Claves | Cómo Marco Rubio tutela a Venezuela desde la Casa Blanca

Claves | Cómo Marco Rubio tutela a Venezuela desde la Casa Blanca

El 11 de julio de 2026, los periodistas Tyler Pager y Anatoly Kurmanaev reportaron para el medio estadounidense The New York Times (NYT) sobre el tutelaje del gabinete de Donald Trump, actual presidente de Estados Unidos, al interinato venezolano presidido por Delcy Rodríguez desde el 3 de enero de 2026, cuando detuvieron a Nicolás Maduro

Redacción Libertad VZLA
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Equipo editorial11 jul. 2026

El 11 de julio de 2026, el medio estadounidense The New York Times (NYT) publicó un reportaje de Tyler Pager y Anatoly Kurmanaev que detallaba la influencia de la administración de Donald Trump, actual presidente de Estados Unidos, sobre el gobierno interino de Venezuela, liderado por Delcy Rodríguez desde el 3 de enero de 2026. Esta fecha coincide con la detención de Nicolás Maduro y Cilia Flores, figuras prominentes del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV). Según la publicación del NYT, el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, ha asumido un rol preponderante en la dirección de asuntos venezolanos, una posición que el medio comparó con la de L. Paul Bremer III en Irak durante la ocupación estadounidense en 2003.

Control sobre las finanzas y la política

La relación entre Marco Rubio y Delcy Rodríguez se gestiona a través de la mensajería digital WhatsApp, con fuentes anónimas citadas por el NYT para evitar posibles represalias de ambos gobiernos. A pesar de una comunicación constante, el objetivo central de la administración Trump, según lo reportado, es el desmantelamiento del chavismo en el poder venezolano. El NYT describió esta interacción no como una alianza, sino como una manifestación del poder estadounidense, donde prevalece la lógica de "el ganador se lo lleva todo", sin consideración por la soberanía o el derecho internacional.

La influencia de Rubio se extiende al fortalecimiento del liderazgo interino de Rodríguez, particularmente después de los sismos registrados en Venezuela el 24 de junio. Las fuentes del NYT indicaron que la reconstrucción del país responde al interés inicial de Trump de reintegrar a Venezuela en el mercado petrolero, buscando un beneficio para Estados Unidos.

El Departamento del Tesoro de Estados Unidos administra los ingresos generados por las exportaciones venezolanas, según el NYT. Estos fondos son distribuidos "gradualmente" a los bancos venezolanos. El reportaje de Pager y Kurmanaev señaló que la tutela de Rubio llega al punto de determinar el destino específico de estos recursos. Este sistema, de acuerdo con el NYT, ha contribuido a contener esquemas de corrupción en Venezuela y ha permitido al gobierno venezolano recibir ingresos bajo la protección del Tesoro estadounidense, evitando el acoso de acreedores por una deuda impaga estimada en 240.000 millones de dólares, según una estimación del 24 de junio del medio estadounidense The Financial Times. Gran parte de esta deuda, según la ONG Transparencia Venezuela, corresponde a la morosidad ante acreedores de las empresas mixtas de PDVSA, la compañía petrolera estatal.

El control sobre el flujo de dinero venezolano otorga a Rubio una ventaja significativa sobre la administración de Rodríguez, que depende de las exportaciones petroleras para cubrir gastos públicos y gestionar la economía nacional. Rubio también ejerce autoridad sobre la aplicación de las sanciones económicas impuestas por el gobierno estadounidense a miembros del PSUV desde 2015, decidiendo quién puede establecer relaciones comerciales con Venezuela y bajo qué términos se desarrollará la relación con Rodríguez.

Negociación inicial y purga institucional

Según fuentes consultadas por el NYT, horas después de la detención de Maduro y Flores, Marco Rubio contactó a Delcy Rodríguez. Le presentó dos opciones: colaborar con Estados Unidos para la restitución de la democracia en Venezuela o enfrentar un ataque estratégico a la infraestructura gubernamental y militar venezolana, controlada por el PSUV. Rodríguez optó por la negociación, afirmando que haría "lo necesario para hacer a Venezuela grande de nuevo", en alusión a la campaña política de Trump.

Una de las primeras directrices de Rubio fue la remoción de familiares de Nicolás Maduro y Cilia Flores de la administración pública venezolana. Un reportaje de Runrun.es había documentado previamente la extensión del nepotismo de la familia Maduro-Flores en diversas instituciones públicas, mientras que la influencia de Diosdado Cabello, actual ministro de Interior, Justicia y Paz y considerado la segunda figura del PSUV, había crecido en alcaldías y gobernaciones del país.

El NYT reseñó que, si bien los venezolanos experimentaron un "alivio político" tras la caída de Maduro, observaron con "recelo" la alianza entre la administración de Trump y "la mayoría de los principales ejecutores" del PSUV. A pesar de que la inflación ha disminuido, sigue siendo la más alta a nivel global, y la moneda nacional continúa devaluándose. Millones de personas demandan nuevas elecciones, ejerciendo presión sobre Rubio para que vaya más allá de los acuerdos económicos e impulse un cambio político. Los inversionistas, por su parte, muestran reticencia a inyectar capital en un sistema político y económico que, a su juicio, podría colapsar.

A pesar de las discusiones internas en el gabinete de Trump sobre la gestión y el ritmo de la transición democrática en Venezuela, Rubio ha afirmado que Delcy Rodríguez ha "seguido casi todas las órdenes" asignadas, particularmente aquellas relacionadas con las finanzas del país.

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