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Siete fundaciones se unen en función de los niños venezolanos afectados por los terremotos en Venezuela

Siete fundaciones se unen en función de los niños venezolanos afectados por los terremotos en Venezuela

Los terremotos que han impactado a Venezuela han cambiado la vida de miles de familias y colocado a innumerables niños en una situación de

Luis Sambrano
Por

Luis Sambrano

Fundador y editor3 jul. 2026

CARACAS, VENEZUELA. La tierra venezolana ha vuelto a sacudirse, y con ella, las frágiles estructuras de miles de hogares y, lo que es más desgarrador, la estabilidad de innumerables niños y sus familias. Los recientes terremotos que han golpeado el país han desnudado una vez más la extrema vulnerabilidad de una nación ya asediada por años de crisis. En medio de la desolación, sin embargo, surge un faro de esperanza y solidaridad: la iniciativa "Su niñez no se derrumba: Siete fundaciones, un mismo abrazo", una alianza sin precedentes que busca proteger y reconstruir el futuro de la infancia venezolana afectada.

La imagen de un niño de nueve años, Fabio, atrapado durante días bajo los escombros de un edificio derrumbado en Caraballeda, La Guaira, tras el doble terremoto del 24 de junio, es un crudo recordatorio de la magnitud de la tragedia humana que se vive. Esta postal de desesperación, donde rescatistas luchan contra el reloj, encapsula la urgencia de una situación que ha desplazado, traumatizado y despojado a miles de sus pertenencias y, en muchos casos, de su sentido de seguridad. Detrás de cada casa destruida, de cada familia a la intemperie, hay una historia de pérdida, incertidumbre y, para los más pequeños, una interrupción abrupta de su infancia.

Venezuela: Un País en Crisis Crónica, Vulnerable Ante la Catástrofe Natural

Para comprender la trascendencia de esta alianza, es fundamental contextualizar la realidad venezolana. Los terremotos no han golpeado un país en condiciones de normalidad, sino una nación que lleva años sumida en una compleja emergencia humanitaria. La prolongada crisis económica ha devastado la infraestructura, pulverizado el poder adquisitivo y desmantelado los servicios públicos esenciales. Hospitales con escasez crónica de insumos, escuelas en ruinas, sistemas de agua y electricidad precarios son la norma, no la excepción. Esta situación preexistente significa que cualquier desastre natural, por moderado que sea en otras latitudes, se convierte aquí en una catástrofe de proporciones magnificadas.

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La capacidad del Estado para responder eficazmente a emergencias se ha visto severamente mermada. La falta de inversión en prevención de riesgos, la deficiente planificación urbana y la escasez de recursos logísticos y humanos hacen que la población dependa cada vez más de la resiliencia comunitaria y, fundamentalmente, de la acción de la sociedad civil organizada. En este escenario, la infancia es el eslabón más frágil. Niños y niñas ya enfrentaban desnutrición, deserción escolar, falta de acceso a servicios básicos de salud y, en muchos casos, la separación familiar debido a la masiva migración de sus padres. Los terremotos solo han exacerbado estas condiciones, exponiéndolos a mayores riesgos de trauma psicológico, enfermedades, y en el peor de los casos, a la explotación y el abandono.

La Fuerza de la Unión: Un Abrazo que No se Derrumba

Conscientes de esta abrumadora realidad, siete organizaciones no gubernamentales (ONGs) de larga trayectoria en Venezuela han decidido unir su vasta experiencia y recursos. "Su niñez no se derrumba: Siete fundaciones, un mismo abrazo" no es una iniciativa improvisada; es la convergencia de décadas de compromiso y servicio a la infancia venezolana. Estas fundaciones no nacieron para enfrentar una emergencia sísmica, sino que han sido pilares fundamentales en la protección y desarrollo de niños y jóvenes en hospitales, escuelas, comunidades, casas hogar y centros de atención a lo largo y ancho del país. Su unión representa un caudal de conocimiento, infraestructura y, sobre todo, una profunda comprensión de las necesidades de la infancia venezolana.

La alianza está integrada por:

  • Ads America Developing Smiles, representando a las Damas Salesianas, con 30 años en EE. UU. y 58 en Venezuela, dedicadas a la educación y desarrollo humano en comunidades vulnerables.
  • Invedin, con más de 50 años de labor en la atención de niños y jóvenes con trastornos del neurodesarrollo y problemas emocionales, con un enfoque en familias de sectores populares.
  • Fundación al Norte del Sur, comprometida con el apoyo social y alimentario en las comunidades más necesitadas.
  • Fundación Hospital Ortopédico Infantil, con más de ocho décadas (desde 1942) transformando vidas a través de atención médica especializada, cirugías y rehabilitación pediátrica.
  • Fundana, con más de treinta años, trabajando por la protección integral de niños, mujeres y familias en situación de riesgo.
  • Engranart, nacida en 2017, utilizando el arte, la educación y la formación como herramientas de inclusión y resiliencia.
  • Bambi International Foundation, que apoya a Hogar Bambi desde 1996, brindando hogar, protección y afecto a niños privados del cuidado familiar, y que, desde Estados Unidos, coordina esta alianza, asegurando la canalización organizada y transparente de la ayuda.

Cada una de estas organizaciones aporta una pieza vital al rompecabezas de la ayuda humanitaria. Desde la atención médica especializada que ofrece el Ortopédico Infantil, pasando por la protección integral de Fundana y Hogar Bambi, la educación de las Damas Salesianas, el apoyo al neurodesarrollo de Invedin, la asistencia comunitaria de Al Norte del Sur y la terapia artística de Engranart, la alianza cubre un espectro amplio de necesidades que van más allá de la mera subsistencia. Es una aproximación holística a la recuperación de la infancia.

Implicaciones: Resiliencia Social, Desafíos Económicos y el Rol de la Sociedad Civil

La formación de esta alianza tiene profundas implicaciones sociales, económicas y hasta políticas, aunque no explícitamente declaradas.

En el ámbito social, esta unión es un poderoso testimonio de la resiliencia y la capacidad de autoorganización de la sociedad civil venezolana. En un contexto donde la confianza en las instituciones estatales es baja y la respuesta gubernamental a menudo insuficiente, las ONG se han convertido en los principales baluartes de apoyo para la población. La iniciativa "Su niñez no se derrumba" no solo provee asistencia material, sino que también inyecta un vital sentido de esperanza y solidaridad en comunidades devastadas. Para los niños afectados, el apoyo psicosocial, la continuidad educativa y la atención médica son cruciales para mitigar el trauma y evitar que esta generación sufra consecuencias psicológicas y de desarrollo a largo plazo. La interrupción de la vida cotidiana, la pérdida de seres queridos y la destrucción del entorno pueden dejar cicatrices profundas si no se abordan con un enfoque integral.

Desde una perspectiva económica, la campaña subraya la necesidad crítica de apoyo externo y la importancia de la diáspora venezolana. La coordinación desde Miami por Bambi International Foundation, con la habilitación de un centro logístico para la recepción de donaciones en Florida, evidencia que, en las actuales condiciones de Venezuela, la movilización de recursos a gran escala a menudo requiere de mecanismos fuera del territorio nacional. La economía venezolana, marcada por la hiperinflación y la contracción, dificulta enormemente la obtención de fondos a nivel local, haciendo que la ayuda internacional y el apoyo de los venezolanos en el exterior sean indispensables. Los recursos obtenidos se destinarán a necesidades urgentes, pero también a un proceso de reconstrucción humana que se extenderá por meses, lo que implica una inversión económica sostenida. El costo de reconstruir hogares, escuelas y comunidades es monumental y excede con creces las capacidades de las familias y, a menudo, del propio Estado.

En un plano más sutilmente político, la iniciativa resalta la vitalidad y la autonomía de la sociedad civil frente a un Estado con capacidades menguadas. La capacidad de estas fundaciones para articularse, movilizar recursos y operar de manera independiente, incluso en un entorno complejo, es un pilar de la libertad de asociación y expresión. Demuestra que, a pesar de las dificultades, el espíritu de servicio y el compromiso con el bienestar social persisten y encuentran vías para manifestarse. En un país donde el espacio para la acción independiente a veces se ve constreñido, la existencia y operación de esta alianza es un recordatorio de que la sociedad civil organizada sigue siendo un actor fundamental en la construcción de un futuro mejor para Venezuela. Su transparencia y eficiencia en la canalización de la ayuda también pueden contrastar con la percepción pública sobre la gestión de recursos en otros ámbitos.

Un Futuro por Reconstruir, Paso a Paso

La campaña "Su niñez no se derrumba" ha sido concebida como un esfuerzo de largo alcance. Las necesidades inmediatas, como albergue, alimentación y atención médica de emergencia, son solo el primer paso. El verdadero desafío reside en la etapa de recuperación y reconstrucción a mediano y largo plazo: la reconstrucción de hogares, la rehabilitación emocional, la restauración de la rutina escolar y la devolución de la seguridad y la esperanza a los niños.

Cuando las noticias sobre los terremotos se desvanezcan de los titulares, la labor de estas fundaciones continuará. Su compromiso es con un proceso de acompañamiento sostenido, aprovechando la experiencia acumulada durante más de medio siglo de trabajo por Venezuela. Porque, como bien lo expresa la iniciativa, cuando un niño recibe apoyo, una familia recupera la esperanza; y cuando se protege a la niñez, se está ayudando a reconstruir el futuro de Venezuela. Es un llamado a la acción y un recordatorio de que la solidaridad, la organización y el compromiso son las verdaderas herramientas para levantar al país de entre los escombros, sean estos físicos o sociales.