Restos de gansos fueron hallados entre los escombros del helicóptero turístico que se precipitó en el río Hudson, Nueva York, el 10 de abril de 2025, un incidente que causó la muerte del directivo español de Siemens, Agustín Escobar, su esposa Mercè Camprubí, sus tres hijos, y el piloto Seankese Johnson. La Junta Nacional de Seguridad en el Transporte (NTSB, por sus siglas en inglés) confirmó el descubrimiento este jueves 16 de julio, mientras investiga si un impacto con aves pudo haber provocado la emergencia en vuelo.
La investigación y el hallazgo de restos biológicos
La NTSB, principal organismo encargado de la investigación del accidente, ha incorporado los restos biológicos encontrados en la aeronave como una pieza clave en el análisis técnico que busca determinar la causa de la pérdida de control del helicóptero. Según reportó la NTSB y fue recogido por el diario español El Mundo, este hallazgo se suma a la evidencia recopilada desde el día del siniestro. La entidad federal analiza si la colisión con aves, específicamente gansos, pudo haber comprometido la integridad o el funcionamiento de la aeronave durante el vuelo.
Los investigadores trabajan para integrar este nuevo dato con otras pruebas, incluyendo el examen de los fragmentos del helicóptero y los testimonios de las personas que presenciaron el accidente. La reconstrucción detallada de los eventos previos a la caída es fundamental para establecer una secuencia de hechos que explique la dinámica del incidente. Este proceso meticuloso es característico de las investigaciones de accidentes aéreos, donde cada fragmento y cada declaración pueden aportar información crucial para comprender las causas y prevenir futuros eventos similares.
La Administración Federal de Aviación (FAA) ha señalado que las operaciones de helicópteros a bajas altitudes los exponen a un mayor riesgo de colisiones con aves, a pesar de que estos incidentes no son comunes. Esta observación subraya la importancia de considerar la interacción entre aeronaves y fauna silvestre, especialmente en áreas con alta concentración de aves o rutas migratorias. La FAA, junto con la NTSB, evalúa constantemente los protocolos y tecnologías para mitigar estos riesgos, aunque la complejidad del entorno aéreo y natural presenta desafíos persistentes.




