“¿A qué le tienen miedo?”: Henry Alviarez llamó a legalizar a Vente Venezuela
El coordinador nacional de Vente Venezuela, Henry Alviarez, exhortó a las autoridades a devolver las tarjetas electorales a los partidos políticos intervenidos y a que se legalice la organización política a la que pertenece. “¿A qué le tienen miedo? Ellos no llegan ni a 20… Hoy somos el primer partido del país. Organizado, disciplinado, con […]
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Runrun.es
7 jun. 2026
La Batalla por el Espacio Democrático: Vente Venezuela Exige Legalización en un Clima de Asfixia Política
Henry Alviarez, coordinador nacional de Vente Venezuela, ha lanzado un vehemente y desafiante llamado a las autoridades venezolanas, urgiéndolas a restablecer la legalidad de su partido y la de otras organizaciones políticas intervenidas, en un gesto que subraya la persistente asfixia del espacio democrático en el país. En un contexto de creciente descontento y movilización de la oposición, el dirigente cuestionó la aparente renuencia del gobierno a permitir la plena participación política, preguntándose retóricamente: "¿A qué le tienen miedo?".
La demanda de Alviarez no es un mero formalismo. Representa una denuncia directa contra un sistema que, según observadores nacionales e internacionales, ha instrumentalizado las instituciones judiciales y electorales para marginalizar a la disidencia y moldear el panorama político a su conveniencia. La intervención de partidos políticos, la inhabilitación de líderes y la creación de un Consejo Nacional Electoral (CNE) percibido como parcializado, son prácticas recurrentes que han erosionado la confianza en los procesos electorales y han provocado una profunda crisis de representatividad.
La Intervención de Partidos: Una Estrategia de Control Político
Desde hace años, Venezuela ha sido testigo de una sistemática estrategia de intervención judicial sobre partidos políticos. Decisiones del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) han disuelto directivas legítimamente constituidas, designando en su lugar juntas ad hoc conformadas por figuras afines al oficialismo o a sectores de la oposición que no gozan de reconocimiento popular. Este modus operandi ha afectado a organizaciones de diversas tendencias, desde partidos históricos como Acción Democrática o COPEI, hasta formaciones más recientes. El efecto es claro: despojar a los partidos de su autonomía, fragmentar la oposición y, en última instancia, controlar las opciones electorales que se presentan al electorado.
Vente Venezuela, la organización de Alviarez y María Corina Machado, ha operado en los márgenes de este sistema, sin una tarjeta electoral reconocida formalmente, lo que complica su participación directa en los comicios y su visibilidad en un entorno mediático ya de por sí restrictivo. La exigencia de Alviarez, al pedir la "devolución de las tarjetas electorales" y la "legalización" de su partido, apunta directamente a esta anomalía democrática, donde la inscripción y el reconocimiento de una fuerza política dependen más de la voluntad del poder establecido que del cumplimiento de requisitos legales transparentes.
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La Audacia de la Afirmación: "Somos el Primer Partido del País"
En su intervención en La Guaira, Alviarez no solo exigió la legalización, sino que lanzó una audaz afirmación: "Ellos no llegan ni a 20… Hoy somos el primer partido del país. Organizado, disciplinado, con una línea de pensamiento y un liderazgo claro". Esta declaración, aunque cargada de retórica política, resuena en un momento donde la popularidad del gobierno ha sido objeto de constante debate y donde la oposición tradicional ha luchado por consolidar un liderazgo unificado y convincente.
La capacidad de Vente Venezuela para movilizar a sus seguidores en varios estados del país, incluyendo Caracas, Anzoátegui, Apure, Carabobo, Sucre y Zulia, como se evidenció este fin de semana, sugiere un nivel de organización y alcance que el partido busca capitalizar. En un escenario de encuestas limitadas y poco fiables, la percepción de "ser el primer partido" se construye a través de la presencia en la calle y la adhesión a un discurso firme y confrontativo, que muchos venezolanos ven como la única vía para enfrentar al actual gobierno. Sin embargo, la verificación independiente de tales aseveraciones sobre la fuerza electoral es sumamente difícil en la Venezuela actual, donde la opacidad y la polarización sesgan cualquier intento de medición objetiva.
Más Allá de lo Partidista: La Lucha por la Ciudadanía
Alviarez enfatizó que "esta lucha trasciende a los partidos", instando a los seguidores de Vente Venezuela no solo a organizarse de cara a futuros eventos electorales, sino también a prepararse para "dar respuesta a las necesidades de la población, especialmente a quienes están en situación de pobreza extrema". Esta visión amplía el alcance de la acción política más allá de la contienda electoral, proponiendo un compromiso con las urgencias sociales que aquejan a la mayoría de los venezolanos.
La crisis económica y social de Venezuela ha sumido a millones en la pobreza, la inseguridad alimentaria y la precariedad de los servicios básicos. En este contexto, cualquier propuesta política que no aborde de manera frontal y creíble estas realidades corre el riesgo de ser percibida como desconectada. El llamado a la organización comunitaria y a la atención de los más vulnerables busca conectar la agenda política de Vente Venezuela con las preocupaciones cotidianas de la ciudadanía, intentando construir una base de apoyo más allá de las fronteras partidistas tradicionales.
El Rol de la Juventud y el Entorno Hostil para la Prensa
Un componente central del mensaje de Alviarez fue dirigido a la juventud: "por ustedes no podemos fracasar. Ustedes son los que nos sostienen, son los que nos inspiran". Este reconocimiento a la generación más joven es vital en un país donde la migración masiva ha diezmado la población joven y donde aquellos que permanecen a menudo se sienten sin futuro ni oportunidades. Rescatar la esperanza y la participación de la juventud es un desafío monumental para cualquier fuerza política que aspire a un cambio.
Paradójicamente, la difusión de este tipo de mensajes políticos y la información sobre las movilizaciones opositoras se produce en un entorno calificado por organizaciones de derechos humanos y gremios periodísticos como "hostil para la prensa". En Venezuela, "decenas de instrumentos jurídicos" como las leyes "contra el odio", "contra el fascismo" y "contra el bloqueo" han sido utilizadas para criminalizar la expresión, silenciar a los medios independientes y castigar la difusión de informaciones críticas. Esta realidad impone severas amenazas y límites a la divulgación periodística, haciendo que cada reporte sobre la disidencia sea un acto de resistencia en sí mismo. La información, en este contexto, no es solo un derecho, sino una herramienta de lucha por la transparencia y la democracia.
Un Horizonte de Incertidumbre y Resistencia
El llamado de Henry Alviarez a la legalización de Vente Venezuela y otras organizaciones intervenidas, enmarcado en una retórica de desafío y autoafirmación, pone de manifiesto la profunda crisis institucional y democrática que vive Venezuela. Mientras el gobierno parece aferrarse a mecanismos de control político y electoral, la oposición radicalizada, representada por Vente Venezuela, busca consolidar su base social y política, desafiando la narrativa oficial y exigiendo un espacio para la verdadera contienda democrática.
La capacidad de estas fuerzas para traducir su movilización en cambios concretos dependerá no solo de su persistencia, sino también de la evolución del panorama político interno, la presión internacional y, fundamentalmente, la voluntad de un electorado exhausto que anhela soluciones reales a sus problemas más apremiantes. En este pulso constante por el espacio cívico, cada declaración y cada movilización se convierte en un recordatorio de que la lucha por la democracia en Venezuela sigue siendo una tarea ardua y llena de obstáculos.