Sin respuesta de EE. UU. ni de Delcy Rodríguez: vigilia de familiares de presos políticos en la Embajada suma 45 días
Caracas.- Aunque la respuesta que esperan aún no llega, los familiares de presos políticos que mantienen una vigilia frente a la embajada de Estados Unidos en Caracas desde el 7 de junio resisten. El campamento creció y ni los recientes terremotos ni los aguaceros los hicieron desistir. Ahora colocaron toldos sobre las carpas para protegerse
Los familiares de los presos políticos en Venezuela cumplieron 45 días en vigilia permanente frente a la sede de la Embajada de Estados Unidos en Caracas, ubicada en el sector Valle Arriba. De acuerdo con un reporte del medio digital El Pitazo, el grupo se mantiene apostado en el lugar desde el pasado 7 de junio sin haber recibido hasta el momento una respuesta oficial por parte de la administración de Nicolás Maduro ni de la delegación diplomática estadounidense. La manifestación exige la liberación de 518 personas que, según los registros de las organizaciones defensoras de derechos humanos citados por los manifestantes, permanecen privadas de libertad por motivos políticos en el país.
Las demandas a las autoridades nacionales e internacionales
Durante el desarrollo de la protesta, los familiares han dirigido sus peticiones a actores clave de ambas administraciones. El pasado 16 de julio, los voceros del campamento hicieron un llamado público a Delcy Rodríguez para que proceda con la firma de un decreto de indulto que permita la excarcelación de la totalidad de los detenidos. Según los manifestantes, Rodríguez posee la facultad institucional para viabilizar estas liberaciones.
De manera simultánea, el grupo ha solicitado la intervención de John Barret, encargado de negocios de los Estados Unidos para Venezuela. La petición dirigida al funcionario estadounidense busca que el gobierno norteamericano asuma un rol de mediador en las negociaciones para facilitar la salida de los detenidos. Sin embargo, ninguna de las dos instancias ha emitido un pronunciamiento o establecido un canal de comunicación formal con las familias que pernoctan en la zona.
Resistencia climática y solidaridad frente a la emergencia
El campamento, que ha crecido en estructura desde su instalación a principios de junio, ha debido adaptarse a las condiciones climáticas de la capital venezolana. Los manifestantes incorporaron toldos adicionales sobre sus carpas para resguardarse de las precipitaciones recientes. Asimismo, las familias debieron afrontar los efectos de los sismos registrados en el territorio nacional, los cuales afectaron de manera directa a algunos de los integrantes de la protesta.
La situación de vulnerabilidad se agudizó para varios de los miembros de la vigilia que tienen familiares residenciados en el estado Vargas (La Guaira), zona afectada por los movimientos telúricos. El Pitazo documentó el caso de Jesús Rafael Ramos, un ciudadano recluido en el Fuerte Guaicaipuro cuyo hijo menor de edad falleció recientemente en la entidad costera. Debido a su reclusión, Ramos no recibió la autorización judicial necesaria para asistir al sepelio de su hijo.
Ante las afectaciones sufridas en La Guaira, los integrantes de la vigilia transformaron temporalmente un sector del campamento en un centro de acopio de insumos básicos, según consta en el registro fotográfico de la reportera Glorimar Fernández. Los familiares organizaron la recolección y distribución de alimentos y donativos para las comunidades afectadas, y coordinaron el traslado de un grupo de barberos voluntarios para prestar apoyo a los equipos de rescate que laboran en las zonas de desastre.
La rutina del campamento y las restricciones carcelarias
La dinámica de la protesta varía a lo largo de la semana debido a las obligaciones de asistencia que los familiares mantienen con los privados de libertad. Los días miércoles, la presencia de manifestantes en el campamento de Valle Arriba disminuye significativamente debido a que coincide con las jornadas de visita en los distintos centros de reclusión del país.
Laudelina Romero, madre del detenido Gabriel Barros, explicó a los medios de comunicación que algunos familiares permanecen en el sitio de la vigilia para custodiar las instalaciones mientras otros se trasladan a las cárceles. Romero detalló que las condiciones de visita en recintos como el Centro Penitenciario Rodeo I implican severas restricciones de contacto, permitiendo únicamente encuentros de 20 minutos de duración a través de una estructura de vidrio, sin posibilidad de contacto físico directo.
Este grupo de manifestantes cuenta con un historial previo de protestas prolongadas en el espacio público. Antes de establecerse frente a la legación diplomática norteamericana, los familiares mantuvieron una vigilia similar durante 165 días frente a la sede del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin) en El Helicoide, en el oeste de Caracas. Aquella manifestación concluyó en el mes de mayo, luego de que la administración de Delcy Rodríguez anunciara el cierre de dicho centro de detención preventiva y se ejecutara el traslado de las personas que permanecían recluidas en sus calabozos hacia otros internados judiciales.
Implicaciones políticas y sociales del conflicto
La persistencia de la vigilia pone de manifiesto la parálisis en los canales de negociación humanitaria