Riesgos y la necesidad de información pública
El director de Sustentabilidad Ambiental de la UCAB ha alertado sobre los peligros asociados a la acumulación de escombros y a su disposición en vertederos improvisados. Benítez destacó que la presencia de personas buscando objetos entre los residuos en las zonas de demolición constituye un riesgo directo de contaminación y un peligro para la seguridad ciudadana, según testimonios recabados. Ante esta situación, el especialista ha insistido en la responsabilidad del Estado de proporcionar información detallada y accesible sobre el destino final de los materiales, los métodos de reciclaje empleados, la identidad de los expertos involucrados y los protocolos de seguridad aplicados en las áreas impactadas. Estas preguntas, planteadas por Benítez, buscan garantizar la rendición de cuentas y la protección de la población.
Además, Benítez señaló que edificaciones como galpones industriales y grandes talleres afectados por los sismos requieren evaluaciones técnicas exhaustivas antes de cualquier intervención. La razón radica en la potencial presencia de sustancias peligrosas que podrían agravar la contaminación o representar riesgos adicionales para los trabajadores y la comunidad. Si bien el Gobierno ha anunciado la existencia de un plan para el manejo de los escombros, Benítez ha expresado que persiste una falta de transparencia en lo referente a su ejecución y los detalles operativos. Esta opacidad obstaculiza la supervisión ciudadana y la verificación de que los procedimientos se ajustan a las mejores prácticas ambientales y de seguridad.
Desafío logístico y normativa internacional
Venezuela posee antecedentes en el reciclaje de escombros derivados de desastres y demoliciones previas. Sin embargo, Benítez advirtió que el volumen de residuos generados por los recientes terremotos representa un desafío logístico de una magnitud sin precedentes para el país. Para abordar esta situación, el experto hizo referencia a las normativas internacionales sobre manejo de residuos de construcción, las cuales contemplan la creación de centros temporales de acopio. Estos centros deben contar con condiciones técnicas específicas para clasificar, almacenar y procesar los materiales antes de su disposición final o su eventual reutilización. La implementación de tales infraestructuras es fundamental para asegurar un manejo adecuado y evitar impactos negativos a largo plazo en el ambiente.
Durante la entrevista, Luis Ernesto Blanco se refirió a las denuncias sobre un supuesto vertido de escombros al mar, una afirmación que ha sido negada por las autoridades estatales. En este contexto, Benítez reiteró la importancia de que el Estado informe con claridad y de manera oficial sobre el destino final de todos los residuos y los protocolos que se han aplicado en las labores de limpieza y reconstrucción. La falta de comunicación transparente en este punto alimenta la incertidumbre y dificulta la confianza pública en la gestión de la emergencia.
Beneficios de una gestión adecuada
El experto de la UCAB subrayó que una ejecución correcta de las labores de recuperación en las zonas afectadas no solo mitigaría los riesgos ambientales y sanitarios inherentes a la acumulación de escombros. Adicionalmente, Benítez visualiza este proceso como una oportunidad para la creación de empleo y el desarrollo de un modelo de reconstrucción más sostenible. Una gestión eficiente y transparente de los residuos podría impulsar la economía local mediante la valorización de materiales, la formación de mano de obra especializada en reciclaje y la implementación de proyectos de infraestructura resilientes. Esto implicaría una visión integral que trascienda la urgencia de la limpieza, proyectando un impacto positivo a largo plazo en el bienestar de las comunidades y la salud del ecosistema. La aplicación de criterios de sostenibilidad en cada etapa de la recuperación es, por tanto, una inversión en el futuro de las áreas afectadas.