Treinta familias que habitan en el edificio Malak, situado en el bulevar de Sabana Grande en Caracas, enfrentan una paralización casi total de sus actividades cotidianas debido a la interrupción prolongada de los servicios de electricidad y agua potable. La avería eléctrica, que mantiene la estructura a oscuras, inutilizó los sistemas de bombeo del inmueble, obligando a los residentes a cargar agua manualmente a través de las escaleras. Esta situación evidencia las dificultades extremas de habitabilidad que atraviesan los ciudadanos en áreas urbanas de la capital venezolana.
La paralización de la vida doméstica por fallas de bombeo
La rutina de los habitantes del edificio Malak se ha visto reducida a la distribución manual de agua potable para cubrir las necesidades biológicas y de higiene más elementales. Ante la inoperatividad de las tuberías internas, la única alternativa de abastecimiento consiste en una manguera conectada desde el área de la conserjería, en la planta baja, hacia el resto de los apartamentos. Este mecanismo provisional obliga a jóvenes y adultos mayores a transportar tobos y envases plásticos por las escaleras en condiciones de total oscuridad, debido a la ausencia de alumbrado en las áreas comunes.
La falta de energía eléctrica impide el funcionamiento de las bombas hidráulicas del edificio, lo que interrumpe el flujo regular de agua hacia los pisos



