"Luz para el Comercio": Una Propuesta Desde la Resiliencia Empresarial
Frente a la inacción o la lentitud de las respuestas oficiales, el sector privado de Carabobo ha tomado la delantera con una iniciativa audaz y pragmática: el plan "Luz para el Comercio". Liderado por Ernesto Abbas y presentado formalmente a la Gobernación de Carabobo y a la Secretaría de Economía Productiva, la propuesta ya ha sido elevada al Ejecutivo nacional, esperando su consideración. El corazón de este plan reside en una medida financiera: liberar dos puntos del encaje legal bancario. Esta flexibilización permitiría a la banca disponer de aproximadamente 26 millones de dólares, un capital que sería destinado a un fondo especial.
Este fondo tendría un propósito claro y urgente: financiar sistemas de energía alternativos para pequeños y medianos comercios. No se trata de una solución mágica para el problema eléctrico nacional, como bien subraya Abbas, sino de una herramienta vital para que los comerciantes puedan seguir operando. La visión es clara: mientras la reconstrucción de la infraestructura eléctrica nacional demanda inversiones astronómicas y años de trabajo, los negocios necesitan soluciones inmediatas para no sucumbir. La propuesta contempla la adquisición de inversores de corriente, baterías, plantas eléctricas y hasta sistemas de energía solar, adaptándose a las diversas necesidades y capacidades de los establecimientos. Los inversores, por ejemplo, se perfilan como una opción accesible para negocios más pequeños, permitiendo mantener operativos equipos esenciales como computadoras y puntos de venta por un costo estimado de 3.000 dólares. Con los recursos proyectados, hasta 8.600 comercios, no solo en Valencia sino a nivel nacional, podrían beneficiarse de este financiamiento, marcando una diferencia crucial en su capacidad de resistencia.
El Costo Silencioso de Cada Apagón: Cifras que Duelen
El impacto de los cortes eléctricos va más allá de la incomodidad; se traduce en pérdidas económicas tangibles que amenazan la viabilidad de muchos negocios. La Cámara de Comercio de Valencia ha cuantificado esta realidad con cifras alarmantes. Un comercio que opera durante 14 horas al día puede perder entre el 35% y el 42% de su capacidad operativa cuando se enfrenta a apagones prolongados. Esta reducción drástica se traduce directamente en ventas no realizadas y servicios no prestados, un daño que rara vez se recupera.
Para ilustrarlo de forma más concreta, consideremos un escenario común: un comerciante que soporta cuatro horas diarias sin electricidad, durante cuatro días a la semana. Al final del mes, acumula aproximadamente 64 horas sin servicio, lo que equivale a casi tres días completos de actividad económica perdidos. En un país donde cada ingreso cuenta y el margen de ganancia es estrecho, esta interrupción sistemática es insostenible. Los víveres que se dañan en neveras sin energía, los sistemas de pago electrónicos inutilizados, la imposibilidad de procesar pedidos o de operar maquinaria, todo suma a una hemorragia financiera que debilita progresivamente el tejido productivo. La iniciativa de los inversores de corriente, que por 3.000 dólares pueden mantener funcionando equipos básicos en locales de hasta 100 metros cuadrados, representa una tabla de salvación para muchos, permitiéndoles al menos mantener una mínima operatividad y proteger sus activos más vulnerables.
La Respuesta Privada Ante la Indiferencia Oficial
La urgencia del sector privado contrasta con la aparente lentitud o ausencia de respuesta por parte de las autoridades. Aunque el gobernador Rafael Lacava ha sido informado del proyecto y se ha comprometido a llevarlo a Miraflores, las semanas han transcurrido sin que se conozca una posición pública o acciones concretas por parte de los organismos nacionales con competencia en materia financiera o eléctrica. Esta falta de comunicación genera incertidumbre y recalca la sensación de que la iniciativa empresarial avanza por cuenta propia.
Sin embargo, donde el sector público ha tardado, el privado ha respondido con celeridad. Informantes de la Cámara de Comercio de Valencia han confirmado que varias empresas ya están en conversaciones para ampliar la oferta crediticia. Destacan dos importantes entidades bancarias, Sofitasa y el Banco Nacional de Crédito (BNC), junto al gigante de las telecomunicaciones Fibex. El BNC, en particular, ha avanzado con una propuesta concreta, reuniéndose con la directiva de la Cámara para ofrecer créditos de hasta 25.000 dólares. Aunque esta oferta está dirigida a miembros de la Cámara que ya mantienen vínculos con la entidad, se estima que podría beneficiar a unas 350 empresas, brindándoles un respiro financiero crucial para invertir en autonomía energética. Estos movimientos del sector bancario y empresarial reflejan una comprensión profunda de la magnitud del problema y una voluntad férrea de encontrar soluciones, incluso si ello implica asumir un rol que tradicionalmente recaería en el Estado. Es un testimonio de la resiliencia y la capacidad de adaptación de los venezolanos ante las adversidades más apremiantes.
La propuesta de "Luz para el Comercio" y las acciones de entidades financieras como el BNC son un claro reflejo de la tenacidad del sector privado venezolano. Ante una crisis eléctrica que se ha normalizado y una respuesta oficial que se percibe como insuficiente o inexistente, los empresarios de Carabobo están forjando sus propias vías para la supervivencia. Es un llamado a la acción, una muestra de ingenio y una búsqueda incansable de autonomía en un entorno desafiante, a la espera de que las autoridades nacionales reconozcan la urgencia y el valor de estas iniciativas gestadas desde las bases productivas del país.