tropicales y la incidencia de patrones climáticos globales como el fenómeno de El Niño.

La ausencia de prevención y planificación urbana

Diversos actores sociales y técnicos coinciden en que la recurrencia de estas emergencias responde a la falta de mantenimiento preventivo en cauces y sistemas de drenaje. El exconcejal Jesús Armas denunció que la Alcaldía de Caracas no atendió las advertencias previas sobre la necesidad de limpiar las quebradas de la ciudad antes del inicio de la temporada de lluvias. Armas puntualizó que el sector Los Cangilones, en la parroquia La Vega, quedó nuevamente expuesto debido a la falta de obras públicas preventivas, argumentando que la gestión metropolitana requiere de criterios técnicos de ingeniería y no de medidas improvisadas de última hora.

Por su parte, el expresidente de la hidrológica estatal Hidrocapital, José María De Viana, contrastó la situación de Venezuela con la de países que poseen una cultura de prevención consolidada. De Viana citó el caso de Japón, donde a pesar de registrarse entre 30 y 40 deslizamientos de tierra anuales, las tasas de mortalidad son prácticamente nulas debido a la aplicación rigurosa de correctivos de ingeniería y planificación. El experto sostuvo que la mayoría de los siniestros viales y estructurales asociados a las lluvias en el territorio nacional son evitables, puesto que el comportamiento de las precipitaciones responde a patrones estadísticos predecibles que permiten diseñar obras civiles capaces de soportar los caudales estacionales.

La falta de inversión sostenida en la canalización de ríos, la limpieza de quebradas y la actualización de los sistemas de alcantarillado mantiene a las poblaciones vulnerables en un estado de riesgo latente cada vez que se desarrolla una onda tropical sobre el territorio venezolano. Sin un cambio en la política de gestión de desastres que priorice la ingeniería preventiva sobre la asistencia de emergencia, las temporadas de lluvias seguirán traduciéndose en emergencias evitables para los ciudadanos.

Comentarios de la comunidad

Inicia sesión para comentar y sumarte a la conversación.

Cargando comentarios…

Más en Investigación