SOS Orinoco exigió fijar fecha para misión de Unesco en Canaima por severos daños tras minería ilegal
SOS Orinoco pidió que las autoridades del régimen chavista, establezcan de inmediato una fecha para la misión de seguimiento de la Unesco al Parque
La organización no gubernamental SOS Orinoco solicitó formalmente a las autoridades del gobierno venezolano la fijación de una fecha inmediata para recibir a la misión de seguimiento reactivo de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) en el Parque Nacional Canaima. Esta petición responde a las denuncias sobre el deterioro ambiental en el área protegida, caracterizado por la práctica de la minería ilegal, el uso de mercurio y la ausencia de políticas de control estatal. El planteamiento se realizó públicamente en el contexto de las reuniones internacionales dedicadas a la preservación de los patrimonios de la humanidad.
El escenario de la demanda en el Comité del Patrimonio Mundial
La petición de la organización civil se difundió públicamente durante el desarrollo de la cuadragésima octava sesión del Comité del Patrimonio Mundial de la Unesco, un evento internacional que se celebra en la ciudad de Busan, en Corea del Sur. De acuerdo con las publicaciones emitidas por SOS Orinoco en sus canales oficiales, el cuarto día de deliberaciones de este comité fue el espacio elegido para visibilizar la situación de Canaima ante la comunidad internacional y los representantes de diversos países.
SOS Orinoco, una agrupación que se dedica desde el año 2018 a la documentación y el estudio de las condiciones socioambientales en las regiones de la Amazonía, la Orinoquía y la Guayana venezolana, utilizó esta plataforma para señalar que el parque nacional requiere una evaluación técnica urgente. La organización sostiene que el estatus de Canaima como sitio de patrimonio mundial demanda una supervisión constante, especialmente cuando existen reportes de actividades extractivas prohibidas dentro de sus límites territoriales.
El exhorto de la entidad ambientalista estuvo dirigido de manera directa a la vicepresidenta de la República, Delcy Rodríguez, y a las autoridades que dirigen el Ministerio del Ecosocialismo. A través de este emplazamiento, se busca que las instituciones del Estado respondan formalmente a los requerimientos del organismo internacional y faciliten los canales diplomáticos y logísticos necesarios para el ingreso de los técnicos de la Unesco al territorio venezolano.
El historial de postergaciones de la inspección técnica
La visita de la delegación de la Unesco a Venezuela no constituye un requerimiento nuevo, sino un compromiso técnico que acumula varios años de retraso. Según los registros históricos presentados por SOS Orinoco, la misión de seguimiento reactivo del organismo internacional había sido acordada y planificada originalmente para llevarse a cabo en septiembre del año 2022. Sin embargo, dicha inspección fue suspendida por decisión unilateral de las autoridades venezolanas poco antes de la fecha prevista para su ejecución.
En el momento de la cancelación del viaje en 2022, los representantes gubernamentales asumieron el compromiso de reprogramar la visita y establecer un nuevo cronograma de trabajo conjunto con los especialistas de las Naciones Unidas. A pesar de esta promesa inicial, la organización ambientalista denuncia que han transcurrido cuatro años desde las primeras gestiones formales sin que el Estado venezolano haya concretado un día específico para recibir a la comitiva técnica, ignorando de manera sistemática las reiteradas solicitudes enviadas por la secretaría de la Unesco.
La falta de concreción de esta agenda de trabajo impide que los expertos internacionales puedan constatar de forma directa las condiciones de preservación del parque. Para SOS Orinoco, la dilación en el otorgamiento de los permisos de ingreso representa un obstáculo para la transparencia en la gestión ambiental y limita la posibilidad de diseñar planes de contingencia conjuntos que ayuden a mitigar los daños causados por la minería en la región de la Guayana venezolana.
Las variables del impacto ambiental en el parque nacional
La urgencia expresada por los defensores del medio ambiente se fundamenta en el avance progresivo de actividades que comprometen la integridad ecológica de Canaima. De acuerdo con los informes de SOS Orinoco, el parque nacional se encuentra expuesto a un proceso de degradación severo que la organización define como un colapso ecológico en desarrollo. Este escenario está determinado principalmente por tres factores críticos: la minería ilegal de oro, la contaminación química de las fuentes de agua y la falta de supervisión por parte de las instituciones competentes.
La minería ilegal, que se realiza mediante el uso de maquinaria hidráulica y la remoción de capas vegetales en áreas protegidas, altera los cursos de los ríos y destruye hábitats que albergan especies endémicas. Este proceso extractivo viene acompañado del uso descontrolado de mercurio, un metal pesado sumamente tóxico que se emplea para amalgamar el oro. La acumulación de mercurio en los sedimentos fluviales no solo afecta la biodiversidad acuática, sino que también ingresa en la cadena alimentaria de las comunidades indígenas que habitan en los sectores adyacentes al parque y que dependen de la pesca para su subsistencia.
El grupo de investigación ambiental apunta que la inacción institucional y la falta de guardaparques equipados para ejercer la soberanía ambiental facilitan la expansión de estas actividades ilícitas. La ausencia de un control territorial efectivo por parte del Ministerio del Ecosocialismo permite que los grupos dedicados a la extracción de minerales operen en zonas de alta sensibilidad ecológica, vulnerando las leyes nacionales y los tratados internacionales de protección ambiental suscritos por la República.
La necesidad de una evaluación técnica e independiente
La realización de la misión de seguimiento reactivo de la Unesco se plantea como la única vía técnica para obtener un diagnóstico independiente sobre el estado de conservación de Canaima. Este tipo de misiones internacionales tiene como propósito evaluar si las características que hicieron al parque merecedor de la distinción de Patrimonio de la Humanidad en el año 1994 se mantienen intactas o si, por el contrario, el sitio califica para ser incluido en la lista de patrimonios en peligro.
SOS Orinoco insiste en que la presencia de los evaluadores de la Unesco en el terreno permitiría identificar con precisión cartográfica y científica las áreas más afectadas por la minería, medir los niveles de contaminación por mercurio en el agua y el suelo, y proponer recomendaciones metodológicas al Estado venezolano para la restauración de los ecosistemas dañados. La evaluación independiente también ofrecería un marco de referencia técnico para que la comunidad científica nacional e internacional pueda colaborar en la recuperación del parque.
El destino del Parque Nacional Canaima, un territorio de más de tres millones de hectáreas que alberga formaciones geológicas únicas como los tepuyes, depende en gran medida de la apertura de los canales de cooperación internacional. La organización ambientalista concluye que la postergación indefinida de la inspección técnica solo prolonga el deterioro de la reserva y debilita la posición de Venezuela ante los convenios globales de conservación de la naturaleza.