"Sigo creyendo que están vivas": Eliézer Alfonzo busca a su familia entre los escombros en La Guaira (VIDEO)
El exgrandeliga venezolano Eliézer Alfonzo mantiene una incansable búsqueda de su esposa, Patricia Ferris Alfonzo (50) y de su hija, Eliannys Patricia Alfonzo (16),
La Guaira, Venezuela – En medio del polvo, el concreto retorcido y la desolación de lo que alguna vez fue el Hotel Edward's, en el estado La Guaira, resuena una voz que se niega a callar, un eco de esperanza obstinada frente a la tragedia. Eliézer Alfonzo, el exgrandeliga venezolano, se ha convertido en el rostro de una búsqueda incansable, un testimonio vivo de la fe que se aferra a la vida en los momentos más oscuros. Desde hace nueve días, sus manos y su corazón excavan entre los escombros, buscando a su esposa, Patricia Ferris Alfonzo, de 50 años, y a su hija, Eliannys Patricia Alfonzo, de 16, desaparecidas tras los devastadores terremotos que sacudieron la costa venezolana el pasado 24 de junio.
"Hasta el último momento, hasta que yo no las tenga en mis manos, sigo creyendo que están vivas", afirma Alfonzo con una convicción que traspasa la pantalla, en un video compartido por la periodista Maryorin Méndez. Su declaración no es solo una expresión de dolor, sino un grito de resistencia que interpela a la naturaleza, a la fatalidad y, en cierto modo, a la capacidad de respuesta de una nación acostumbrada a batallar contra la adversidad.
La esperanza de Alfonzo no es ciega. Se nutre de pequeños milagros, de señales que, para él, son indicios irrefutables de que Patricia y Eliannys aún respiran bajo la mole de concreto. El hallazgo de Mila, la perrita de su hija, y el celular de su esposa entre los escombros del edificio de ocho pisos, han sido para el expelotero destellos de luz en la penumbra. "Gracias a Dios no han dado ningún tipo de olor todavía y, si apareció la perrita de mi hija, yo pienso que ellas dos también están ahí, porque yo sé que mi esposa y mi hija son bastante guerreras", expresa, aferrándose a la fortaleza de sus seres queridos.
Además, los equipos de rescate, incluyendo expertos internacionales como los "Topos" y personal estadounidense, han reportado que los perros de búsqueda continúan marcando posibles señales de vida en la zona. "Han hecho pruebas, han metido caninos, los caninos dan señales de vida. No me cansaré hasta que yo no las tenga en mis manos", reitera Alfonzo, transformando su dolor en una fuente inagotable de energía para seguir adelante.
Una Tragedia que Revive Viejos Fantasmas en la Costa
El relato de Eliézer Alfonzo pinta un cuadro desgarrador de la inmediatez de la tragedia. La familia había viajado a La Guaira para que él participara en un encuentro con su equipo infantil, Los Delfines de La Guaira. Mientras Patricia y Eliannys esperaban en el hotel, él se dirigió al estadio para el juego pautado a las 6:00 p.m. La última conversación con su esposa fue alrededor de las 5:30 p.m., y poco antes del sismo, su hija había enviado un mensaje a una amiga avisando que ya salían rumbo al estadio. "Escuché a mi esposa diciéndole: '¡Apúrate, apúrate!'. Todo sucedió a las 6:05 p.m. No sé todavía si ya habían salido del cuarto", comentó, reviviendo los segundos que cambiaron su vida para siempre.
Esta tragedia, aunque puntual, no es un evento aislado en la memoria colectiva de La Guaira. La historia de esta franja costera venezolana está marcada por la vulnerabilidad ante los fenómenos naturales. La Guaira, y especialmente el antiguo estado Vargas, se encuentra en una zona de alta sismicidad, cercana a la falla de San Sebastián, y su geografía montañosa y escarpada la hace susceptible a deslizamientos de tierra y deslaves. La herida más profunda, el referente ineludible, es la Tragedia de Vargas de 1999, un evento que dejó miles de muertos y desaparecidos, y que transformó irrevocablemente el paisaje y la psique de sus habitantes.
La reciente cadena de terremotos, aunque de menor magnitud en cuanto a las consecuencias generales, ha reabierto viejas cicatrices y ha puesto de manifiesto la constante amenaza que pende sobre la región. Cada temblor, cada edificio colapsado, cada búsqueda entre escombros, evoca el trauma de aquella catástrofe que aún persiste en el imaginario venezolano. La Guaira no solo lucha contra la naturaleza, sino también contra el recuerdo y la necesidad de aprender de un pasado doloroso para construir un futuro más resiliente.
Implicaciones: Entre la Resiliencia Humana y la Capacidad de Respuesta Estatal
La historia de Eliézer Alfonzo va más allá del drama personal; se convierte en un lente a través del cual observar diversas implicaciones: sociales, políticas y económicas, en el contexto de la Venezuela actual.
Implicaciones Sociales: La desesperada búsqueda de Alfonzo ha movilizado no solo a equipos de rescate, sino también a la opinión pública. Su figura, conocida por su trayectoria deportiva, ha amplificado el alcance de la tragedia, generando una ola de solidaridad y empatía. La resiliencia humana, la capacidad de aferrarse a la esperanza contra toda lógica, se manifiesta en cada palabra del exgrandeliga. Sin embargo, también se vislumbra el profundo impacto psicológico en las víctimas, los familiares y los propios rescatistas, quienes se enfrentan día a día a la delgada línea entre la vida y la muerte. La comunidad, en situaciones así, se cohesiona, pero también queda marcada por el trauma colectivo.
Implicaciones Políticas y de Gestión Pública: La capacidad de Eliézer Alfonzo para gestionar "con recursos propios el traslado de maquinaria pesada desde Puerto La Cruz, su ciudad natal, para reforzar las labores de rescate", es un punto que no puede pasarse por alto. "Prácticamente toda la maquinaria que ustedes pueden observar fue traída por mí mismo. Tuve que hacer los llamados a Puerto La Cruz para movilizarla hasta aquí", expresó. Esta declaración, aunque nacida de la urgencia personal, subraya una potencial debilidad en la capacidad de respuesta estatal ante desastres de gran envergadura.
Mientras que la presencia de equipos internacionales (estadounidenses y "Topos") es crucial y bienvenida, la necesidad de que un ciudadano, por más prominente que sea, deba movilizar recursos privados para complementar las labores de rescate oficiales, plantea serias interrogantes sobre la preparación, la dotación de equipos y la coordinación interinstitucional del Estado venezolano en materia de protección civil y gestión de riesgos. ¿Están las instituciones venezolanas debidamente equipadas y coordinadas para enfrentar un escenario de desastre mayor, dada la vulnerabilidad sísmica del país? La historia de Alfonzo sugiere que la iniciativa privada sigue siendo un pilar fundamental, lo que debería impulsar una reflexión profunda sobre la inversión en infraestructura, capacitación y sistemas de alerta temprana. La transparencia en la información y la libertad de prensa son vitales para una evaluación honesta de estas capacidades.
Implicaciones Económicas: Los terremotos, incluso los de impacto localizado, tienen consecuencias económicas significativas. Más allá del costo humano, está el costo de la destrucción de infraestructura como el Hotel Edward's, que representa una pérdida de activos y, potencialmente, de empleos locales. La Guaira, con su vocación turística, depende de la solidez de sus edificaciones. La reconstrucción será costosa y lenta, y recaerá tanto en el Estado como en los afectados. Para las familias, la pérdida de bienes y la necesidad de reubicación representan una carga económica abrumadora, que a menudo se suma a un contexto de dificultades económicas preexistentes en el país.
Un Mensaje de Esperanza y una Llamada a la Conciencia
La historia de Eliézer Alfonzo es un testimonio desgarrador del amor familiar y la resiliencia del espíritu humano. En medio de la devastación, su voz se alza como un faro de esperanza, recordándonos la fragilidad de la vida y la fuerza inquebrantable de la fe. Su incansable búsqueda de Patricia y Eliannys es un recordatorio constante de que, incluso en los momentos más oscuros, la humanidad persiste.
Para "Libertad VZLA", esta noticia no es solo el relato de una tragedia personal, sino una ventana a las realidades de un país que debe seguir aprendiendo de sus vulnerabilidades. Es un llamado a la conciencia sobre la importancia de la prevención, la preparación y la inversión en sistemas de respuesta robustos que minimicen el impacto de los desastres naturales. La valentía de Eliézer Alfonzo nos obliga a mirar más allá de los escombros y a reflexionar sobre las lecciones que, como sociedad, estamos obligados a aprender para proteger a nuestros ciudadanos y construir un futuro más seguro y resiliente para todos los venezolanos. La esperanza de Eliézer, aunque personal, se convierte en un símbolo colectivo de la capacidad de Venezuela para levantarse, una y otra vez, frente a la adversidad.