“Quiero recuperarme económicamente y regresar a La Guaira, sigue siendo mi casa”

“Quiero recuperarme económicamente y regresar a La Guaira, sigue siendo mi casa”

David Martínez, de profesión piloto, cavó durante cinco días para rescatar los cuerpos de sus familiares bajos los escombros, en el edificio Belo Horizonte de Catia La Mar. Trabaja en Valencia y no pierde la esperanza de regresar a La Guaira. Valencia. David Martínez tardó cinco días en recuperar los cuerpos de su esposa, su […] La entrada “Quiero recuperarme económicamente y regresar a La Guaira, sigue siendo mi casa” aparece primero en Crónica Uno - Los hechos como son

Redacción Libertad VZLA
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Equipo editorial23 jul. 2026

El piloto civil David Martínez tardó cinco días en localizar y recuperar los cuerpos de su esposa, su hija menor y su suegra de entre las ruinas del edificio Belo Horizonte, ubicado en la parroquia Catia La Mar, tras el doble evento sísmico que afectó al estado La Guaira y a otras seis entidades del país. El colapso de la estructura residencial, donde la familia habitó durante quince años, obligó a Martínez a sumarse de manera directa a las labores de remoción de escombros junto a rescatistas voluntarios y personal de bomberos. Un mes después del suceso, el sobreviviente trabaja en el estado Carabobo con el propósito de restablecer su situación económica y retornar al litoral central, zona que sigue considerando su hogar.

El retorno a la zona del desastre

Martínez se encontraba fuera de Venezuela realizando labores de mantenimiento de una aeronave en el estado de Michigan, en Estados Unidos. Su regreso al territorio nacional coincidió con el movimiento telúrico registrado el 24 de junio, un doble sismo que generó afectaciones en los estados La Guaira, Miranda, Carabobo, Aragua, Falcón, Yaracuy y en el Distrito Capital. El vuelo de retorno presentó diversos retrasos operativos debido a dificultades logísticas, lo que postergó su aterrizaje en el Aeropuerto Arturo Michelena de Valencia hasta aproximadamente la 1:00 p. m. de esa jornada. En ese terminal aéreo, el piloto sostuvo la última conversación telefónica con su grupo familiar antes de que se interrumpieran las comunicaciones en la región costera debido al desastre.

Durante el desarrollo de los sismos, Martínez permanecía en el hangar del aeropuerto carabobeño cumpliendo con sus funciones técnicas sobre la aeronave. La magnitud del evento y sus consecuencias específicas en el litoral central no fueron evidentes para él de forma inmediata, sino tras consultar los reportes de prensa y las actualizaciones informativas disponibles horas después del suceso. Ante la falta de contacto directo con sus allegados, el piloto solicitó autorización a sus empleadores para trasladarse de urgencia hacia el estado La Guaira, con el objetivo de verificar el estado de su vivienda y de sus familiares.

Al arribar a la parroquia Catia La Mar, el escenario mostraba vías terrestres obstruidas, infraestructuras residenciales colapsadas y ciudadanos intentando remover bloques de concreto con sus propias manos. En ese entorno se encontraba el edificio Belo Horizonte, la estructura de apartamentos que albergó a su familia durante década y media, reducida por completo a escombros tras el movimiento sísmico.

Cinco días de búsqueda en Catia La Mar

La búsqueda de sobrevivientes en la estructura colapsada se extendió por espacio de cinco días continuos. Martínez, sin preparación previa en gestión de desastres, rescate o ingeniería civil, se incorporó activamente a las tareas de excavación manual. Durante el proceso, contó con el acompañamiento constante de un rescatista identificado como Oliver, así como de los integrantes del cuerpo de Bomberos Voluntarios de Petare, quienes se sumaron a las operaciones de salvamento a partir del tercer día de la emergencia en la zona.

La localización de las tres víctimas ocurrió en un lapso comprendido entre las 5:00 p. m. y las 4:00 a. m. de la última jornada de búsqueda. Tras lograr abrir una sección del suelo colapsado de la estructura, las condiciones del hallazgo impidieron que Martínez continuara directamente con la extracción de los cuerpos de su esposa, su hija menor y su suegra, tarea que fue completada por su hijo y por el rescatista Oliver. El piloto detalló que la pérdida de sus familiares representa un proceso complejo de asimilar, el cual ha intentado sobrellevar concentrándose en sus responsabilidades laborales y en el sustento de sus otros tres hijos, por quienes debe responder económicamente.

Las carencias en las labores de rescate

El despliegue civil en la zona del desastre contó con la participación de ciudadanos no profesionales que se trasladaron desde otras regiones del país para colaborar en la emergencia. Ámbar González, una voluntaria procedente de la ciudad de Caracas, se movilizó hacia el estado La Guaira impulsada por el propósito de ayudar en las labores de salvamento. De acuerdo con el testimonio de González, el grupo de voluntarios logró extraer a más de 40 personas con vida durante los primeros cinco días de operaciones, aunque la cifra de personas fallecidas superó ampliamente la de sobrevivientes en los sectores asignados para la búsqueda.

La voluntaria señaló deficiencias operativas y escasez de insumos de protección adecuados durante las fases iniciales de la contingencia en Catia

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